
Por María Sarmiento
«Siempre es agradable recibir un homenaje de la asociación nacional de salas de música en directo ACCES en su asamblea anual con la presencia de la concejala de cultura de ayto. de Zaragoza y el presidente del departamento de cultura de la diputación general de Aragón”. Así se expresaba Rodo al ser conocedor del premio. “Muchas gracias a la asociación aragonesa de salas «Aragón en vivo» y en especial a Esteban Villarocha, del teatro Arbolé, por sus emotivas…
…palabras que leyó Raquel Anadón, de Cĥé y moche del teatro de las esquinas que fueron estas”:
» José Ángel Rodicio, Rodo, es un ejemplo de resistencia cultural en nuestra ciudad Zaragoza, siempre en los márgenes, desde su atalaya: La Campana de los Perdidos, mantuvo siempre una aptitud y actitud que correspondía con su manera de entender el mundo: generosidad, empatía y curiosidad, sentimientos que marcaron el devenir de Rodo como promotor cultural, desde esa singular cueva-auditorio-teatro.
La Campana de los Perdidos que siempre estuvo llena de talento y cultura, con tan hermoso nombre no podía ser de otra manera, La Campana de los Perdidos.
En sus noches de vino y rosas recibió a juglares, rapsodas, cantautores, rockeros de todos los estilos, poetas, delirantes humoristas, gentes todas que en sus creaciones artísticas en el pequeño escenario de La Campana se hacían preguntas sin saber si tenían respuesta, pero en La Campana eran libres de exponer talento, porque exponer en La Campana era poner en común.
La Campana de los Perdidos era una barricada cultural, otra manera de entender la gestión cultural al margen de modas e instituciones, allí se reunía el lumpen cultural de la ciudad.
Rodo, en su quehacer, se convirtió en un interlocutor que aunó voluntades diferentes con un propósito común y se empeñó en constituir ARAGÓN EN VIVO.
Hoy le hacemos un reconocimiento sentido, este congreso, de alguna manera, lo empezó a construir sin saberlo Rodo, nuestro tuno peculiar que nunca olvida sus orígenes y que convertido en promotor musical nunca ha sido un tunante, ambicioso en el plan, prudente en la ejecución.
Gracias por amar la poesía, la música y la cultura al margen. Eres un resistente cultural. Más de veinticinco años de lucha honesta, empecinado en hacer finanzas poéticas para mantener viva una programación cultural heterogénea que estará siempre viva en el recuerdo de Zaragoza.» ¡Enhorabuena!










