Notas para días de confinamiento y teatros cerrados


Por Javier López Clemente

19 de marzo

      Estos días me acuerdo mucho de mi madre. Cuando iba a verla a la residencia en la que pasó sus últimos meses me hacía un repaso exhaustivo de las excelencias de casi todas las cuidadoras, porque sí, siempre hay alguna rabosilla a la que terminamos queriendo igual.

    Pero a mí lo que más me gustaba era cuando me contaba aquello de que siempre le metía un euro en el bolsillo a la chica que le ayudaba a ducharse. Mi madre se reía porque la auxiliar siempre se enfadaba y le replicaba que ella estaba haciendo su trabajo y que no estaba allí para recibir propinas. A lo que mi madre respondía con esa sonrisa que las abuelas usan para derretir a los más jóvenes: Si ya lo sé mañica, si solo es para que te tomes un café y así te acuerdas de mí.

     Y no sé, a mí me gusta pensar que algunas de aquellas cuidadoras, alguna vez, cuando se toman un café, se acuerdan de mi madre.

 

20 de marzo

    En medio de todo lo que está pasando siempre hay un momento para la sonrisa. Esta mañana Micielocariñotesoromiamor se ha levantado de la cama y después de abrir la ventana ha susurrado: “Javi, se oye cantar a los pajaricos”

21 de marzo

      Según la agencia EFE profesionales de la medicina cubana especializados en epidemias viajan hasta la Lombardía italiana para unirse a la decena de médicos chinos que ya se encuentran en la zona. Frente a un virus que no conoce fronteras, solidaridad internacional, o como dice Ángel Munarriz: “El coronavirus agudiza el riesgo de repliegues identitarios y autoritarismos, pero también permite imaginar una solución que trascienda fronteras”

22 de marzo

      A veces la lecciones de solidaridad aparecen cuando menos te lo esperas. En el mismos rellano de casa vive una pareja de ascendencia china que se dedican a la hostelería. Desde hace un par de días me encuentro con el padre cuando bajo a por el pan y el periódico, él siempre va con mascarilla y yo, a dos metros de distancia, le preguntó por como llevan sus dos niñas pequeñas el confinamiento, es un intercambio rápido casi al paso. Pero hoy mi vecino se ha detenido, me ha invitado a detenerme con su mano y a un distancia prudencial me ha dicho que, si no teníamos mascarillas y las queríamos usar que le diera un toque en la puerta de su casa.

    Este gesto tan bonito me ha hecho reflexionar. Mientras yo pienso que por el momento no necesito ayuda de nadie, otras personas tienen otra mirada que además es solidaria. Juan, que así llaman a mi vecino en su bar, se ha ido caminando y a mi me ha dejado plantado en la calle con un pellizquito de emoción.

23 de marzo

    Aunque he empezado a dosificar la información, desde unos días atrás venía notando que en muchos medios de comunicación se estaba instalando un lenguaje bélico entorno a la situación provocada por el Covid-19 Me parece una aproximación poco adecuada porque no estamos ante una crisis bélica o un desastre intencionadamente humano que provoque destrucción, odio y humillación. Nos encontramos, al menos hasta que no se demuestre lo contrario, ante un reto que la naturaleza ha lanzado a los humanos, y la humanidad está respondiendo de manera global e instantáneamente en todo el mundo precisamente gracias a una globalización tecnológica que nos permite estar en contacto y conocer perfectamente el desarrollo de la crisis, pero también permite poner a trabajar una gran cantidad de recursos científicos en muchas instituciones y empresas que están obteniendo los primeros resultados para combatir al Covid-19 a una velocidad sin precedentes, y a mí me gusta pesar que lo hacen para que volvamos a los versos de Gamoneda:

Te sentirás seguro en el mundo.

Habrás sabido que no hay soledad pero que hay

algo más fuerte y más útil y hermoso.

Conocerás el destino

y crecerá tu paz al acercarse la noche

y al ir sabiendo que la vida es

una inmensa, profunda compañía.

24 de marzo

     Clara Write, Julia Nurse y María Physc comparten confinamiento. Les confieso que Write es una buena peluquera aunque no tenga ni edad ni titulación ni falta que le hace porque su trabajo se basa en la inspiración, cómo los poetas. Write abre todos los días su peluquería a la que Nurse y Physc acuden con el espíritu aventurero del vaya usted a saber lo que nos va a pasar hoy, que no deja ser un entrenamiento para estos días de encierro. Ayer Write estaba en estado de voltereta y les recetó un corte de puntas con flequillo y tirabuzones, pero fue entonces cuando la gran afición de Write a volar se materializó como si Clark Kent se hubiera metido en una cabina de teléfonos ¿Algunos de ustedes recuerdan las cabinas de teléfonos? Así que Write cerró los ojos embelesada por la belleza de palabra tirabuzones.

