Un recorrido fotográfico por la provincia de Orense (II)

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Fotografías: D. S.

    Continuamos con la segunda entrega  de este reportaje fotográfico realizado en las hermosas tierras de Orense fruto de un reciente viaje del director del Pollo Urbano con su esposa. En esta ocasión veremos imágenes de la denominada “ruta de los monasterios”  ¡Que los disfruten nuestros lectores!
Monasterio de Montederramo

    El primer testimonio escrito que tenemos del topónimo es el documento fundacional del Monasterio de Santa María de Montederramo, otorgado en Allariz, el 21 de agosto de 1124 por Doña Teresa de Portugal. La nomenclatura se populariza a raíz de la publicación, traducción y comentario de dicho documento por el historiador Fray Antonio de Yepes, que señaló que el documento hacía referencia a la zona como Rivoira Sacra, traduciéndolo como “Ribeira Sacra”, en referencia a la gran cantidad de monasterios existentes en la zona.

    El historiador Manuel Vidán Torreira pondría en duda esta traducción en 1987, con la publicación de una serie de artículos en La voz de Galicia y un trabajo titulado El roble sagrado de la Rivoira Sacrata. Vidán deriva “riboira/reboira/reboiro”, y concluye que Rivoira respondería antes a “Roble” que a “Ribera”. Pero esta tesis adquiriría más relevancia gracias a otro historiador, Torquato de Souza Soares, que, sometiendo a estudio crítico el documento fundacional y publicándolo en facsímil, encuentra un error en la transcripción de Fray Antonio de Yepes, y señala que en el documento se lee claramente Rovoyra y no Rivoira; lo cual se aparta de “Ribera” y podría tener el siginificado de “Robledal”, del latín Rubus.

    Vidán ya nos pone con su trabajo en sintonía con la obra de James Frazer La rama dorada, donde se recogen las tradiciones celtas en torno al roble, árbol al que tenían por sagrado y guardián del espíritu de la tribu, siendo los bosques de robles lugares de objeto de veneración. Vidán también se refiere al propio topónimo de Montederramo como una probable alusión al muérdago recogido por los druidas, para reforzar la visión del origen de este topónimo antes comoRobledal Sagrado que como el ya establecido popular y turísticamente de “Ribera Sagrada” (Ribeira Sacra).

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Ribeira_Sacra

Cruceiro de Marrubio

    Se trata de un conjunto formado por cuatro elementos: cruceiro, dos petos de ánimas. Están datados en 1778. El más reconocido es el primero, que da nombre a los demás. 

    Su característica distintiva frente a otras muchas obras del mismo tipo es el color. El grupo del cruceiro y los petos se encuentra al lado de la Capilla de San Antonio, cubierto por un baldaquino.

 

Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil

    Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil en el municipio de Parada de Sil. Es uno de los numerosos ejemplos de establecimientos religiosos de arquitectura románica, documentado desde el año 876, presentes en esta región natural y que llevaron a creer que ese era el origen de la denominación medieval de “Rivoira Sacrata”

   De origen impreciso, los primeros testimonios escritos se remontan a finales del siglo X. Como en otros centros monásticos fundados al abrigo de las encajadas riberas del curso final del río Sil, salpicadas de restos de antiguos asentamientos religiosos de carácter ascético, posiblemente fue considerado inicialmente como un centro eremítico, transformándose posteriormente en un cenobio. Aunque en él no perviva ningún vestigio arquitectónico o epigráfico del edificio original, quedan testimonios ciertos de la presencia del monasterio en época prerrománica. Fue uno de los más importantes de la Ribeira Sacra en la Edad Media, como atestiguan los restos de vías de comunicación que convergen en dicho lugar.

   El coto jurisdiccional del monasterio de Santa Cristina llegaba hasta el coto de Cabeza de Meda, con dominio sobre un amplio tramo del río Sil. Las características propias del espacio geográfico del dominio condicionaron las bases económicas y los fundamentos de la vida material del monasterio; la altitud y lo escarpado de muchos de sus terrenos, poco aptos para un óptimo desarrollo de la agricultura, serían compensados con la explotación de espacios incultos dedicados a productos distintos, como la vid o los castaños (que aún hoy configuran el incomparable paisaje del entorno monástico) así como con el aprovechamiento de los ricos recursos fluviales. La mención en la documentación medieval de la existencia de numerosas granjas y centros de recolección de las cosechas, donde se recibían todas las rentas y diezmos, evidencian la bonanza económica del monasterio, que se inicia en el siglo XII. A mediados del mismo siglo pasa a manos de la orden benedictina, con las cartas de aforamiento de cesión de tierras y propiedades al campesinado a cambio del pago de rentas, al tiempo que el monasterio recibe la concesión de importantes privilegios reales y la protección papal.

