Un viaje pollero por tierras de Cantabria (II)

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Por Lolita Piedrahita

   Sánchez, director del Pollo Urbano y Rafael Esteban, fotógrafo, continuaron su ruta por tierras de Cantabria de la mano del científico y colaborador pollero Jesús Saínz. En esta segunda etapa, visitaron Selaya y la hermosísima Vega del Pas.

    El municipio de Selaya es uno de los lugares de mayor interés turístico de Cantabria. Con la mayor afluencia de turismo alternativo hacia los medios rurales, se ha podido redescubrir una de las zonas de mayor encanto de nuestra tierra, con unos paisajes y unas gentes verdaderamente dignos de conocer.

   A Selaya le alcanza la genuina influencia de la cultura pasiega, concentrada en las famosas Tres Villas Pasiegas; San Roque de Riomiera, San Pedro del Romeral y La Vega de Pas. Sus famosos sobaos y quesadas, postres pasiegos por excelencia, gozan de tal prestigio que han traspasado nuestras fronteras, aunque siempre es altamente recomendable acompañarlos de la deliciosa gastronomía lugareña.

   Las ancestrales tradiciones de la comarca se mezclan con la particular naturaleza de la zona, que todo el mundo coincide en describir como “alfombra ondulada en donde todos son verdes”. Los altos que abrigan Selaya destacan por las vistas que proporcionan del valle. El Alto del Mojón y el de La Braguía poseen unos miradores desde donde sentirnos pequeños ante tan vasto paisaje.

    Las torres, casonas y palacios dan fe de la importancia de la zona como refugio de hidalgos obcecados en reflejar su nobleza por medio de blasones.

   La cita más destacable en el pueblo es la célebre Fiesta de Nuestra Señora de Valvanuz, el día 15 de agosto. Una fiesta ancestral, que desde antaño viene acogiendo en su campa a cientos de paisanos de la región, para honrar a la Patrona de los Pasiegos y del Valle de Carriedo. Se trata de una reunión en la que se mezcla la devoción y la diversión desde el amanecer hasta altas horas de la madrugada, en la que se puede disfrutar de gran variedad de actos; danzas, saltos pasiegos, barbacoas, mercado, piteros, trajes autóctonos, museo… Es muy recomendable asistir a dicha fiesta.

Fuente: http://www.aytoselaya.org/turismo

 

Vega del Pas

 Situado al sureste de Cantabria, en el límite con Burgos, Vega de Pas es una de las tres villas pasiegas, constituida en la época medieval. De aquí descienden cántabros ilustres como Marcelino Menéndez Pelayo, el marqués de Valdecilla y Gerardo Diego. De esta tierra fueron también muchas de las amas de cría de la Corte española durante siglos.

   El “pasiego” es el más claro prototipo de los habitantes de Cantabria. Posee una personalidad muy singular, basada en una enorme vinculación con su tierra. Es individualista, desconfiado y buen comerciante.

   El “cuévano” es sin duda su principal signo de identidad y ocupa un lugar predominante en la peculiar vida pasiega. Lo mismo que las típicas “cabañas”, construcciones rústicas con tejado de pizarra, mitad casa y mitad cuadra para el ganado, que son utilizadas temporalmente para la “muda”. Así denominan los pasiegos al continuo cambio de cabaña en que viven en busca de los mejores pastos para su ganado.

   Entre sus costumbres lúdicas sobresalen el “salto pasiego”, una especie de salto con pértiga, y los bolos.

  Sus monumentos más significativos son la iglesia parroquial (XVII) y el sanatorio del Doctor Madrazo, de principios del XIX y obra singular en su época. La plaza de Vega de Pas concentra también una gran belleza arquitectónoca por sus casonas montañesas con balconadas.

   El sobao y la quesada, los dulces autóctonos de Cantabria por excelencia, logran en este municipio su máxima exquisitez. Los pasiegos conservan las recetas caseras con el más riguroso celo y sólo las transmiten de generación y generación. Son igualmente extraordinarios su mantequilla casera y los quesucos pasiegos.

   Vega de Pas, junto a San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera, conforma el conjunto denominado las “tres villas pasiegas”.

   Lo realmente significativo de esta aldea es su arquitectura rural, concretada en la cabaña pasiega, cuya influencia queda patente en su tradicional modo de vida. Se trata de una sencilla construcción de piedra utilizada por el pasiego en su particular vida trashumante en busca de los mejores pastos para el ganado.

   Su repostería artesanal basada en la fabricación de los típicos sobaos y quesadas (con mantequilla pasiega) goza de reconocido prestigio en toda la geografía española y ocupa a gran parte de su población. A la entrada del pueblo se encuentra un interesante museo etnográfico dedicado a las villas pasiegas, cuya visita recomendamos.

Fuente: http://www.turismodecantabria.com/descubrela/municipios/87-vega-de-pas

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