Editorial


Y cantó el lucano

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     De normal, la expresión “Cuando cante el lucano” viene referida a un hecho que se  va a retrasar mucho en el tiempo o bien que no se va a realizar. Por eso, cuando uno espera cobrar de un facineroso, el interlocutor que nos acompaña y que sabe de nuestras cuitas suele decir: “Perico, amigo, tú cobrarás cuando cante el lucano” Con dicho aserto, se entristece Perico e, incluso, puede darse a la bebida el pobre Perico…

    Pero también es sabido que, a veces, en Aragón, sobre todo, los lucanos pueden ponerse a cantar sin freno y es entonces cuando la risa se vuelve floja al ver la cara de los que creyeron que jamás esas cosas (que “cantara el lucano”, decían sotovoce a  su audiencia cercana) iban a suceder.

   Este, como habrán adivinado, es el caso, en realidad epopeya, de la batalla que “El pollo urbano” lleva manteniendo últimamente con los responsables de los gabinetes de comunicación del Ayuntamiento de Zaragoza y el equivalente de nuestra muy amada Diputación General de Aragón. La señora Ventura y el señor Daudent nos han venido ninguneando desde sus acorazados puestos de trabajo que, por cierto, pagamos todos, negándonos un derecho traducido a euros vital para cualquier medio de comunicación y que no es otro que el cumplimiento de la Ley de la Publicidad Institucional que ambos se han pasado por el arco del triunfo y no queremos imaginar que con la anuencia de sus respectivos jefes, el señor Belloch y la señora Rudi.


¿Por qué está nervioso Gimenotti?

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¿Por qué está  nervioso Gimenotti?

    Según todo parece indicar el concejal del PP, Jorge Azconetti  le ha cogido la medida al representante genuíno del “corcho socialista”, el eterno  Ferdinand Gimenotti, y en la pasada comisión de Hacienda  hubo gritos, aullidos, lamentos y bramidos por parte del que parecía templado vicealcalde.


¡Quédate, Jeromín, quédate!

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    Desde El Pollo Urbano queremos romper una lanza por el concejal de Cultura, Proyectos Interestelares, Ferias del Nabo, Barras Bajo Mano, Centros de Historias de amigotes, Teatros Armeros, Rayas del Plano y Áridos en general, don Jeromín de las Graveras y pedirle, por favor, que no se vaya del Ayuntamiento, que no nos deje huérfanos de su ingente capacidad para meter la pata en la ciudad de nuestros pecados con el dinero público que ahora ya sabemos, por cierto, que no es de nadie.

     Desde aquella mañana del 15 de Junio de 1808 cuando los zaragozanos se enteran por boca del Teniente del Rey, Vicente Bustamante, que tres escuadrones de los temidos lanceros polacos del Regimiento del Vístula habían abierto brecha en las tapias existentes entre las puertas del Carmen y del Portillo, nunca había habido en la ciudad una noticia que dejara tan estupefactos a los zaragozanos.


Cascó el disco duro

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      Después de cinco años trasegando bytes en forma de informes, artículos, música e imágenes, el ordenador central de la redacción del Pollo Urbano, el pasado día 20 de Febrero, decidió migrar a mejor vida dejándonos un empandullo extraordinario que, naturalmente, nos ha hecho reflexionar mucho sobre la indefensión en la que nos encontramos de tanto y tanto fiar a la desconocida tecnología que nos hace usuarios experimentados e inútiles mecánicos del más sencillo ordenador.

     El desastre puede ser histórico la espera de lo que nos digan los técnicos de Samsung y encargados de intentar devolver, al menos parcialmente, el imponente disco duro que murió tan súbitamente y sin previo aviso.


¡Que ganas tenemos!

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     Ya falta muy poco para que entren en vigor las normativas de transparencia que harán que no sea posible que el ínclito director de cultura de la DPZ, Moreno Bustos, nos chulee y obvie las preguntas que le hicimos en junio de 2013 (¡que ya vale!) al respecto de unas ayudas que concedió la institución para “animación a la lectura en las bibliotecas” y que con su silencio nos están sonando cuando menos «opacas» o «dactilares»


Feliz 2014

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    Menos mal que se ha terminado este año inmisericorde aunque los efectos colaterales de su devenir con la inestimable ayuda del gobierno pensamos que van a ser atroces.

    En lo que respecta a Aragón la amnesia y parálisis absoluta del gobierno popular por un lado y por otro los delirios del alcalde Belloch, ajeno totalmente a los problemas de la gente, están sumiendo a la ciudadanía en una situación de nerviosismo contenido preocupante.

