
Por Andrès Sierra
Cuatro amigos que se dedican a hacer una labor humanitaria.
Está mal que lo diga yo, pero los conozco muy bien. He visto “in situ” como funcionan; como si fueran uno solo y además sin pretender nada a cambio, pasan de reconocimiento institucional, les da igual, son como son, en fin, el resto de la gente que entiendan le que puedan entender, no hay más.
Conozco a una cubana, para más señas se llama Dunia, y tal como ve la vida y funciona en la sociedad, podría perfectamente entrar en este grupo de amigos… pero no se conocen. Todo se andará, tiempo al tiempo, no hay que darse prisa, es malo para la salud mental.
Los cuatro amigos ayudan a gente mayor, sobre todo psicológicamente, y los mayores lo agradecen profundamente, no hay más que ver el detalle de estas personas en el cenit de sus vidas.
También un apoyo importante a los “sintecho”, vulnerables en esta sociedad al cien por cien. Po r ejemplo de cuando en cuando a esta gente les bajan comida y mantas.
En realidad vuelvo a recordar a Dunia. A mí me gustaría muchísimo entrar en ese grupo de los cuatro amigos, pero por circunstancias –que no toca explicar ahora, yo no puedo- y lo lamento, en fin, la vida marca unas pautas, y no podemos hacer más; es lo que existe, la pura realidad.








