Pollerías (verano 2026)


Por Martín Ballonga y Joe Rekemao

   ¡Un éxito sin igual del Pollo Urbano! Una sección de Martín Ballonga con píldoras, runrunes y comentarios que nos llevaran por pequeñas pistas a caminos de interés asegurado para nuestros lectores…

 
 
Defiende José Luis Melero que la lectura afecta consciente o inconscientemente en el individuo, un acto imprescindible para el desarrollo del ser humano como vehículo de comunicación y emociones. El propio Melero compró recientemente, en el rastro zaragozano, una biografía descatalogada de la madre Teresa de Calcuta, con dedicatoria incluida. Se enterneció tanto -no sabemos si por la lectura del libro o por la dedicatoria- que ha decidido ingresar en una orden religiosa.

   El padre Melero, ya convertido en mosén definitivamente, acudió a la capital de España para unos asuntos de dedicatorias literarias. Terminados estos, fue a cenar a un restaurante del casco antiguo. En la carta gastronómica no había ningún producto de su querido territorio aragonés: ni borraja (de Pedrola), ni longaniza (de Graus), ni jamón (de Cedrillas), ni ternasco (de Ossa de Cinca), ni migas a la pastora (de Tramacastilla). Tampoco los caldos le acompañaron: ni rastro de tinto, clarete o blanco de las bodegas de Calatayud, Borja o Somontano.

   Para terminar de arreglar las cosas, en la televisión del salón comedor madrileño apareció el hombre del tiempo y en el mapa de los grados no apareció ni Zaragoza ni Huesca ni Teruel. A continuación, dieron paso al deporte: Real Zaragoza 0 – Almendralejo 7. Aturdido y enojado, mosén Melero, a la hora de los postres –ni una sola mención al melocotón calandino o al guirlache jacetano o al bizcocho bilbilitano o a la trenza almudevana-, cogió ‘El País’ y se puso a leer la sección cultural, en la que el titular de la crítica cinematográfica ponía a parir la película de su paisano Javier Calvo ‘Cariñena, vino del mar’, basada en el libro autobiográfico de su compañero de fatigas Antón Castro. Enfurecido, soltó a los comensales: ¡Vivan las caenas!”. Y le miraron mal.

    Nuestro compañero de fatigas Daniel Arana no para de recibir premios literarios (todos fuera de nuestro territorio, por cierto). De ser otro, es un suponer, los palmeros del núcleo duro de las artes y las letras del ámbito zaragozano habrían dado un gran despliegue a estos galardones, amparados en los aparatos de información a su servicio, o sea, el decano de la prensa aragonesa y los diferentes medios de comunicación afines al régimen. Ya decía Arthur Conan Doyle (¿o fue otro?) que “una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”.

   En uno de sus excelentes artículos para ‘La Vaguardia’, el gran Ignacio Martínez de Pisón comenta que siempre le pareció chocante que un escritor renuncie a la lengua con la que aprendió a nombrar el mundo. Y pone los ejemplos del clásico polaco Joseph Conrad y del ruso Vladimir Nabokov, que adoptaron el inglés como lengua literaria, así como el irlandés Samuel Becket y el checo Milan Kundera, que se pasaron al francés. O, más recientemente, la polaca Aleksandra Lun, la rumana Corina Oproae, la ucraniana Margaryta Yakovenko o la marroquí Najar el Hachmi, que han elegido como lengua literaria el castellano. Y se sorprende de que todas estas contemporáneas sean mujeres.

   Nosotros, los de ‘El Pollo Urbano’, le bajamos la sorpresa femenina y constatamos un bombazo editorial, según fuentes de toda solvencia. Después de sus últimos éxitos literarios, la obra de José Luis Corral será traducida al castellano. Si quieren rigor historicista, no se olviden del agudo novelista.

   Sergio del Molino se cree Zygmunt Bauman, ese que tuvo el talento literario, la intuición estética y el acierto poético de colarnos una imagen referente al mundo físico, haciéndola pasar por un concepto abstracto: lo líquido. La fascinación que Bauman despierta no reside exactamente en sus ideas ni en sus tesis, lamentablemente, sino en ese feliz hallazgo que hoy es un fetiche retórico. Todo el mundo habla de lo líquido, hasta los seres más plúmbeos y gaseosos como el autor de ‘La España vaciada’ (perdón: ‘vacía’, que no queremos líos). Es el descubrimiento de Narciso ante las aguas que le devuelven su rostro menos poético. “¡Que no son gigantes, que son molinos!”, díjole Sancho a don Quijote.

