Parque Nacional de los Pirineos: Midi d`Ossau y los Lagos (R)

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Por E.M.

    Hay veces que en la montaña se encuentran aliados mecánicos que evitan “pinreladas destroza pies” y acercan al caminante al corazón de la maravilla de la alta montaña.

    Es el caso del telesilla Truchas de la estación de esquí de Astún que en apenas 10 minutos te deposita en las inmediaciones del Ibón de las Truchas, de ahí el nombre del arrastre.

     Este año, en los primeros días de agosto todavía quedan rastros de nieve; hace solamente un mes estos mismos parajes estaban totalmente cubiertos de blanco pero hoy la mañana es luminosa y no sopla el viento que suele barrer estas cumbres.

    Venimos a recorrer, al otro lado de la frontera francesa, el circuito de los ibones del Parc National des Pyrénées, excursión que hemos hecho otras veces pero que sin embargo es distinta cada vez que nos asomamos a este parque nacional francés. Lo primero que hay que resaltar es el brillo salvaje de los verdes, parece una primavera exultante y sin embargo es verano avanzado, las lluvias abundantes han teñido de esmeralda prados y roquedos y nos acompaña la florida alfombra de bienvenida mientras recorremos el sendero hacia el collado de Astún, una vez superado el Ibón de las Truchas que guarda basura en sus aguas frías, como siempre.

    En el collado un gran nevero nos recibe y la silueta imperturbable del pico Midi D’Ossau vigila desde sus 2884 metros como un guardián celoso del tesoro que cobija tras sus paredes procelosas, que algunos amigos han escalado en su cara sur que es la que vale para demostrar la valentía. La vista requiere de adaptación pues los ojos no son capaces de ver tantos detalles.

    El Vignemale, Balaitus, Pico del Infierno, Arrieles, Anayet, espigadas cumbres que retan al cielo están en la panorámica de la mirada. Esparcidos y revueltos, ibones, caballos, vacas, incluso una lejana concentración de ovejas, conviven con los rododendros y las gencianas y de vez en cuando nos cruzamos con caminantes que llevan la ruta al revés de nosotros. Andamos por el borde de un viejo glaciar, a veces la senda exige pequeñas negociaciones con el abismo y después de la primera hora vemos allá abajo la silueta azul del lac de Plaa de las Baques. El Midi siempre como referencia, y el paso fronterizo de nuevo nos lleva a la senda que asciende al Coll de Benou de 2278 metros, atalaya desde la que veremos los ibones de Bersau y Gentau. Antes de visitar sus aguas oscuras y a la vez cristalinas es hora de tirar de mochila y comer un poco, seguro que las marmotas probarán las migas de pan que se nos caen de improviso. Dos horas se emplean hasta el lac de Gentau y hora y cuarto al de Bersau pero entre ambos muchos pequeños lagos de montaña que responden al nombre genérico de los Lacs de Ayous.

    Fotos y regreso, en ascensión, pues antes hasta Gentau la senda era de bajada. Llegamos al pie del Coll de Moines o Pico de los Monjes, en el collado la última mirada al infinito verde de nuestros vecinos. Desde aquí se desciende hacia el Ibón de las Ranas o de Escalar. Su contorno acoge a muchas familias con niños, incluso en el centro del lago un valiente de bote neumático rema con su amada que ignora la gélida trampa de sus fondos. Una pista asequible para todos conduce hasta la telesilla de Truchas. Final del tour de azules profundidades. En la desierta estación de Astún queda tiempo para un aperitivo.

 Fuente: http://eugeniomateo.blogspot.com.es/2013/08/el-parque-nacional-de-los-pirineos-midi.html