   Con el transcurso de la historia, y después de siglos de decadencia, en 1508 el monasterio de Santa Cristina pasa a depender, en calidad de priorato, del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, tras la reforma monástica del siglo XV. Esta circunstancia es determinante de su declive, aunque en el siglo XVI se reconstruye el claustro y se realizan pinturas en el ábside de la iglesia. El declive culmina en el siglo XIX con la desamortización de Mendizabal, en 1835, y su paso a manos de particulares que lo destinan a granja de labor.

   En la actualidad, quedan en pie la iglesia románica, la torre y una parte del claustro y edificios conventuales, mínimamente restaurados y abiertos al público.

Monasterio de San Pedro de Rocas

   En este monasterio, único por estar excavado en la roca natural, no encontraremos ligeras estructuras góticas ni armoniosas proporciones renacentistas. Se trata de un recinto antiquísimo, tosco, casi primitivo, testigo de los primeros asentamientos eremitas en estas tierras. El valor de San Pedro de Roca es antropológico más que estético.

    La presencia de los primeros ocupantes de este lugar se remonta al año 573. Según las inscripciones de la lápida fundacional, conservada en el Museo Arqueológico Provincial, sus fundadores fueron siete varones que escogieron este bello enclave para retirarse a una vida de oración. Posteriormente, ya en el siglo IX, el caballero Gemodus redescubre el lugar en una jornada de caza y se establece en él, siendo elegido abad por sus compañeros. Leyenda o realidad, el caso es que existe constancia de la existencia de Gemodus, tal como figura en el privilegio que Alfonso V concede a Rocas en 1007. En los siglos posteriores, este monasterio, nunca demasiado rico ni muy habitado, pasó a depender del de Santo Estevo de Ribas de Sil y del de San Salvador de Celanova. En 1923 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

   La iglesia del monasterio, del siglo VI, es uno de los templos cristianos más antiguos que se conocen. Sus tres naves están excavadas en la roca. El techo de la nave central presenta una abertura por la que entra luz desde el exterior. Una pilastra hace las veces de altar. En la pared de la capilla de la izquierda, un reducido espacio de 5 x 3,40 m, se abre un hueco en el que se supone que estaba el sepulcro del caballero Gemodus. En él se descubrió una pintura mural al fresco, datada entre 1175 y 1200, que muestra imágenes de los apóstoles y un mapamundi.

   También podemos ver unos sepulcros esculpidos en los que se representan figuras yacientes. En el suelo de la iglesia y el atrio está excavados en la roca numerosos sepulcros. El recinto de la iglesia fue ampliado con una nueva nave de posterior construcción. El campanario, obra de Gonzalo de Penalva en el siglo XV, está situado en la parte superior de una enorme formación rocosa de casi 20 m de altura que da nombre a este lugar.

    Un arco sirve como acceso a un pequeño espacio, empleado hasta hace poco como cementerio parroquial. Es de forma cuadrangular y está cerrado por un muro. Desde este punto sale un camino que baja por la pendiente de la montaña y llega hasta la Fuente de San Bieito, también excavada en la roca. 

Fuente: http://www.turismo.gal/ficha-recurso?cod_rec=5218

 

Monasterio de Santo Estevo


    Se trata de un antiguo monasterio benedictino situado en la ladera del río Sil, en pleno corazón de la Ribeira Sacra.

    Sorprende el encuentro con este impresionante monasterio rodeado de exuberante vegetación y acertadamente restaurado, funcionando como Parador Nacional de Turismo desde el año 2004.  Sus orígenes se remontan al S. VI y VII, si bien no hay testimonios anteriores al S. X.

   Según la leyenda, durante los S. X y XI, se retiraron al monasterio 9 Santos Obispos, lo cuál se recogió en su escudo de 9 mitras y contribuyó a difundir su fama e importancia en el medievo. Destacan la Iglesia bien conservada, y sus tres claustros de gran belleza de estilos románico, gótico y renacentista.

   Recomendable también en la visita al actual Parador, uno de los mejores  y más grandiosos de la Red de Paradores, conocer su bonita cafetería y el hermoso restaurante con terraza y exquisitas vistas a las laderas del río Sil, sus cañones, y sus laderas boscosas.

(Continuará)

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