DIVERTIMENTO ¿Por qué no hay más directoras de orquesta?


Por Rafael Gabás

     Entre las personas que dirigen orquestas en todo el mundo tan solo el 6% son mujeres y en Francia el porcentaje es todavía menor; quizá por ello en los últimos meses han aparecido dos películas tratando el tema: Tár y Divertimento.

     Con 17 años Zahia es una estudiante de instituto que toca la viola y que además quiere estudiar dirección de orquesta en el Conservatorio, pero no lo va a tener fácil: Es mujer, de ascendencia argelina y vive en uno de los barrios con mayor índice de delincuencia y más pobres de Paris: Saint Denis. Sorprende que Marie C. Mention-Schaar (La profesora de historia -2014-) haga más hincapié y vea más problemática la discriminación por clase y raza que la discriminación por género… por mucho que nos martilleen la igualdad de oportunidades y la meritocracia no ha acabado de instalarse en nuestra sociedad, algo que la directora subraya en muchas partes del film.

     Hay paralelismos entre Divertimento y Tár, no pueden evitarse comparaciones entre dos estilos de dirección opuestos y entre dos mujeres muy diferentes, con una forma de ver la música antagónica: Tár es vanidosa, Zahia es humilde. Tár trabaja para sí misma y tiene un fuerte sentimiento individualista, Zahia trabaja para la comunidad, tiene un fuerte sentido social; Para Tár la música clásica es algo exquisito y para minorías y Zahia la quiere hacer accesible a todo el mundo; Tár es excluyente y competitiva y Zahia integradora.

     Se podría argumentar cierto conservadurismo técnico y narrativo, se podría argumentar que Divertimento corre pocos riesgos, hay cierta tendencia al buenismo, el film está trufado de buenas intenciones y la lucha personal de Zahia resulta por momentos increíble… pero así fueron los hechos y así nos los cuenta la directora, con pelos y señales.

    Aparecen subtramas muy bien expuestas, apuntes al margen por si algún espectador tiene dudas. Por ejemplo el pianista acompañante de Zahia que tiene al padre en la cárcel; la violoncelista con síndrome de Down que consigue tocar en la orquesta; Sergiu Celebidache como antítesis de Toscanini a pesar de su frase lapidaria: “Una mujer nunca puede llegar a ser una buena directora”; la presencia de la hermana Fettouma como soporte; Lambert, el privilegiado rival de Zahia, que no tendrá problemas para dirigir porque proviene de buena familia, etc.

   Asistimos además a un excelente trabajo actoral (puedo asegurar que todos los actores tocan sus instrumentos y lo hacen muy bien) y a una magnífica puesta en escena. El espectador no puede evitar sentir empatía e identificación con la joven Zahia (y por extensión con toda su familia: sus padres y su hermana son un ejemplo) y ese sentimiento va in crescendo a lo largo del film. Su fuerza, su determinación, su esfuerzo por superar barreras socio-culturales y su visión utópica de la realidad traspasan la pantalla.

    A modo de conclusión diré que Divertimento es un film que engrandece la música clásica, nos la acerca: Comienza con el Bolero de Ravel en televisión y visto en familia y termina con el Bolero de Ravel dirigido por Zahia en la calle: No es casualidad. Aparecen piezas muy conocidas: Ravel, Saint- Saëns, Mozart, Prokofiev, Schubert, Dvorak… y la mayoría de la música es diegética. La película plantea las dificultades de una chica humilde de origen argelino para llegar a ser directora, dificultades de género, clase y raza; suprimiendo estas barreras, nos dice Mention-Schaar, conseguiremos que los gestores de la educación en el futuro tengan como  eje principal a la persona y traten de formar seres humanos integrales. 

    Divertimento es una película optimista, gratificante y  necesaria. 

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