Maestros contemporáneos aragoneses: Broto, Mira, Saura, Sinaga y Victoria

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Por Eugenio Mateo

    El pasado mes de septiembre finalizó la exposición AUTORES DE NUESTRO TIEMPO en el Museo Pablo Serrano del Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos. Una excelente oportunidad de ver reunidos en el mismo espacio a cinco artistas aragoneses cuya actividad creativa se ha desarrollado fuera de Aragón y que son parte relevante de nuestro arte contemporáneo.

    Broto es en la actualidad el pintor aragonés con más presencia en el panorama artístico internacional. Fuimos compañeros de juegos, luego de colegio y posteriormente en la mili y recuerdo su primera exposición en el Casino Mercantil de Zaragoza,en 1968, junto con los también amigos Joaquín Monclús y Miguel Angel Arrudi, en la que colaboré con unos poemas que pretendían acompañar a las obras de los tres artistas. José Manuel Broto arrancó su producción con el constructivismo y la neofiguración y pronto derivó hacia la abstracción geométrica.

    Su paso por el Grupo Trama con Grau y Gonzalo Tena dió como resultado una profundización en la abstracción en la que prima el color y la expresión en cuadros de gran formato. Se fue a Paris, coincidiendo con Barceló, Campano o Sicilia. En 1995 fija su residencia en Mallorca. El lenguaje de Broto en las obras de esta exposición oscila entre lo geométrico y lo figurativo. Son obras de los años 80, de una abstracción lírica en la que surgen signos evocadores de cosas reales.

    Victor Mira forma parte de mi panteón particular. Sólo la muerte sabe lo que este artista nos hubiera legado con carácter de sorpresa permanente de haber seguido creando con su enfebrecida actividad. Coincidí con el primer Victor Mira en los prolíficos años de la Galeria N’Art, que dirigía Angel Naharro, y en la que expuso por primera vez en 1968. En aquella galería se daban cita todos los personajes que emergían al mundo del arte y de la creación, Maturen, Broto, Arrudi, Mira, De Pedro, Cozar, Salavera, Monclús, Carbó, Aransay, y tantos otros que regatean por la memoria. Su carrera acabó en Alemania, donde residía desde hace años. Toda su producción indaga en la condición humana y su lenguaje está repleto de simbología. En su obra central de esta exposición, “Europa”, los rasgos expresionistas y surrealistas se acentúan con colores que proclaman la estridencia como contraste en sus espacios recargados. El misticismo de Mira es una constante en toda su obra que probablemente le aisló en su relación con el mundo de verdad, alma pura desprotegida por su propio amor al ser humano.

    De Antonio Saura podemos ver algunas de sus primeras obras del periodo años 50 en las que presenta una visión surrealista a la vez que figurativa y onírica. Junto a ellas otras tres muestras de su periodo en blanco y negro que se inicia casi a la vez de su pertenencia al Grupo El Paso, junto con Pablo Serrano, Feito, Millares, Canogar y Juana Francés, entre otros. Retratos de sus Damas, Noa o la Crucifixión, que le aúpan a la cúspide el Informalismo español. El pintor y escritor nacido en Huesca el año 1930, está considerado como uno de los grandes artistas del siglo XX y vino a morir en 1998.

     Fernando Sinaga, escultor zaragozano, es profesor de Bellas Artes en la Universidad de Salamanca. Su escultura instalación “Ya no es posible guardar la vida” despoja a la plástica de lo accesorio y sintetiza lo esencial a través de un lenguaje minimalista para dotarle de una nueva dimensión conceptual. En sus propias palabras sobre su trabajo “trata de ampliar mis preocupaciones sobre el lado oculto, invisible de la realidad”. En 2010 recibió el Premio Aragón Goya por su trabajo innovador en el que se produce una conexión entre distintos lenguajes y medios artísticos.

    De Salvador Victoria, Rubielos de Mora (Teruel) 1922, Madrid 1994, se puede aplicar el dicho de que no fue profeta en su tierra, ya que a pesar del enorme reconocimiento internacional y en el resto de España, en Aragón su obra ha sido muy poco conocida. Su pintura es abstracta en sus dimensiones más radicales, incluso por encima de la emoción o gesto del propio pintor. Esta concebida con un hondo sentimiento de orden y mesura que se traducen en la presencia de diáfanas pero lírícas formas geometrícas en la armonia de un colorido desmaterializado. De sus comienzos informalistas en su etapa parisina podemos ver su “Diptico”. De su etapa posterior y con el espacio como protagonista, “Remes” nos introduce en atmósferas luminosas inmateriales, serenas, en equilibrio perfecto entre forma y color.

    Cinco grandes aragoneses. Cinco Maestros que llevan el nombre de nuestra tierra por los confines del arte contemporáneo.

Fuente: http://eugeniomateo.blogspot.com.es/2013/10/maestros-contemporaneos-aragoneses.html

 

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