¿La guerra justa? / Dionisio Sánchez


Por Dionisio Sánchez
Director del Pollo Urbano
elpollo@elpollourbano.net 

     El periodista, hispanista e historiador británico Burnett Bolloten escribió El Gran Engaño: las izquierdas y su lucha por el poder en la zona republicana, publicado en 1961.

      A partir de esta fecha, una “conspiración” de editoriales e hispanistas bien cebados por el régimen nos hizo tener a los amantes de las lecturas históricas importantes lagunas hasta que se abrieron los archivos de la Unión Soviética y ya los conspiradores no pudieron seguir negando las fuentes “bollotenianas”  donde se inspiraban e, interesadamente, nos negaban beber en el origen. Y así hicieron fortuna y lectores estos plagiarios de los datos que don Burnett sí que había sabido recopilar de buenas y fidedignas fuentes.

      Es decir, siempre estamos rodeados – en cualquier actividad- de los grupos y clubes de amigotes que nos hacen tener que dar más vueltas que un molinillo para llegar a buen puerto.

    En este sentido, bueno sería que la Administracion, en general, dejara de publicar basura en forma de libros sin ningún interés que solo hacen que se llenen  naves de “depósito”, engordar contenedores de papel y cartón y contribuir al inflamar el ego de esos cuatro pardillos que se empeñan en ser los “escritores” de la gusanera aunque enseguida  se les quede pequeño el amable oficio  de emborronar (en verso o prosa) brillantes folios o simples papeles  de estraza. Luego, con paciencia cartujana, serán   jurados de bocadillo, para, finalmente, aspirar a entrar  como  académicos de  boina y pluma en la correspondiente que se hayan creado entre ellos

    Por mi edad y oficio, prácticamente, ya no leo nada escrito por coetáneos, ya que,  cuando lo hacía, cada cierto tiempo tenía que buscar bolsas y llenarlas de basura impresa para llevárselas a mi amigo Carlos Calvo que las hacía desaparecer aún no sé adónde  y de este modo ya no me avergonzaba por el “pecado” de tirar unos libros a la mierda en una bolsa de basura doméstica no fuera a ocurrir que se enterara algún vecino cotilla. Ahora solo leo biografías e historia, especialmente bélica. Y la verdad es que en cuanto al primer género la dificultad de conseguir buenos textos es extraordinaria. Mejor estamos abastecidos los amantes del  género bélico gracias a la pléyade de escritores ingleses y americanos y no a los historiadores españoles que, incomprensiblemente, se empeñan en no aprender a narrar y a escribir pensando que están leyendo una tesis doctoral a sus alumnos. En cierta ocasión, leí la obra de una señora catedrática sobre las guerras de España en el  norte de África y donde cada página estaba subdividida en dos. En la mitad superior estaba la narración y la inferior aparecía  ¡toda llena de notas! Con lo fácil que es llevarlas al final del libro, luego, naturalmente, de los agradecimientos. Guardo este ejemplar como oro en paño para cuando algún colega me habla sobre este asunto de las notas “a pie de página”

    En mi afán por este tipo de lecturas  que amplío también al  arte cinematográfico, he terminado con cierta tristeza el último pelotazo de Antony Beevor: La segunda guerra mundial de la editorial: “Pasado y Presente” y traducido por Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda

  Siguiendo las huellas de uno de los más célebres historiadores sobre la Segunda Guerra Mundial, John Keegan, Beevor es autor de numerosas obras que para algunos son controvertidas, e innovadoras para otros, en particular sobre las batallas de la Segunda Guerra Mundial (Stalingrado, Berlín y Creta), pero también una historia de la Guerra Civil española que ha recibido igualmente críticas, u otras obras sobre el siglo XX en general.

    En tanto que antiguo oficial del 11º Regimiento de Húsares del Ejército británico, ha tenido acceso, tanto para la batalla de Stalingrado como para la de Berlín, a los archivos soviéticos, inaccesibles para los investigadores hasta 1991 (fecha en la los plagiadores de Balloten hubieron de abandonar su codiciada presa sobre la Guerra Civil española).  De este modo ha renovado en profundidad la Historia militar y política de la Segunda Guerra Mundial.

    Los lectores fieles de Antony Beevor hemos tenido ante nosotros  un reto monumental: La segunda guerra mundial .Más de 1.200 páginas en que el historiador-narrador británico consigue seguir explicando historias tan vivas como en sus anterior libros al mismo tiempo que dibuja el panorama general del conflicto y penetra en nuevos territorios, como las campañas del Pacífico y, sobre todo, China. Pero, ¿por qué otra historia de esa guerra, otra vez más?  Una cita del periodista soviético Vasili Grossman sobre Treblinka, que Beevor recoge en su libro, quizá da una respuesta: «La obligación del escritor es explicar esta terrible verdad, y la obligación cívil del lector es conocerla». Beevor, cuando presentó este libro en Madrid, explicó perfectamente la «fascinación, incluso entre las jóvenes generaciones», que no ha desaparecido.  En la guerra, y en aquella más que en ninguna otra, «se tienen que hacer elecciones de índole moral, y esas decisiones son el drama humano».

     Y aquí me apunto yo: esta monumental obra debería ser de obligada lectura para nuestros jóvenes ya que ningún otro periodo de la de la historia constituye una fuente tan copiosa para el estudio de los dilemas, de la tragedia del individuo y de la tragedia de las masas, de la corrupción de la política del poder, dela hipocresía ideológica, de la egolatría de los mandos militares, de la traición, de la perversidad, del autosacrificio, del sadismo sin límites. En resumen, la Segunda Guerra mundial supone un reto a la generalización y a la categorización de los seres humanos…

     Armado con la erudición más actualizada, apoyándose en un descomunal trabajo de investigación en el que siguen prevaleciendo las cartas y los diarios de los combatientes, y desplegando sus asombrosos recueros narrativos —que le permiten casar los grandes acontecimientos con las anécdotas más reveladoras—, Beevor nos muestra en el libro el inmenso retablo global de una guerra que aún hoy sigue estremeciendo a los lectores.

 Y para terminar unos breves juicios sobre esta obra magistral:

    “Nadie sabe mejor que Beevor cómo traducir la dura materia de la historia militar en un drama humano vivo, conmovedor e impactante.” Max Hastings.

     “El estilo de Beevor contribuye a que su relato sea una magistral combinación de finura narrativa y de escrupuloso respeto por los hechos. En ambas categorías nos hallamos ante un autor que ha alcanzado la excelencia en su arte.” Thomas Kielinger

     “El pulso narrativo de Beevor no decae jamás y la miríada de piezas de este complejo calidoscopio están ensambladas con un genio ejemplar…Este es un libro espléndido, erudito, de admirable claridad en su concepción y en su expresión”. Roger Moorhouse

   Queridos amigos, compañeros y camaradas: ¡A caballo! ¡Yihiiii! ¡Salud y feliz verano

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