Subida al monte Escoz (879 m), el vigía de Alacón


Coordinador: Chusé Aragües

       Abordamos otro de los montes de la columna vertebral que es la sierra de Arcos, y lo hacemos acercándonos a uno de los emblemáticos de Alacón, compartido con Oliete: el Escoz…

…, que en algún momento de las eras geológicas truncó su carrera y prefirió quedarse tumbado, llevando grabadas en su piel esas estrías de conchas marinas que trajo consigo.

    El PR-TE 114, en sus poco más de 16 kilómetros recorre un itinerario plagado de sorprendentes rincones con profundos barrancos dotados también de pinturas rupestres. Con un extremo en Oliete, a su paso por Alacón, concretamente por la parroquial de la Asunción, junto a la que hay un mirador interpretado, nos unimos a este Sendero Turístico de Aragón para ir bajando por la zona de bodegas hasta la parte baja del pueblo, donde las eras y sus casetas se consumen en su agonía.

   El camino baja a la zona de las huertas, con algún testimonio todavía de este oficio, donde si lo preferimos, podemos tomar un vehículo con el que recorrer unos cuantos kilómetros por pista. Si así lo hacemos, merece la pena detenerse en los lavaderos, recientemente restaurados, y al poco en la balsa de San Miguel, que toma el nombre de la ermita aledaña. Aquí, un gran panel de la ruta del barranco del Mortero y Cerro Felío nos ilustra sobre los muchos puntos de interés que contiene, su orografía y su historia. Continuamos por la pista, pasando por el Bolar, un pequeño oasis entre el monte bajo y los yesos. Donde se desparrama el barranco del Mortero encontramos las ruinas de un corral, que llaman de la Cañada Blanca.

   Adentrándonos en el bosque, la pista termina a los pies de este monte, donde dejamos el vehículo y comenzamos su ascensión, que discurre por estrecha senda, pero marcada con hitos. Una senda que va coqueteando con el recto límite entre Alacón y Oliete, por cuyo término finalmente se decanta al llegar a un altiplano, desde el que descuelga una gran vaguada en otro tiempo explotada para menesteres agropecuarios. Si el día lo permite, podemos disfrutar un buen rato desde el vértice geodésico, que apunta sobre la parte más alta de este monte, y que nos ofrece unas vistas extraordinarias sobre toda la redolada.

   Con las mismas, vamos bajando hasta el vehículo para regresar a Alacón, una población de la comarca de Andorra-Sierra de Arcos que, como muchas del entorno apuestan por su futuro. Un pausado paseo por su casco urbano nos hará saborear los valores tradicionales que siempre han caracterizado a estos pueblos, sostenidos por una generación cada vez más envejecida con la que se irá una página de nuestra historia reciente. Con identidad propia, encontramos los restos de la Torre de los Moros, o Torre Vieja, sin una fecha definida de construcción pero que lo fue entre los siglos IX y XII, es lo más visible del conjunto formado además por palacio y mezquita. Considerado como castillo de Bien de Interés Cultural, dicha torre ha “sufrido”, literal, varias restauraciones en estos últimos años. Bajo ella se extiende la ermita del Calvario, y muy próximo el Museo del Molino, que muestra el proceso de obtención del aceite de oliva, tan afamado en su tiempo como el vino, que queda demostrado por los cientos de bodegas excavadas en el cerro sobre el que se sustenta la población.

DATOS ÚTILES

 Tipo de recorrido: ida y vuelta.

Horario: 40 minutos.

Distancia: 1,7 km (desde el aparcamiento de la pista).

Desnivel acumulado: 110 m+/-.

Acceso: se puede también hacer desde Alacón, sumando entonces 12,2 km (ida y vuelta) y pasando por los lavaderos, la balsa y la ermita de San Miguel.

Textos extraídos de: “100 Cimas/Paisajes. Aragón, comarca a comarca”, Chema Tapia, 2018, Prames.

mapa ESCOZ: CARTOGRAFÍA PRAMES