Italia: Rossana


Por José Joaquín Beeme

      La ragazza del secolo scorso (Einaudi, 2005) repasa su militancia comunista en los círculos obreros e intelectuales del Milán de posguerra, humeantes los cascotes de Salò y espetando los soldados yanquis a toda muchacha que se les cruzase “Please, lei puttana?”.

    Cada vez más lejana la unidad antifascista que galvanizara la Resistencia, asiste a la progresiva “restauración capitalista” y a la americanización de Italia, que se alía a la deriva fascistizante (o clericalizante, como también la llamaron) capitaneada por la Democracia Cristiana. Esta mujer es Rossana Rossanda, responsable de cultura en el PCI de Togliatti, redactora de Rinascita y fundadora (con Pintor y Magri) del partido de escisión y ahora periódico Il Manifesto, que terminó expulsada del partido en época de Berlinguer, al rebufo del Mayo francés cuyas “inorgánicas” tesis aireó con calor. A la altura de sus 82 años, se biografía con lucidez de vieja partisana, cenizosa de sueños contrariados, arrostrándose valiente con sus fantasmas o errores. Pero no arrepentida, jamás ausente al compromiso. Sigue siendo capaz de enderezar análisis filosos que apenas ya encontramos en la prensa uniformada por todos los pesebres: “Las Torres Gemelas —escribe— han caído no una sino diez mil veces”, y aunque visto está que “unas masacres pesan como montañas y otras como plumas”, han desatado el grito This means war! en patético eco del de Bugs Bunny. A despecho de sus muchos contradictores, la periodista de Istria no abandona la barricada de papel y tinta que ha sido su arma mejor: “La Yihad es obra de potentados políticos y financieros que conocen el funcionamiento y los medios de Estados Unidos (…) No es uno de los menores problemas de Bush el que los saudíes constituyan el principal resorte financiero de la Yihad, sino que Arabia Saudí sea el país más intrínsecamente ligado a los intereses norteamericanos.” Únase su empeño feminista y antimariológico, sus reflexiones laicas sobre el dolor y la muerte, sus cientos de artículos (“robetta”: cosejas) ajustando cuentas con los hijos espúreos de la izquierda (Stalin, Brigadas Rojas, estudiantitos revolucionarios a los que apostrofó Pasolini, socialdemócratas conversos), y se tendrá una idea cercana del temple y la vigencia ética del personaje, “uno de los seres humanos más inteligentes que conozco” al decir de García Márquez. Ella misma no se da tregua: C’è ancora molto da fare in un mondo che va a ritroso…

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