Rumanía: Folklore rumano

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Por Mihaela Radika

    El fenómeno más curioso de la cultura rumana es la supervivencia de tradiciones folklóricas hasta nuestros días, gracias al carácter rural de las comunidades rumanas, que tuvo como resultado una cultura tradicional excepcionalmente creativa y vital.
    Las ricas tradiciones folklóricas fueron alimentadas por varias fuentes, que nos llevan incluso antes de la ocupación romana.

    El arte tradicional incluye tallar en madera, cerámica, tejeduría y costura de trajes, decoraciones domésticas, bailes, y música folklórica variada.

    Los etnógrafos intentaron recoger, durante los últimos dos siglos, tantos elementos cuanto fue posible : el Museo del Campesino Rumano y la Academia Rumana son actualmente las instituciones principales que organizan sistemáticamente los datos y continúan las investigaciones.

     La madera fue el principal material de construcción, y objetos de madera muy decorados eran comunes en las casas antiguas. En Maramureş la madera fue usada para crear estructuras impresionantes, como iglesias o puertas, en Dobruja los molinos de viento eran de madera, y en las regiones montañosas la madera dura era usada incluso para cubrir los techos. Para preservar casas tradicionales, muchos museos del pueblo fueron creados en el siglo XX en Rumania, como el Museo del Pueblo en Bucarest, el Museo ASTRA de la Civilización Tradicional Popular en Sibiu o el Museo del Pueblo Oltenio en Râmnicu Vâlcea.

    El lino fue el material más común para las ropas, combinado con lana durante el invierno o en períodos más fríos. Éstas son bordadas con motivos tradicionales, que varían según la región. El negro es el color más usado, pero el rojo y el azul son predominantes en algunas áreas. Tradicionalmente, los hombres llevaban una camiseta blanca y pantalones (los de lana se llamaban “iţari”), con una correa ancha de cuero, habitualmente sobre la camiseta, y un chaleco a veces de cuero y brodado. Llevaban botas o un calzado simple de cuero, atado alrededor del pie, llamado “opincă”, y llevaban un gorro cuyo modelo varía según la región. Las mujeres llevaban una falda blanca, y una camiseta con un chaleco. Llevaban también un delantal brodado llamado “şorţ” o “cătrinţă”, y cubrían sus cabezas con una “basma”; en ocasiones especiales, como fiestas religiosas o días de mercado, vestían trajes más elaborados.

    La música y el baile representan una parte importante del folklore rumano, que presenta una gran variedad de géneros musicales y bailes. La música de fiesta es muy animada y muestra influencias balcánicas (serbias y búlgaras), húngaras y ucranianas. Pero la música sentimental, sin embargo, es la más apreciada, y los rumanos consideran su “doina” única en el mundo. Maria Tănase es considerada hoy una de las mejores cantatrices de música popular, mientras que Grigore Leşe y “Taraful Haiducilor” gozan de celebridad. Los bailes son animados y practicados en Rumania por un gran número de grupos aficionados o profesionales, manteniendo de ésta manera viva la tradición; “Hora” es uno de los bailes de grupo más famosos, pero bailes masculinos de grupo como “Căluşari” son muy complejos y fueron declarados por Unesco “Obras maestras de la tradición oral e intangible legado de la humanidad”.

Fuente: Wikipedia

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