Los discapacitados también viajamos./Jorge Moreno García

Por: Jorge Moreno García

     Los imposibles no se vencen, como no se abarca el tiempo ni se destruyen las ideas; los imposibles no están, por consiguiente, bajo el poder humano, pero, la accesibilidad es posible: sólo hace falta voluntad.

     El hombre es sentimiento, actividad, inteligencia. El discapacitado puede estar más o menos paralizado pero, sigue siendo ante todo, persona. Los imposibles no se vencen, como no se abarca el tiempo ni se destruyen las ideas, los imposibles no están, por consiguiente, bajo el poder humano, pero, la accesibilidad es posible, solo hace falta voluntad.

     “Turismo accesible”, “turismo para todos”, “accesibilidad universal”, son algunas de las formas de manifestar que todas las personas queremos y debemos poder disfrutar del ocio, sea cual sea nuestra condición, limitación o circunstancia.

     Es este un concepto relativamente moderno, que invita a la integración y que plasma un derecho social que tenemos todos los ciudadanos, a los que la constitución española y europea ampara y protege.

     Sin embargo, ¿por qué en pleno siglo XXI seguimos teniendo que hacer una búsqueda exhaustiva para encontrar un destino apropiado a través de los canales ordinarios (agencias, guías turísticas, Internet) y de otros específicos (asociaciones para discapacitados, publicaciones y Webs para personas discapacitadas.), y que aún así, una vez que elegimos el lugar en el que pasar unas merecidas vacaciones en familia todavía nos quedan un sinfín de preguntas: ¿y la puerta del baño que anchura tiene?, ¿y el faldón del lavabo cuánto mide?, ¿ hay ducha o bañera?, ¿tiene vistas al mar?, ¿la piscina tiene grúa o escaleras de obra?, ¿la playa tiene silla anfibia para entrar al mar?, ¿hay plazas de aparcamientos para personas con discapacidad?, ¿para bajar al restaurante hay escaleras?……

     Y si conseguimos las suficientes respuestas afirmativas, ¿por qué cuando llegamos cansados, a veces de noche y con los niños pesadísimos, después del largo viaje nos seguimos encontrando sorpresas?.

     Yo estoy convencido de que los gestores de recursos turísticos tienen muy claro que los discapacitados, al igual que las personas mayores, somos clientes potenciales que viajamos en familia y a lo largo de todo el año y que por tanto interesamos.

     Pero entonces, ¿es tan difícil preguntar a los expertos adecuados cuales son las modificaciones que requiere su establecimiento para que este pueda ser usado y disfrutado por una persona discapacitada?. La accesibilidad, normalmente, acaba con la entrada al hotel y unas pocas habitaciones supuestamente adaptadas, que tienen tantas barras y tan mal ubicadas que no sirven para nada. ¿Qué ocurre con cosas tan sencillas como la posición del toallero, secador o ducha?, ¿Por qué las habitaciones adaptadas son las más oscuras, las que tienen peores vistas o tienen más ruidos, o las que están más estropeadas?: ¡Los discapacitados pagamos la misma tarifa que los demás!

     Creo que en vez de una reflexión solo lanzo al aire preguntas y es posible que usted haya perdido el hilo del discurso hace un buen rato.

     Voy a intentar hacer algunas reflexiones sobre tantos interrogantes planteados.

     Lo que está muy claro es que cada vez más las personas discapacitadas trabajamos y compaginamos como el resto de la población nuestra vida laboral con la familiar. Eso conlleva un cansancio físico y psíquico que hace que contemos los días que nos faltan para esas soñadas vacaciones, sin horarios ni madrugones y con tiempo para disfrutar con nuestros seres queridos de nuestras aficiones más simples: leer frente al mar, estar con amigos en una terraza tomando un refresco, o practicando deportes náuticos como la natación, el buceo o la vela.

     La posibilidad de encontrar el lugar idóneo en nuestras circunstancias no depende del poder adquisitivo, aunque ciertamente, cuántas mas estrellas tiene el hotel, más accesible es; ni siquiera de que nos guste la playa o la montaña o estemos dispuestos a renunciar a alguno de nuestros requerimientos.

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