La comunidad científica presiona para que se investigue si el SARS-CoV-2 se originó en laboratorios de Wuhan (China)


Por Jesús Saínz

Según nuevos datos de los servicios de inteligencia de EE. UU., tres investigadores del Instituto de Virología de…

…Wuhan enfermaron en noviembre de 2019 con síntomas de COVID-19, un mes antes de la fecha que el Gobierno de China da como el principio de la pandemia.


Jesús Saínz Maza
Científico y Coordinador de la Sección

     David Asher, quien dirigió un grupo de trabajo del Departamento de Estado de EE. UU. sobre los orígenes del virus, opina que los investigadores de Wuhan enfermaron de COVID-19: “Dudo mucho que tres personas en circunstancias altamente protegidas en un laboratorio de nivel tres que trabajan con coronavirus enfermen de una gripe que los mande al hospital en una misma semana” y agregó que la enfermedad de los investigadores puede representar el primer grupo conocido de casos de Covid-19. Aunque el Instituto de Wuhan lo niega no ha compartido datos, ni registros de seguridad, ni registros de laboratorio sobre su extenso trabajo con coronavirus en murciélagos, animal que muchos consideran la fuente más probable del virus.

https://www.wsj.com/articles/intelligence-on-sick-staff-at-wuhan-lab-fuels-debate-on-covid-19-origin-11621796228

   Después de que el Wall Street Journal publicara que los servicios de espionaje estadounidenses sospechan que el coronavirus se originó en el centro de investigación en Wuhan, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha emitido un comunicado ordenándoles que “redoblen sus esfuerzos para localizar y analizar información que pueda acercarnos a una conclusión definitiva” del origen del virus y les da 90 días para que elaboren un informe.

     Un grupo de prestigiosos científicos ha publicado, el 14 de mayo del 2021, una carta en la revista Science pidiendo una investigación más profunda sobre el origen del Covid-19, en particular si el nuevo coronavirus que causó la pandemia se originó en un laboratorio. 18 biólogos, inmunólogos y otros científicos critican el informe publicado en marzo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el origen de la pandemia y piden una evaluación más extensa de las dos hipótesis principales: si el virus de la pandemia se originó en un laboratorio o en un animal.

   El equipo de investigación sobre el virus que dirigió la OMS incluyó a científicos de China y de otros países, pero no proporcionó pruebas definitivas de ninguna de las dos hipótesis. Pese a ello, el equipo concluyó que el origen animal de la pandemia era lo más probable, aunque solo dedicó cuatro de las 313 páginas del informe a estudiar su posible origen en un laboratorio.

    Los firmantes de la carta que presiona a la OMS son científicos de gran prestigio que participan activamente en el estudio del SARS-CoV-2 (también abreviado como SARS2), como Jesse Bloom, biólogo computacional del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle; Ralph Baric, un investigador de coronavirus que ha colaborado con científicos del Instituto de Virología de Wuhan en China; y David Relman, microbiólogo e inmunólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

    Dichos científicos opinan que saber cómo surgió COVID-19 es fundamental para las estrategias globales contra el riesgo de brotes futuros. Dicen “como científicos con experiencia relevante, estamos de acuerdo con el director general de la OMS, los Estados Unidos, otros 13 países y la Unión Europea en que es necesaria una mayor claridad sobre los orígenes de esta pandemia…Tanto las agencias de salud pública como los laboratorios de investigación deben abrir sus registros al público. Los investigadores deben documentar la veracidad y procedencia de los datos a partir de los cuales se realizan los análisis y se extraen conclusiones, de modo que los análisis sean reproducibles por expertos independientes.”

https://science.sciencemag.org/content/372/6543/694.1

    Donald Trump acusó a la OMS de estar encubriendo a China y retrasar la alerta de la pandemia durante casi dos meses. Un año después, Jaime Meltz, un asesor de la OMS que trabaja para la Administración Biden, confirmó las acusaciones del expresidente Trump. El pasado mes de febrero, Meltz denunció que el equipo de la OMS que viajó a Wuhan fue cómplice de una farsa orquestada por los funcionarios chinos. Un teatro montado por el partido comunista chino con el objetivo de ocultar el origen del SARS2 a la comunidad internacional.