   Siempre ha presumido Juan Bolea, el Góngora de la novela negra, de los 33 polvos que se echó, el gachó, en una sola noche, de cuando visitó La Habana. No sabemos si con la misma o con 33 jineteras, todas feas pero viejas. Su proeza, al cabo del tiempo, ha sido batida por nuestro subdirector pollero, Carlos Calvo, que en sus recientes vacaciones pirenaicas ha confesado sus 34 en otra noche memorable. Y sin ayuda bucal. O labial. “Ándeme yo caliente… y ríase la gente”.

   Los inversores que llevan las riendas del Real Zaragoza van a tomar medidas drásticas después del estrepitoso fracaso del equipo, recién descendido a las categorías no profesionales del fútbol español. La primera medida que van a tomar será cambiar el himno de Joan Notario (con música de Antón García Abril) por una ranchera. Para tal fin, se han puesto en contacto con nuestro director pollero, Dionisio Sánchez, gran aficionado a este género musical, para participar en el acabado de la letra. “¡Ay, ay, ay, ay, canta y no llores…!”.

   Vicky Caragria, conocida zotéfila zaragozana (perversión que consiste en aparentar que dominas el cine cuando solo te atreves a sacar la entrada en taquilla) prepara para el próximo otoño el primer festival de Cinexín en familia (recuerden, el cine sin fin), donde se homenajeará al pato Donald y al ratón Micky Mouse. ¡Suerte y enhorabuena!

   Para coger soltura, Vicky Caragria organizó recientemente un curso sobre los oficios del mundo del cine en La Almunia de doña Gorrina. La realizadora -o lo que sea- habló de la posproducción y el montaje, y se rodeó de lo más granado del audiovisual aragonés, signifique lo que signifique el audiovisual aragonés. Uno de sus alumnos, previo pago de 387,49 euros (IVA incluido), salió tan satisfecho del cursillo que propuso a la responsable del documental ‘Raquel Meller, insumisa y divina’ pasar el verano con ella para terminar de conocer el cine “por dentro”.

   Fuentes de toda solvencia nos informan que a Gaizka Churresku lo expulsaron del País Vasco porque sus paisanos se enteraron de que lo operaron con anestesia.

   El consejero cultural del gobierno aragonés, Pedro Olloqui, entró a una farmacia de guardia y preguntó: “Perdone, ¿tiene pastillas para el cansancio?”. La dependienta fue rápida: “Lo siento, están agotadas”.

   La chistorra es un embutido navarro a base de cerdo, vacuno y panceta que se consume fundamentalmente frito. Sin embargo, Pilar Alegría cree que se trata de “una mujer que cuenta muchos chistes”.

   Una información nos ha alertado de que la ciudad de Zaragoza está siendo invadida por los cangrejos azules, las cotorras asiáticas y las tortugas americanas. Además, tenemos la plaga del argentino Pablo Echenique, el gallego Antón Castro, el granadino Germán Roda, el vascongado Gaizka Urresti, el madrileño Sergio del Molino, el extremeño Juan Bolea… “Debemos protegernos”, ha dicho la responsable del departamento sanitario del consistorio zaragozano.

   Explosivas declaraciones de la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca: “Vamos a ofrecer una novedad para este verano. Las sillas de las terrazas llevarán ruedas para poder desplazarse por las aceras como si fueran bicicletas. Así, bebida en mano, cada persona que lo desee podrá ir cambiando de terraza. Será un intercambio hostelero a través de bonos. Ojo, el que se emborrache no podrá circular. Si es visto por la policía local, será multado con mil euros y cuatro puntos (si tiene coche)”.

   Última hora. Al presidente del gobierno aragonés, Javier Azcón, le indicaron mal el camino de Santiago y acabó en Jerez.

Los cartones capturados por Joe Rekemao

    Continúa en el Pollo tras su vuelta,  el genial Joe Rekemao, especialista en fisgonear por las Redes. He aquí los cartones de sus últimas  capturas:

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