La última calada / Pilar Barranco


Por Pilar Barranco / Periodista
http://eldestinomellevaati.blogspot.com

    Siempre que ha sucedido algo importante en mi vida me lo he perdido. Cuanto más impactante más lejos he estado del lugar.

    No recuerdo, ni por quedar bien, quien me dio el primer beso, dónde ni cúando. Y para enterarme de que perdí la virginidad tuve que hacerlo en dos ocasiones porque me perdí la primera. Palabra.

   De la última calada lo mismo. Con esta mierda de bronquitis no he podido elegir y dejar de fumar,

   Organizar un fin. Un ritual. Un algo. El último pitillo y dejar atrás toda una vida de nervios en la radio. Cuando ese pitillo de “antes” era litúrgico. Pitillo y un café luego en la redacción de El Día, cuatro años de mi vida dándole a la tecla, primero de la máquina de escribir, después de los Mac que nos enseñó a utilizar Mariano Gistaín a toda una generación.

   Y en los últimos tiempos de más tacaco, compartir unas caladas en el Mamma Mía, ante la discreta no mirada de Luca. Encenderte cada pitillo en un silencioso y desayado viaje hasta Santiago.

   Sólo quién no ha fumado jamás ignora del “mono del fumador y cómo une compartir un par de pitillos.

   Pero fumar mata. Y yo no me he podido fumar la última calada antes de que acabara 2010. De hecho, ni siquiera a fecha de hoy he podido tomar alimento sólido.´Pero ojo… que no pasa nada grave. Se trata de combatir al virus matándolo de hambre.

    Y mientras, me he quedado sin la última calada de 2010, como gran delicatesen he tenido acceso a barra libre d oxígeno, y… me he perdido la Fiesta de Fin de Año con Eduardo. Eduardo, que está convencido de que con una mezcla entre una cosa como la lejía mezclada con limón y agua voy a matar al virus.

    Yo no es que desconfíe de él. Pero me entra un mal rollo…

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