¡Qué vengan los franceses! / Jorge Álvarez

Por Jorge Álvarez
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     Mientras el gobierno peronista de los Fernández, Alberto un presidente testimonial y Cristina Fernández-Kirchner la vicepresidenta en ejercicio pleno del poder, termina de destrozar…

….con la sutileza de un elefante en una cristalería todas las instituciones de la República el ciudadano mira absorto, no puede hacer otra cosa porque no tiene ni la enjundia ni la rabia que caracteriza a los franceses en sus protestas.

    Por el 10% o menos de lo que se vive a diario en la Argentina no tengo ninguna duda de que los franceses hubieran reproducido, en una versión un tanto más virulenta, la Revolución que derrocó a la monarquía.

     Las causas que desencadenaron la Revolución francesa están dadas en este castigado país del Río de la Plata porque en ambos casos se originaron en la falta de libertades individuales, en la pobreza extrema y la desigualdad que existía en Francia de Luis XVI.

    Hoy los políticos argentinos, como la monarquía de aquel entonces, gobierna con un poder despótico y sin límites. Pusieron en práctica las ideas de Antonio Gramsci y se cargaron la familia, las instituciones, la educación en todos sus niveles, reescribieron la historia, ridiculizaron a los profesionales, humillaron a los viejos, mataron el mérito, se infiltraron en la Justicia, en las universidades y hasta en la iglesia y los cargos en el Estado están destinados a sus parientes sin otra condición para ocuparlos en nombre de la “democracia”.

     Y hasta en un país agroindustrial como éste eligieron como enemigo al campo a pesar de que le aporta al Estado 7 de cada 10 dólares que ingresan a sus arcas. Decidieron hacerles la vida imposible a los productores de soja, poroto, maíz, arroz, azúcar o a los citricultores con trabas y más trabas para exportar y sin bajar los impuestos a pesar de atravesar por la sequía más pronunciada de las últimas décadas.

    Sin piedad se apropiaron de la caja que asegura el cobro de jubilaciones y pensiones ya que nada ni nadie se interpone en su camino para poder mantener su base de sustentación: el populismo al que mantienen en el limbo llenando sus bolsillos con dinero sin trabajar.

    Entonces si usted, su mujer, sus hijos, los travestis o hasta los presos reciben cada 30 días, en una suerte de beca perversa, dinero proveniente de los impuestos de quienes trabajan ¿hay alguna posibilidad de que estos no los sigan votando hasta el fin de los tiempos? No, ninguna. Bueno a la espera de los franceses saluden a una República que se hunde en el mar de la corrupción.

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