     En marzo pasado, 26 investigadores criticaron el informe de la OMS diciendo que seguían el guion de las autoridades chinas: “El equipo no tenía el mandato, ni la independencia, ni los accesos necesarios para llevar a cabo una investigación completa y sin restricciones de todas las hipótesis pertinentes sobre el origen del SARS2… La investigación realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades chinas no han dado pruebas que demuestren un origen natural de este virus”.  Insisten en que la comunidad internacional debe presionar a China para saber qué ocurrió: “Con más de dos millones de muertes, más de cien millones de infectados por la covid-19, y una enorme disrupción global que afecta a algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo, no podemos permitirnos una investigación sobre los orígenes de la pandemia que no sea absolutamente minuciosa y creíble”.

https://s.wsj.net/public/resources/documents/COVID%20OPEN%20LETTER%20FINAL%20030421%20(1).pdf

    Otro nutrido grupo de científicos dirigió una carta a la OMS criticando las afirmaciones de los responsables del Instituto de Virología de Wuhan, quienes dijeron que ninguno de sus empleados había dado positivo en las pruebas de detección del virus. Afirman que es “estadísticamente improbable” que no hayan detectado positivos dada la presencia del virus en Wuhan. Según los científicos “la probabilidad es menos de una entre mil millones”.

https://jamiemetzl.com/wp-content/uploads/2021/04/Open-Letter-to-the-World-Health-Organization-and-the-Members-of-its-Executive-Board-1.pdf

    En la comunidad científica empieza a extenderse la idea de que el origen del virus es el Instituto de Virología de Wuhan. La falta de datos que apoyen un origen animal, los trabajadores contagiados, la destrucción de datos en el Instituto, la falta de transparencia de las autoridades chinas y las inconsistencias del informe de la OMS han hecho que investigadores de todo el mundo presionen para que se haga una investigación real.

    Se sabe que un virus que comparte una similitud de más del 96% con el SARS2 fue hallado en una cueva en Mojiang (China), a 600 kilómetros de Wuhan, en 2012. Seis mineros, que habían sido enviados a recoger guano enfermaron y tres de ellos murieron. En 2013, los investigadores de Wuhan recogieron ocho muestras de este virus que no fueron facilitadas a los miembros de la OMS. A pesar de que estas muestras creaban el riesgo de una pandemia, las autoridades chinas no informaron a la OMS, no han permitido entrevistar a los tres mineros supervivientes ni el acceso a la cueva.

    Otro motivo de sospecha es que las bases de datos de virus de murciélagos del Instituto de Wuhan dejaron de ser accesibles en septiembre de 2019, sin que se haya dado ninguna razón convincente para ello.

     Según las autoridades chinas el virus tiene un origen animal pero no proporcionan ninguna evidencia que apoye dicha hipótesis. Además, es una hipótesis poco creíble dado que otros virus como el SARS1 y el MERS que son de origen animal dejaron abundantes rastros de su origen en el medio ambiente. El animal intermediario del SARS1 se identificó en los cuatro meses posteriores al brote de la epidemia, y el del MERS en nueve meses. Como destaca el periodista Nicholas Wade, 17 meses después del inicio de la pandemia de SARS2, “los investigadores chinos no han podido encontrar ni la población original de murciélagos, ni la especie intermedia a la que podría haber saltado el SARS2, ni ninguna evidencia serológica de que ninguna población china, incluida la de Wuhan, había estado expuesta al virus antes de diciembre de 2019. La emergencia natural es una conjetura que, aunque plausible para empezar, no ha obtenido ni una pizca de evidencia de apoyo en más de un año”.

      David Baltimore, biólogo estadounidense que fue premio Nobel de Fisiología en 1975 por su descubrimiento de la enzima transcriptasa inversa (clave para la tecnología de edición genética), destaca que el virus tiene una secuencia insertada que revela su origen artificial y que esta secuencia “desafía poderosamente a la idea de un origen natural del SARS-CoV-2”.

https://thebulletin.org/2021/05/the-origin-of-covid-did-people-or-nature-open-pandoras-box-at-wuhan/

      Otro científico que apoya la teoría del origen en el laboratorio de Wuham es Steven Quay. Utilizando herramientas estadísticas y bioinformáticas ha demostrado que los hospitales que atendieron a los primeros pacientes se agrupan a lo largo de la línea 2 del metro Wuhan que conecta al Instituto de Virología en un extremo con el aeropuerto internacional en el otro, la cinta transportadora perfecta para distribuir el virus del laboratorio al resto del mundo.

https://zenodo.org/record/4642956#.YLC_TagzaUl