XX Feria del Vehículo Clásico de El burgo de Ebro

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Por Adelina Garsón

   La Asociación Aragonesa de Vehículos Históricos organizó la XX Feria del vehículo clásico de El Burgo de Ebro, que tuvo lugar en el pabellón municipal del municipio zaragozano el sábado 20 de junio de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 21.00 y el domingo 21 de 10.00 a 14.30. Este año se hizo una exposición especial donde se pudieron ver automóviles de principio de siglo.
   Hubo varios modelos de Ford A y Ford T, los primeros automóviles de la historia en producirse en serie en diferentes versiones. La ‘joya de la corona’ fue un Fiat de 1908 con matrícula Z-14 de Zaragoza.

   Los socios de la Asociación vinieron circulando con sus vehículos clásicos desde Zaragoza y enriquecerán la muestra. También habrá un apartado para motos clásicas.

   La muestra de motocicletas clásicas y antiguas de El Burgo de Ebro consiguió en su novena edición, celebrada los días 19 y 20 de junio, superar todas las cifras de los pasados años, aunque bien es cierto que una vez más, esta feria dirigida a los amantes de las motos y aficionados a los vehículos antiguos en general, ha crecido en cantidad y calidad hasta situarse, en opinión de los expertos, en una de las más importantes de España en su género.

    En esta ocasión más de 5.000 visitantes se acercaron hasta el pabellón de El Burgo para disfrutar con las más de 200 máquinas expuestas, motos de todas las clases y épocas, desde conocidísimas Derbis o Montesas de los años 70 y 80, hasta motocicletas inglesas de la década de los 30, o históricas piezas que se usaron en la Segunda Guerra Mundial.

    Entre todas, la verdadera joya de este año fue la Bultaco Streaker MK-15, una moto no muy llamativa, pero que los expertos reconocen como una pieza extraordinaria al ser uno de los últimos prototipos que diseñó la casa Bultaco justo antes de cerrar y que no llegó a la cadena de montaje. Esta moto pudo verse durante el día 19 gracias a la deferencia del museo Basella, de Andorra la Vella, que trasladó la pieza al día siguiente a una exhibición en Madrid. Otras motocicletas dignas de mención fueron la Ducatti 24 horas, replica de la máquina con la que esta empresa ganó en la década de los 60 las 24 horas de Montjuic, o una Ossa 250 Sport completamente fabricada por un coleccionista madrileño.

   Por otra parte, para los aficionados a este tipo de vehículos tienen también un interés especial los stands en los que se pudieron adquirir toda clase de recambios y materiales de restauración, este año acudieron más de 30 de todo el país.

  La única decepción de esta edición para los organizadores fue no poder disponer de la ITV móvil para vehículos clásicos tal y como lo habían preparado. Sin embargo, sí estuvieron presentes el “Club Vespa” que instaló un puesto en el interior del pabellón dedicado a esta famosa motocicleta y el “Club 600” de Zaragoza que ubicó en la entrada de la muestra una quincena de estos míticos automóviles.

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