    Cualquiera sabe que los tirabuzones son esos complementos que usan los tiburones para que no se les caigan los buzones, porque los tiburones serán muy fieros, pero si pierden los buzones se quedan en ná, te lo digo yo que una vez vi un tiburón en mi barrio repartiendo propaganda del Acuario Fluvial de Zaragoza en los buzones de la comunidad. ¿Qué hace usted? le dije, y él me contesto que buzonear propaganda de su último espectáculo en el que buceaba junto a un delfín con melenas. Yo me reí y le dije que los delfines no tenían tirabuzones que los delfines eran cetáceos de no sé cuántos metros de largo, negro por un lado, blanco por el otro con cabeza prominente, hocico delgado y una sonrisa muy simpática. El tiburón se partía y se tronchaba de la risa y me contestó que ¡Marramiau! que él estaba buceando con el Primogénito del rey de Francia que se caracterizaba por tener unos largos, rubios y melosos tirabuzones y que se iba, que tenía que seguir buzoneando porque le quedaba muy poco oxígeno en las branquias y muy pronto tendría que sumergirse en alguna botella de agua mineral. Yo no le dije nada, no me apetecía romper su ilusión explicándole que el último delfín de Francia fue Luis Antonio de Francia que 1823 llegó a España para ayudar a Fernando VII a restaurar el absolutismo encabezando el ejército de los Cien Mil Hijos de San Luis. Entonces el tiburón se volvió y me gritó: Si vienes a ver el espectáculo…

    Write aterrizó de nuevo en la realidad. Los gritos de Nurse y Physc sobre pasaban la frecuencia de los agudos que pueden escuchar los humanos. Estaban horrorizadas con aquellos cortes de rapar el flequillo y socarrar los tirabuzones. Pero Write tuvo la suficiente rapidez para esquivar a las fieras, recorrer a toda prisa el pasillo y abrir el estuche de su violín al que hizo sonar con templanza y dulzura mientras las fieras Nurse y Physc recuperaban las pulsaciones y se enroscaban en el cojín de escuchar los últimos éxitos del K-pop.

25 de marzo

    Algunas de las chicas más guapas y simpáticas de mi familia trabajan en el sector del comercio y ya empiezan a estar cansadas de todo ese personal que va al supermercado todos y cada uno de los días para hacer compras ridículas, de los que se pasean en pareja haciendo tiempo al fresco y de los que se enfadan porque no hay yogures bio de sabores tropicales con 0% de grasa y una cantidad alucinante de bolitas Ariel para el lavado de estómago.

   Hoy desde aquí, a ellas y a todo el personal que se sienta identificado, les invito a que vayan soltando a esos clientes cutres e insolidarios que: ¡Señoronas y caballeretes: La oferta del día es cuarto y mitad de coronavirus y que con el ticket se sorteará un viaje con todos los gastos pagados a la UCI del Servet!!

26 de marzo

    Tengo en la mesa del comedor dos periódicos, con solo observar las primeras noticias de cada una de las portadas te puedes hacer una idea de como afronta cada uno de ellos la información sobre todo lo relacionado con el Covid-19. Son miradas muy diversas, el periodismo debe ser diverso y, sin embargo a mi me parece que una cosa es la diversidad y otra el estrabismo que quizá está mucho más generalizado entre la sociedad de lo que nos podemos imaginar, ya saben, estrabismo: que un ojo mira directamente al objeto observado, y el otro está desviado hacia adentro, hacia afuera, hacia arriba o abajo. Sin embargo hay una buena noticia: El estrabismo puede ser intermitente.

    La portada del primero de los periódicos está ocupada por tan solo dos noticias y la más importante de ellas ocupa todo el espacio con una fotografía del Jefe del Estado pasando revista a personal militar, y uno que no lleva boina, supongo que es un civil. Todos llevan mascarillas y el titular dice así: «FUENTE DE ESPERANZA» en mayúsculas y continúa reduciendo el tamaño de la letra: El Rey visita el hospital de Ifema: «Símbolo para la moral de toda España y de lo que somos capaces de hacer cuando trabajamos juntos por un fin común»

    La composición de la portada del segundo periódico es diferente y divide el espacio en muchas noticias de las que dos tienen el mismo peso de importancia y se sitúan bajo un mismo titular: ESPAÑA, EN ESTADO DE ALARMA POR LA PANDEMIA. La primera noticia se refiere a Europa y dice: Máxima tensión en la UE por la división ante el plan de choque, y sigue en letras de menor tamaño: Italia amenaza con rechazar el texto común ante la timidez de lo pactado. El titular de la segunda noticia, con letras un poco más pequeñas que la anterior dice: Sanidad devuelve los test fallidos que compró a un intermediario español, y continúa con letras de menor tamaño: El descarte del primer lote de pruebas por imprecisas retrasa la detección masiva de positivos. China desautoriza al fabricante.

   Para completar la comparación ahora tendría que buscar en el interior de cada uno de los periódicos en que lugar han situado la notica que el otro medio ha puesto en la portada, pero eso ya no te lo voy a contar J porque creo que con lo relatado hasta ahora ya es suficiente para determinar dónde están las prioridades informativas de ambos medios. Y recuerda que tú también puedes elegir el tipo de información que puedes consumir.

27 de marzo

    Hoy se celebra el Día Internacional de Teatro y había pensado realizar un homenaje desde mi balcón y a la luz de las estrellas para interpretar (o lo que buenamente se pudiera hacer) el monólogo que Shakespeare escribió para Shylock en el Mercader de Venecia.

    Pero la jornada ha sido dura entre las noticias que me cercan, la mensajería instantánea que me sepulta y ocho horas de trabajo en el turno de tarde que me han dejado la batería sin la cantidad de energía necesaria para meterme en la piel de un judío que reclama venganza.

     Pero no quiero que termine el día sin dar las gracias a todos los titiriteros de Zaragoza, de España y del mundo entero porque su trabajo hace que mi vida sea mucho mejor.

¡¡¡GRACIAS TITIRITEROS!!!

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