El Poder Curativo de las Heces


Por Jesús Sáinz

Por decirlo en un tono más a pie de calle, la mierda cura. Con una técnica poco ortodoxa, pero eficiente, un equipo de la Universidad de Ámsterdam ha conseguido curar a pacientes con infecciones intestinales  recurrentes.

El tratamiento que utilizan es la infusión a la persona afectada de heces obtenidas de una persona sana. Este tratamiento ha demostrado ser muy superior, para detener la diarrea, a los tratamientos habituales con antibióticos. El ensayo clínico se realizó en personas con infecciones recurrentes debido a una infección por Clostridium difficile. Bacteria hasta cuyo nombre apunta a la dificultad del tratamiento y que causa diarrea severa. Esta es la primera vez que dicha técnica tan heterodoxa ha mostrado su eficacia en un ensayo clínico aleatorio, en el cual los pacientes son asignados al azar a diferentes grupos que son tratados con diferentes terapias. Los tratamientos con heces tuvieron tanto éxito que no fue necesario terminar con los ensayos clínicos. Los resultados se publicaron el 16 de enero del 2013 en el New England Journal of Medicine, revista considerada como la número uno del mundo en medicina.

 


Las infusiones de heces, también llamadas “trasplantes”, están destinadas a restaurar las bacterias intestinales beneficiosas para la salud, las cuales tienen, entre otros beneficios, impedir que bacterias dañinas como C. difficile se desarrollen. A pesar de la naturaleza poco atractiva del medicamento, los trasplantes se habían utilizado ya para tratar a cientos de pacientes, y el éxito había sido superior al 90%, entendiendo como éxito la curación.

Por lo visto este tratamiento, pese a su heterodoxia, ha sido aplicado en muchos lugares y pacientes desde hace decenas de años. Es más, se han publicado en la literatura científica y clínica los resultados de más de 500 casos pero esta es la primera vez que se demuestra su eficacia en un ensayo clínico aleatorio.


Los médicos suelen ser reacios a probar dicho tratamiento por razones obvias, pero hay tantos pacientes con infecciones recurrentes que no pueden ser curados que se decidió hacer un ensayo clínico. Los resultados que se habían obtenido anteriormente eran tan sorprendentemente buenos que  no resultó difícil organizar el ensayo clínico. Se reclutaron 43 voluntarios en pacientes infectados que habían sido tratados con antibióticos y que habían recaído.  Los voluntarios se dividieron en dos grupos, uno al que se suministraba una infusión de heces sanas al intestino pequeño utilizando un tubo a través de la nariz, y el otro grupo al que se suministraba el tratamiento habitual del antibiótico Vancomicina durante dos semanas. Las heces se obtuvieron de 15 donantes sanos que fueron examinados cuidadosamente para poder descartar aquellos que tuvieran enfermedades infecciosas.

El plan inicial era analizar  120 pacientes en total, pero el ensayo tuvo tanto éxito que fue suspendido antes de tiempo ya que era evidente la utilidad del tratamiento. Los trasplantes fecales proporcionaban tres o cuatro veces más probabilidades de curar la infección que los antibióticos. Las heces curaron a 15 de los 16 pacientes tratados (94%), mientras que la Vancomicina curó a sólo 7 de los 26 pacientes tratados (27%), los demás pacientes recayeron, pero posteriormente al ser tratados con trasplantes fecales se curaron. El tratamiento fecal no mostró ningún efecto secundario adverso, con la excepción de alguna diarrea o estreñimiento ocasional de corta duración.

Pese a que el tratamiento tiene el aspecto repulsivo de suministrar mierda por la nariz, se espera que tenga aceptación entre los pacientes debido a su alta eficiencia. De hecho, muchos de los pacientes tratados con los antibióticos reclamaron ser tratados con heces. El éxito de este estudio ha promovido nuevos ensayos controlados. Uno de los investigadores del estudio, el especialista en medicina interna Els van Nood, espera que el éxito del ensayo hará que el tratamiento sea asequible a más pacientes.  Van Nood afirma que reciben correos electrónicos de todas partes de pacientes desesperados pidiendo ser aceptados en el hospital para recibir el tratamiento.

