Los Liberales y conservadores ya se han ido / Fernando Sancho

Por Fernando Sancho
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Cuando se juega con fuego, uno corre el riesgo de quemarse. El activomás importante de José María Aznar, por encima del enorme éxito económico, fue la unificación total del voto del centroderecha español en torno a las siglas PP

Logró una marca con un suelo espectacular, con casi 10 millones asegurados de votantes fieles, a pesar del aplastante dominio de los medios del felipismo reinante entonces y apesar del clientelismo socialista que había conseguido colocar en todas las instancias de la Administración una amplia mayoría de sus fieles escuderos, desde los medios públicos hasta la judicatura,pasando por todos aquellos escenarios donde hubiera alguna decisiónque tomar.

La marca PP había fulminado del mapa cualquier atisbo de formación que pretendiera reclamarse de un espectro social tan extraordinariamente amplio como el del centro derecha español.

Esa seguridad era tal que Rajoy se permitió en Elche, en abril de 2008, invitar a “liberales y conservadores” a irse al Partido Liberal o al Partido Conservador. Muchos nos preguntamos entonces cuál era el espectro sociológico que representaba el PP de Rajoy. En fin, hoy, aún habiendo obtenido una clara mayoría absoluta, el riesgo de fractura en el centroderecha español está más vivo que nunca.

Andalucia y Asturias han evidenciado, de manera diferente, la “ruptura” del votante liberal y conservador del partido del viaje al centro. Cuatrocientos mil liberales y conservadores se quedaron en casa en Andalucía y, con su abstención, impidieron la llegada del “centrista” Arenas a la jefatura de la Junta de una Andalucía corrompida al máximo nivel institucional.

En Asturias, los conservadores y los liberales dieron más escaños a Foro que la candidata centrista del PP, un Partido Popular que había forzado nuevas elecciones al hacer la pinza con el Psoe. El riesgo de fractura del centroderecha en España está más vivo que nunca ante la ausencia de una política decidida de centroderecha en un momento crítico que requiere una apuesta firme por la iniciativa privada y el desmantelamiento total del gigantesco “mastodonte” administrativo de subvención, clientelismo y corrupción, armado en los 30 años de dominio casi absoluto del Psoe en España.

Y, si Asturias nos sirve de cierta referencia, parece ser que en nuestro país hay más liberales y conservadores que centristas desnaturalizados cuyo ideario es un enigma, pero cuyas acciones recuerdan bastante más a la socialdemocracia que a otra cosa.

Vivimos una encrucijada dramática en la que muchos bobalicones hablan de gobiernos de concentración, sin enterarse de con quién se juegan los cuartos ni del verdadero objetivo del socialismo español: Andalucía. Este es el modelo del Psoe para España.

Le ha faltado una legislatura para rematar la faena, pero es obvio para cualquiera que tenga una mínima capacidad de análisis que el Psoe no quiere una España al nivel de Alemania o Suecia, quiere una España andaluza, único escenario que le garantiza la perpetuación de un régimen clientelar y corrupto en extremo constituyéndose como repartidores de la miseria en una sociedad con el 40% de parados.

El socialismo, bastante primitivo pero intuitivo, tiene claro que países como Ecuador, Bolivia, Honduras, Nicaragua, Venezuela (o sea, Andalucía), ofrecen muchas más posibilidades para su perpetuación como régimen que un país próspero, algo que sólo se consigue con una Administración mucho más reducida.

Volvemos a José María Aznar, cuya pauta de gestión venía marcada por un eslogan tan simple como verdadero y eficaz, un eslogan que me recordó personalmente en Zaragoza en un encuentro muy cordial que mantuvimos hace cinco años: “Detrás de un gobierno austero hay una sociedad que prospera”.

La pregunta es: ¿Será liberal o serácentrista esta reflexión? ¿Tu qué opinas, campeón?

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