    Es muy difícil a todas luces, mantener esta situación de hipocresía galopante donde hemos de convivir, silbando, tanta gente que no alberga esperanzas de mejora con la desfachatez de los que nos gobiernan que siguen pensando que la cosa no va con ellos y que con distribuir cuatro migajas a los afines van a ser capaces de contener la injusticia que asola el patio.


A LA ESPERA DEL 20-N

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    No somos pocos los que esperamos con ansiedad que el Ejecutivo aragonés apruebe –tal y como se ha prometido- el proyecto de ley de transparencia a partir del 20 de noviembre a la espera de que se apruebe en el Senado la nacional.

     Se divulga desde fuentes del gobierno que la ley de transparencia debe englobar las informaciones públicas, la contratación, la ordenación territorial o el patrimonio de las distintas administraciones, pero sobre todo el derecho a la información y que esa información sea pública.

    Buenas palabras sin duda.

    Ahora queremos ver la praxis. Queremos ver la aplicación de criterios objetivos y no –como siempre- el trato de favor y el uso de las gateras habituales a través de las cuales los medios aragoneses serán tratados según su afinidad con los criterios de los jefes de comunicación respectivos.

     Hasta ahora, en Aragón, teníamos ley. ¡Y más que suficiente! Hela aquí:

 “LEY 16/2003, de 24 de marzo, sobre publicidad institucional, sobre la mesa y con criterios tan idílicos como se decía en su Artículo 5. Criterios de contratación:

(…..)

3. Los contratos a los que se refiere este artículo no podrán excluir a ningún medio de comunicación, modulándose la cuota de participación en el contrato de los distintos medios utilizando criterios objetivos de ámbito territorial y difusión del medio correspondiente. En caso de campañas dirigidas sólo a un segmento de la población, se tendrá en cuenta la adaptación de cada medio o soporte al público objetivo de esa acción publicitaria. Se tendrán en cuenta a estos efectos las cifras de tirada y venta, así como la audiencia, conforme a las comprobaciones realizadas por las organizaciones sin fines lucrativos a que hace referencia el artículo 12 de la Ley 34/1988, de 1 1 de noviembre. General de Publicidad.

    Y modificada en este apartado último por la Ley 26/2003, de 30 de diciembre de medidas administrativas y tributarias que quedó del siguiente modo redactada:

 2. Ninguna empresa informativa podrá ser excluida de la publicidad de las Administraciones Públicas de Aragón o de sus organismos públicos y sociedades por razones distintas a las objetivas que guían la inversión publicitaria, como son la rentabilidad del impacto o la adecuación al público objetivo”.

     El problema ha sido que esta ley no ha servido absolutamente para nada y eso, en el Pollo Urbano, lo sabemos muy bien.

    ¿Servirá para algo la ley de transparencia en el asunto que nos ocupa? Mucho nos tememos de que mientras sigan al frente de las direcciones de comunicación personajillos de novela de Dickens, alcachoferos de tres al cuarto, pero dotados por delegación (he ahí la madre del cordero) de un poder omnímodo, no haremos nada ya que estos pájaros prefieren ganarse el futuro profesional con sus decisiones arbitrarias y beneficiosas para los poderosos antes que ejecutar partida alguna siguiendo el democrático espíritu de la ley.

     En esta materia de la que estamos hablando, estamos seguros que la nueva ley no superará la simpleza y precisión de la que todavía está en vigor. Solamente si al jefe de comunicación deshonesto se le puede envíar directamente a la cárcel, podremos tener los medios pequeños alguna esperanza de que –aún a regañadientes- se cumpla la norma. Es muy fácil comprarse el futuro con dineros públicos.

      Pero en fin. Por nosotros que no quede.


Por fin: ¡A la guerra!

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Con este número 138 y con la implantación de la plantilla que estáis viendo ahora mismo–que esperamos tenga larga vida- El Pollo Urbano entra en su 8ª Época navegando por internet. Son ya muchos años en la brega y, paradójicamente, los problemas de nuestra revista lejos de resolverse aparecen cada año con parecidas formulaciones. Parece que el ser humano o, al menos, los ciudadanos que detentan el poder en nuestro entorno no aprenden jamás y por eso, de nuevo, nos obligan a meternos en harina para tratar de conseguir el espacio vital que nos permita seguir respirando en libertad. Y cada vez que cambia el gobierno regional o municipal, vuelta a empezar. Aunque en este punto, no hay cesión. Jamás doblegaremos nuestra opinión en interés de los cuatro caciques (tres, en realidad) que nos están gobernando aunque nos enseñen la patita recubierta con dorada zanahoria.


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