El Hospital Infantil de Zaragoza realizará una hipotermia terapéutica en recién nacidos para evitar discapacidades (Febrero 14)

Por Jorge Moreno

     La Unidad de Neonatología del Hospital Materno Infantil Miguel Servet de Zaragoza ha invertido 35.000 euros en la adquisición de los equipos necesarios para el desarrollo de hipotermia terapéutica en recién nacidos, con el objetivo de reducir el riesgo de discapacidad en los casos de falta de oxigenación o flujo sanguíneo al cerebro.

    El tratamiento, que aún no se ha administrado en Aragón, consiste en bajar la temperatura corporal del bebé a 33,5 grados durante 72 horas, siguiendo unos estrictos protocolos de enfriamiento y recalentamiento.

    Con esta inversión, la Unidad de Neonatología del Hospital Materno Infantil Miguel Servet va a disponer de una nueva tecnología para tratar casos de recién nacidos que han sufrido falta de oxigenación o flujo sanguíneo al cerebro. El objetivo es reducir la mortalidad e intentar evitar discapacidad en casos tan complejos.

    La técnica, que requiere una formación exhaustiva del personal de Neonatología, ya ha logrado buenos resultados en otros centros sanitarios, consiste en bajar la temperatura corporal del bebé a 33,5 grados y mantenerlo a esa temperatura durante 72 horas. Transcurrido ese tiempo, se debe reiniciar el recalentamiento hasta alcanzar una temperatura normal, cerca de los 36,5 grados.

    El doctor Segundo Rite Gracia, de la Unidad de Neonatos del Hospital Infantil, ha explicado que “diversos ensayos clínicos han demostrado que la reducción de la temperatura corporal en 3-4 grados centígrados (hipotermia moderada) mediante un enfriamiento corporal total o selectivo de la cabeza, iniciado precozmente (antes de las 6 horas de vida) y mantenido durante 72, es una intervención eficaz para reducir la mortalidad y la discapacidad mayor en los niños que sobreviven tras una agresión hipóxico-isquémica perinatal”.

     La encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) es una causa importante de daño neurológico agudo en el recién nacido a término o casi término tras un problema previo al parto que condiciona una falta de oxigenación o flujo sanguíneo al cerebro.

    Cada año nacen en España entre 500 y 1.500 bebés con una EHI significativa (moderada/grave), lo que supone un grave riesgo de mortalidad neonatal y de discapacidad neurológica a largo plazo.

     Hasta no hace más de dos o tres años, los neonatólogos no han podido disponer de ningún tratamiento que permitiese prevenir o aminorar el daño cerebral asociado a la situación de hipoxia-isquemia perinatal.

    En estos últimos años, sin embargo, los estudios basados en hipotermia terapéutica han demostrado una disminución de la incidencia de parálisis cerebral, déficit visual severo, retraso cognitivo y psicomotor en el grupo tratado. 

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