Indonesia: Gastronomía y diversión en la isla de Bali


Por Marta Notivol

      Vuelvo con vosotros para compartir, una vez más, una parte de la cultura que nunca pasa desapercibida en un viaje: la gastronomía. Obligados a comer allí donde estemos es raro que nuestra curiosidad no nos invite a probar los muchos sabores diferentes que se pueden encontrar en cualquier país al que visitemos.


Marta Notivol Gracia
Corresponsal del Pollo Urbano en Indonesia

     Bali comparte con Indonesia esta cultura culinaria. Posee algunas particularidades, pero reconocemos aromas y sabores comunes a todo el país.

    Al igual que en todo país asiático, el arroz es la base de la alimentación, como para nosotros es el pan. Con él combinan salsas, carne (pollo, cerdo y buey) y verduras que unen con los dedos en el momento de comer. Otras veces el arroz lo fríen, una vez cocido, para añadirle otros elementos y obtener el famoso “Nasi goreng” o “Mie goreng” donde los fideos sustituyen al arroz.  

   La salsa de cacahuete, la de picadillo de tomate con ajo y pimentón y la de hierba de limón con jengibre son las más utilizadas.

    El huevo forma parte de la mayoría de los platos, no en vano vemos pasar motocicletas con cientos de huevos apilados con frecuencia.

    Nasi Campur es un plato frecuente que combina el arroz, las verduras, pequeñas brochetas de pollo, huevo, compuestos fríos de cacahuete y tofu y soja.

     El pescado, como es lógico en una isla, es exquisito. Pescado por la mañana está siempre fresco. Los más habituales son el atún, el bonito, la caballa, la barracuda y el mahimahi (el dorado, así llamado en Méjico). Normalmente cocinado, en exceso para nuestro gusto, a la brasa añadiendo salsa y arroz. También cocinan el pescado entre hojas de plátano, en las que queda mucho más jugoso y salsa balinesa, picante generalmente.

    Pronto aprendes las palabras mágicas para disfrutar de la comida si no eres partidario del picante “tidak pedas”, es decir, “sin picante”.

   Numerosos complementos de soja, tofu, cacahuete y maíz componen elementos que se añaden a los platos. Incluso los platos de verduras como el “cancay” o “gado gado” son acompañados de salsa de cacahuete o caldos.

     Las sopas gelatinosas de tapioca y brochetas de carne o pescado picados pueden acompañar muchos platos.

   En las celebraciones, que no son pocas, el “Baby guling” es el rey de la mesa. Se trata de un asado de cerdo más grande que nuestro lechón, pero bastante tierno. Lo asan con brasas y dando vueltas al palo que los atraviesa continuamente durante unas 5 horas. Esto forma parte de los preparativos de la fiesta.

    El cerdo, dado que Bali es mayoritariamente hinduista, forma parte de muchos platos, algo más caro que el buey, pero asequible. En muchos restaurantes, las costillas de cerdo con salsa agridulce es un plato delicioso que hay que comer.

   En la venta ambulante lo más frecuente son las brochetas asadas de carne o pescado picados. Los gorengan o frituras son verduras, plátanos, soja o tofu rebozados y también fritos son apetitosos. Los carritos de Bakso adaptados a la motocicleta recorren las calles. Los baksos son albóndigas de diferentes carnes, pero lo más habitual es el pollo. Sin embargo, no hay demasiada carne en ellas y se pueden encontrar pequeños granos de hueso y tendones al comerlos: personalmente no me entusiasman.

     La carne utilizada por excelencia es el pollo. Su precio compite con las otras carnes y su crianza es usual en todas las familias. Los gallos, gallinas y pollos corretean por todas partes, cruzan la calle y recorren las casas. Esto, evidentemente, implica que los conciertos de cacareo y el canto del gallo es un sonido que te acompaña durante casi toda la noche si vives, como yo, en una zona rural. Esto, junto con los ladridos de los perros y los “karaokes” hacen que el silencio no sea algo prioritario, excepto en la fiesta “Nyepi”, comentada en el reportaje de Bali no es Indonesia, en la que el silencio para ahuyentar los malos espíritus es sepulcral durante 2 días.

    Ciertamente, el ruido es un elemento de la vida en Bali (yo diría que en toda Asia) al que te tienes que adaptar. Además de los ruidos que proceden de animales, la vida de la granja y el tráfico en las zonas más conglomeradas, en general utilizan la música, los micrófonos para discursear y los karaokes a gran volumen en todas las fiestas sean religiosas o familiares. El balinés disfruta de las festividades en grupo.

    Quizá en otros reportajes hemos hecho descripciones detalladas de las creencias religiosas y de las costumbres sociales que pueden ser en muchas ocasiones muy restringentes a la libertad personal. Pero, en el caso de nuestra isla, estas creencias y tradiciones no les impiden en absoluto la diversión y el disfrute.

    En muchas ocasiones, las ceremonias como bodas y bautizos múltiples (a varias edades del crecimiento) dan pie a buenas “juergas”. La bebida, para los hombres, puede tomarse en grandes cantidades y los “karaokes” a máximo volumen pueden arruinarte (aunque se comprenda) varios días, ya que no voy a ser indulgente con esta actividad y expreso alto y claro que los desafines y gorgoritos son espeluznantes. La desinhibición que manifiestan respecto a algunos aspectos sociales y relacionales es muy evidente, de manera que hay que rendirse y aceptar.

     Las peleas de gallos, como ya hemos descrito en otros reportajes, son realmente una diversión ancestral muy arraigada. La existencia de prohibiciones con apuestas no les impide seguir con el rito. Además del carácter jerárquico social, esta actividad es frecuente en algunos pueblos como el mío (Bunutan), donde se realizan unas dos veces por semana. Están bien organizadas y no están asociadas a ceremonias. Coros y cantos grupales inician el alboroto de la pelea que apenas dura unos segundos, pues los condenados gallos, cual gladiadores, terminan pronto la tarea.

Es curioso cómo necesitan llenar el espacio de sonido. Es habitual que cualquier vecino de los alrededores posea unos altavoces de alto voltaje, y amenice su trabajo diario (y la de unos cuantos cientos de metros a la redonda) con música. Evidentemente, aunque para gustos están los colores, la música utilizada es “varité” indonesia difícil de digerir.

    Pero no siempre es así. Su cultura musical es amplia y con frecuencia encuentras música en vivo en restaurantes y bares para el disfrute de los turistas, con grupos aceptables que pueden hacerte pasar una velada agradable con repertorio de los 80 y 90 occidental.

     La diversión en Bali tiene otras facetas. Con respeto al deporte, son amantes del fútbol (como el mundo entero) y conocen bien los jugadores de nuestros equipos. También es frecuente la práctica del voleibol. Puedes encontrar pequeños terrenos de tierra en cualquier aldea preparados para su práctica: es convival y divertido. Desarrollan igualmente pequeños campeonatos regionales con la participación de numeroso público de todas las edades.

      Los niños también tienen aficiones interesantes cuando no están con juegos en el móvil. Las cometas, como la película “cometas en el cielo” cuando el viento es idóneo pueden verse decenas de ellas compitiendo por el espacio y dando al cielo un aspecto multicolor. Estas cometas son fabricadas con plásticos y cañas finas con una destreza y eficacia que les permite aguantar golpes de viento sin problema.

    Cuando un grupo social cuida los tiempos de ocio, en mi humilde opinión, esto contribuye a un sentimiento de bienestar, ayuda a mantener buenas relaciones y manifiesta un espíritu abierto y sincero para disfrutar de la vida. Así es en muchas culturas, así es en Bali.

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