Director: Dionisio Sánchez Rodríguez. El Pollo Urbano. Desde 1977 la primera revista de sátira política, información, ocio y cultura . Zaragoza. España. Nº 247. Noviembre 2025.
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Nos ha alegrado mucho en esta casa el premio Delfín de oro otorgado en el festival de Cannes al documental ‘Gervasio Sánchez’, realizado por Gustavo Jiménez Vera para ‘Imprescindibles’, el programa televisivo que dirige Alicia de la Cruz.
Después de Goya, Buñuel. Goya es el pintor de la corte. Buñuel se exilia. Tampoco es cuestión de ponerse estupendo, o espléndido, aunque venga. Recuerda Hilario J. Rodríguez, en su personal y reciente ‘Perder ciudades’, lo que dice Gene Hackman en ‘La noche se mueve’: “Ver una película de Eric Rohmer es como ver crecer una planta”.
Ana Marín, Nuria Herreros, Amor Pérez, Marisa Nolla, Laura Plano, Luisa Peralta, Carmen Marín, Marilés Gil, Inma Chopo, Minerva Arbués, Amparo Luberto e Inma Oliver son el grupo de actrices profesionales de diferentes edades que se unen para llevar a cabo el montaje teatral ‘Reinas’, cuya dramaturgia corre a cargo de Susana Martínez y Eva Hinojosa, bajo la dirección general de Blanca Resano.

Por José Joaquín Beeme
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Para filmar esta película Sydney Pollack reconstruyó un famoso salón de baile en Santa Mónica, entonces un pueblecito a una hora en coche de Los Angeles, ahora una conurbación de la gran ciudad. El edificio original fue levantado en los años veinte (lo destruyó un incendio en 1963) y se hizo famoso por albergar por primera vez en la historia un dance-marathon. La película se sitúa a principios de los años treinta, cuando la Great Depresion (1929-34), asolaba el país.
Con ‘La strada’ (Federico Fellini, 1954), compleja y conmovedora película italiana, pese a diversas limitaciones debidas a su excesivo idealismo, inicia la filmoteca de Zaragoza un ciclo dedicado al actor Anthony Quinn con ocasión del centenario de su nacimiento.
Como las salchichas (¿producirán cáncer?), hay películas que dejan de inspirar respeto a medida que sabes cómo están hechas.
Morir no es agradable, qué duda cabe, pero lo realmente malo es asumir la jugarreta de que no muera el mundo entero con nosotros. No hay derecho que unos estén tiesos mientras hay por ahí un montón de gente que sigue viva como si nada, de un modo casi ofensivo, sin darle mayor importancia al prodigio efímero de respirar.