Operamía. Julio 16: “Y llega el verano”

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Por Miguel Ángel Yusta.

    Vamos llegando al fin de la temporada operística tradicional aunque, como todos los años, los festivales de verano ocuparán bonitos escenarios, mantendrán viva la llama del aficionado y serán, también, escaparate de gente famosa, tanto en nuestro país como, sobre todo, en los lugares más emblemáticos de Europa.

    Pero atención a la agenda musical aragonesa que, aunque más modesta, tiene interesantes citas veraniegas, con buenos artistas que llenos de entusiasmo siguen trabajando por la lírica. Un buen ejemplo es la actividad de la gran Teresa Berganza en Panticosa.

    Continúan, y seguirán en otoño, los homenajes a Pilar Lorengar en el vigésimo aniversario de su fallecimiento: conciertos, exposiciones, conferencias… Actos que hubiera sido bueno coordinar, con una comisión que implicara a organismos públicos y privados, y aunar en un gran homenaje de repercusión internacional. Pero aquí, señor, somos asi y cada cual va por su protagonismo particular. En todo caso lo importante es  honrarla como merece y procurar que ella sea la verdadera protagonista, sirviendo a su memoria sin servirnos de su nombre…

   En Madrid, llenazo y éxito total del bellísimo Winterreise de Schubert a cargo del barítono Christian Gerhaher en el excelente ciclo de Lied de La Zarzuela y en julio, I Puritani en El Real y en el Liceo barcelonés con La Bohème y La Flauta Mágica, darán fin a la temporada en nuestros principales teatros operísticos, antes de las actividades estivales.

   La ópera es un arte completo, vivo, que cada día interesa más a los aficionados jóvenes a los que vemos en los teatros de ópera cada vez en mayor número. Como el deporte, tiene sus “fans” y genera enormes discusiones. A tal efecto, hacemos notar  el éxito y la controversia que ha suscitado en La Zarzuela la pasada producción “Cómo está Madriz” que, basada en “La Gran Vía” y “El año pasado por agua” ha irritado los ánimos de algunos espectadores más -digamos- tradicionales, que han abandonado ruidosamente la sala en  varias representaciones. La obra es actual, divertida, un canto a la alegría y la libertad, con sus gotas de crítica social, estimulante, rebosante de inteligente comicidad y con una buena producción escénica y musical que demuestra la necesaria vitalidad renovadora del género.

   Y finalmente tenemos noticia de la presentación de una ópera sobre el eccehomo de Borja. Veremos qué se ha elaborado -según declaraciones de los autores- a base de mezclar jota, flamenco, zarzuela, fandango, clásica, pop…y que se define como “entretenimiento operístico accesible”. Parece, por lo que se anuncia, que puede semejarse bastante, en el plano musical, al inefable trabajo pictórico de Cecilia Giménez que tanta tinta ha hecho correr desde hace cuatro años. Suerte a los borjanos que, ciertamente, están utilizando con sabiluría y habilidad este filón y adelante con la cosa. El estreno mundial, en Borja, está previsto para el 20 de agosto…

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