Este trabajo podría ser un homenaje al famoso “caganell” de los belenes catalanes, aunque por otro lado desautoriza a Gabriel Garcia Márquez cuando pontificó que “el día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”. Como eso no ha pasado, espero que si lee este artículo tenga la decencia de rectificar.

 

RECUPERANDO MATERIALES
Por Jesús Sáinz Maza

Política de Sordos
(Publicado en 2005)

Como dice el refrán, no hay peor sordo que el que no quiere oír. Y no me refiero a mi paisano Goya, ilustre español medio francés ya que uno es también del país donde le toca vivir, sino a los gobernantes responsables de administrar nuestro país.

Para no variar de costumbre, dichos gobernantes siguen olvidándose de apoyar la investigación y el desarrollo tecnológico. Este olvido no puede achacarse a la falta de advertencias de los economistas, quienes están alarmados por la creciente falta de competitividad de la economía española y ante la falta de medidas político económicas para remediarlo. Según dichos expertos, las estructuras industriales nacionales pierden competitividad debido fundamentalmente a la falta de inversión en investigación y desarrollo. Cada día cuesta más producir lo mismo mientras que en países competidores la tendencia es justamente la opuesta. El déficit comercial español acaba de batir máximos históricos. Y no se debe a que el español se esté gastando alegremente un dinero que parece no tener. Según datos recientemente publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el 55,50% de las familias españolas tuvo dificultades para llegar a fin de mes en 2004. Nuestra tecnología, cuando existe, es poco competitiva, se vende mal y por tanto se importa demasiado, ese es el problema.

¿A que se debe la sordera de nuestros gobernantes ante los avisos del grave panorama que se avecina? ¿Falta de fondos? ¿Quizás otros asuntos requieren el interés indiviso de nuestros administradores? Si uno ha de creer lo que se publica en la prensa parece ser que hay muchos otros asuntos que atender, como el transporte de estatuas de figuras históricas o la creación de comisiones que velen por la corrección política en el uso del lenguaje. En este ambiente tenemos la oportunidad de leer en la prensa nacional discusiones acerca de dónde se han de colocar las estatuas de Franco y a la ministra de cultura (?) afirmando que fue “fraila” confundiendo el género gramatical con el sexo (no es de extrañar que los periodistas se pitorreen de ella afirmando que alguno de ellos son “periodistos”). Asuntos dignos de la España esperpéntica de Valle-Inclán.

El desinterés de los políticos por la investigación y el desarrollo tiene, en mi opinión, un fundamento práctico. La inversión en ciencia y tecnología es a largo plazo. Hablamos aquí de 10 o incluso 20 años para que los frutos sean visibles. No parece que el horizonte de los gobernantes vaya más allá de las próximas elecciones, es decir menos de cuatro años. Sin embargo, el cambiar estatuas de sitio o propagar la políticamente correcta ignorancia gramatical deben de ser temas que dan votos a corto plazo. Curiosamente yo no conozco a ningún ciudadano que piense que esos son los problemas a resolver.

La falta de dinero tampoco es la razón para no invertir en investigación. Según un estudio recién publicado en la revista del Colegio de Economistas, la deducción de impuestos por adquisición de vivienda ocasiona un incremento del 8,3% en el precio de la vivienda. ¿Quién se beneficia? Según dicho estudio, la deducción fiscal acaba beneficiando a constructores, promotores y propietarios del suelo, que cada año obtienen 3.000 millones de euros de los contribuyentes. Particularmente turbios son los concursos de suelo público que “generan una transferencia de recursos desde el sector público local hacia las constructoras y promotoras” beneficiando a unos pocos con el dinero público. Si se eliminaran estos beneficios fiscales y el dinero se dedicara a investigación y desarrollo, la inversión se duplicaría y España se acercaría a la media de la Unión Europea. El estudio afirma que la observación previa es relevante, puesto que pone de manifiesto que un grave problema del modelo económico español, exceso de importancia del sector de la construcción y poca investigación, está fomentado directamente por el Estado.

Esperemos que la situación cambie, porque mucho me temo que en una economía que viva del ladrillo y del sol, no solo las familias españolas estarán hipotecadas en beneficio de unos pocos, sino también el futuro del país.