¡Vaya por Dios! / Manuel Sogas


Por Manuel Sogas
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Yo lo siento mucho, pero no es cosa mía, sino del Hijo de Dios que se lió la manta a la cabeza; sacó pecho; se metió entre pecho y espaldas dos bocadillos de salchichón del barato, no como Rajoy que se mete pal cuerpo

kilo y medio de jamón de 190 euros el kilo; se hizo carne mortal, porque ya me contarán ustedes quien no se muere comiendo salchichón del barato y más salchichón, y después de tomarse unos buches de bicarbonato, porque cuando te comes dos bocadillos de salchichón del barato te entran unos ardores que es que te cagas los ardores que te entran, y se le puso el cuerpo bien, o sea, que se hizo de carne mortal normal, eructó, porque es normal que se eructe después de tomar bicarbonato (señal inequívoca de que todo ha ido bien) le dijo al Evangelista de turno, un chaval mu güeno él: tú, escribe eso de que el que no ve porque no le pasa por los cojones ver se va a pegar unos tropezones contra las farolas, esquinas y demás que va a arder el misterio divino. Y escríbelo bien, y bien clarito, que no quiero que luego me vengan alegando ignorancia evangélica, añadió Cristo. Y ya después de esto, fue cuando cogió el trompo y se fue a Galicia a ver que tal estaban las monjitas de la Candelaria de la castidad y de sus ejercicios obligados de la vida pública, porque votar, y además si se vota al PP, es cosa de vida pública.

Y ya me perdonarán mis sufridos lectores que haya tenido que tirar hoy, contra mi voluntad, por el camino evangélico. Se debe a estrictas exigencias que del guión, vamos que como precaución me he tenido que disfrazar de enano infiltrado, por decirlo de una vez y claramente, a fin de intentar decir lo que quiero decir, pero sin decirlo del todo, no sea que me descubran la tendencia esa que yo tengo de tirar pal monte, y como por el humo se descubre el fuego, vistas mis plumas se me presente Mariano en persona, el Rajoy, mismamente en la puerta de mi casa, y como sin querer diciendo me diga, mira so hijoputa, que vengo a patalearte el bolígrafo para que no escribas más y encima me voy a cagar en tu puta madre por rojo, so rojo asqueroso, y no te pego dos hostias porque no tengo cojones de pegarte dos hostias en persona y antes de que reacciones me las pelo corriendo, so cabrón (… y zaca, el Mariano, el Rajoy, preta a correr y se va).

Que el Feijó este del PP hay ganado en Galicia no es moco de pavo ni cosa para ser tomada a chirigota, y no se trata de que los jubilados gallegos que le hayan votado al PP, evangélicos míos, vean amainadas y aligeradas sus pensiones para que el vuelo a la gloria sea menos pesado y de esa manera entren a toda leche, a más velocidad, en el Reino de Dios, que como todo el mundo sabe, es el lugar donde se estampan los pobres contra las paredes que es un primor, por la velocidad con la que entran algunos jubilados al Reino de Dios; tampoco es que le hayan podido votar algunos jóvenes en paro, ay, mansos míos, que grande es vuestra fe al creer que con las políticas del PP se va a salir de la crisis. No se trata de eso.

Tampoco se trata de que más de un pequeño o mediano empresario le haya votado al PP en la creencia del “tú si que sabes” y no como otros, para que la banca le facilite créditos que pueda aplicar a la producción. Señor, a ver, dime, no te hagas el orejas. Tú respóndeme como si yo fuera un hombre de sentido común y te entendiera a la primera, sin parábolas ni nada, que me conozco el percal. Respóndeme si rodeos. Y presta atención que no te repito la pregunta: Qué coño te he hecho yo para depender de empresarios de tamaña credulidad, porque todo el mundo sabe que “tú si que sabes” es un programa de televisión, y un programa de televisión, o yo me estoy volviendo tarumba, o jamás de los jamases puede facilitar préstamo alguno a ninguna empresa. Se trata de que el PP en Galicia por mor de la legalidad vigente, o sea que es legitimo, pero no justo, con un 45,71% de los votos emitidos, contando monjitas del Amor Vaya por Dios; viejitos que no estaban en sus cabales, según han denunciado algunos, obtiene una representación del 54, 66 %, o sea, casi un nueve por cien más de la representación que no tiene, en tanto que los más izquierdosos (excluido el PSOE que también se favorece con un 3,47% de representación de más de los votantes que no votaron PSOE) en tanto que el resto de partidos de izquierdas que han obtenido representación parlamentaria con prácticamente el 14% (13,99%) de los votos emitidos tienen en cambio el 12%, o sea, casi el 2% menos de lo que le correspondería según los votos que han recibido. La conclusión final de todo esto es que gracias al sistema electoral el PP tiene la mayoría que no se corresponde con los votos efectivamente emitidos.

Desde las más altas instancias políticas del PP (la señora Cospedal) se han apresurado a remarcar que la “victoria” (legal, pero no democrática en el sentido de una persona un voto) en Galicia supone el refrendo de toda España a la política del PP, o sea, que todos estamos de acuerdo en los cinco millones de parados, en que Rajoy se zampe unos platos de jamón de a 190 euros el kilo mientras vuela para ver un partido de futbol; en que las pensiones no suban y, sobre todo, vamos a estar de acuerdo en que cuando se aplique el articulo 135 de la Constitución (modificado el año pasado entre el PSOE, PP y el resto de los partidos de derechas con presencia en el Congreso de los Diputados) y se dejen de pagar sueldos de funcionarios, pensiones u otras prestaciones sociales para pagar con ese dinero a los bancos o instituciones que le han prestado dinero al Estado, porque ese articulo modificado lo que establece es la prioridad del pago de la deuda.

Puede que haya ganado el PP, especialmente sus jefes, atentos a la música que toque la Merkel para adecuar sus pasos a ella, pero lo que si es seguro es que hemos perdidos todos, incluido la inmensa mayoría de los votantes del PP. Pero ya digo, la cosa es evangélica, que el cegato que no quiera ver se estampará, seguro, contra la pared.

 

 

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