Letras

Jesús Soria Caro
Coordinador de la Sección

 


Reseña de El lector, de Bernhard Schlink


Por Javier Úbeda Ibáñez

     Bernhard Schlink (Bielefeld, 1944). Actualmente es profesor de leyes y juez en Alemania.


De Rodolfo Valentino a Carlos Gardel. La historia artística de Helena d’Algy, primera española actriz en Hollywood


Por Javier Barreiro

     La presencia de la artista madrileña Helena d’Algy en las pantallas del cinematógrafo abarca únicamente diez años: catorce películas en Hollywood entre 1924 y 1927 y siete en estudios europeos entre 1927 y 1933, principalmente, los parisinos de Joinville, propiedad  de la Paramount.


Paseos domingueros: ‘Mi sorpresa de San Valentín’


Por Luis F. Sánchez Ripollés

       En mis paseos domingueros por la orilla del Ebro y alrededores de Zaragoza, como hacemos tantos zaragozanos en busca de aire libre del Covid, me encontré el domingo de San Valentin…


Dile al silencio


Por Javier Úbeda Ibáñez

   De pequeño, mi madre solía decirme: «Intenta no mentir nunca. Es preferible quedarse callado antes que decir una mentira.


Lo que es nuestro


Por Elena Verdú & Jorge Martínez

      Este poema, o lo que quiera que sea, nació en una de esas noches de calles vacías, humo de mil cigarros y trinchera. Del año en que todo cambió, menos nosotros. Apuntando a todos los hijos de perra que viven, pero deberían morir.


Las tentaciones de San Juan del río Huecha


Por Édgar Valdemar Rojo

       Tentaciones en el río Huecha es un poemario de voces colectivas que asume una temática que tiene su fuente en lo angélico-profético asumido en la obra poética de Willam Blake, que ilustraba con imágenes angélicas y proféticas sus propios poemas.


Colchón de púas: ‘Los vampiros del pueblo’


Por Javier Barreiro

      La primera mención de la palabra “vampiro”, en su sentido metafórico de cadáver que nocturnalmente deja de serlo para beber sangre humana con la que alimenta esa capacidad de resurrección, corresponde, que yo sepa, al Padre Feijóo.


Tarde de lluvia


Por Javier Úbeda Ibáñez

     Llovía, desesperadamente. Caían cantos de un cielo negro que rugía estrepitosamente. El ruido era ensordecedor. La calle, agotada de tanta agua, estaba desierta.


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