Zaragoza y Málaga intercambian experiencias para la naturalización de sus ciudades


Por Adelina Garsón

    Una delegación de la ciudad andaluza visitó días pasados Zaragoza para conocer el proyecto del Bosque de los Zaragozanos y compartir iniciativas de regeneración urbana.

    Con una plantación en Campos del Canal. Así es como ha finalizado la visita que esta semana ha realizado a Zaragoza una delegación de Málaga interesada en conocer a fondo el proyecto del Bosque de los Zaragozanos. Durante dos jornadas de trabajo, representantes de las dos ciudades han compartido experiencias en materia de renaturalización.

   La consejera de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, técnicos del área y de ECODES han mantenido diferentes encuentros con la delegación andaluza para explicarles todas las líneas de trabajo que hay detrás del proyecto del Bosque.

   Así han podido conocer el origen de esta iniciativa del Ayuntamiento de Zaragoza, impulsada con la colaboración de ECODES, y cómo se está desarrollando de forma colaborativa con instituciones, empresas, colectivos sociales, comunidad educativa y ciudadanos particulares. El resultado es más de 200 empresas y 75 centros educativos implicados y 135.000 árboles y arbustos plantados que han permitido naturalizar cerca de 170 hectáreas de terreno hasta el momento. Además la delegación malagueña ha participado en una de las reuniones de la Mesa del Bosque, el espacio de información y debate sectorial sobre el proyecto.

    La ciudad andaluza, por su parte, está llevando a cabo Renaturaliza Málaga, una iniciativa también colaborativa de regeneración urbana impulsada por Biotonomy, Impact Hub Málaga y la Cátedra de Cambio Climático de la Universidad de Málaga, en colaboración con el Hub de Sostenibilidad y el Ayuntamiento de Málaga. Dentro de este proyecto se ha puesto en marcha el primer jardín vertical hidropónico con agua regenerada de la ciudad, ubicado en la fachada de un hotel.

   La consejera Tatiana Gaudes ha destacado la importancia de encuentros de este tipo porque «nos permiten a unos y otros conocer de primera mano iniciativas que se están haciendo en otros lugares y sobre todo cómo se están gestionando, con qué dificultades y con qué impulsos. Ambas ciudades estamos desarrollando proyectos de naturalización y queremos aprovechar el conocimiento de otros para ver cómo podemos seguir implantado iniciativas que nos ayuden a reducir las islas de calor, regenerar espacios y mejorar el bienestar de la ciudadanía».

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