Especial Vicente Huidobro (I)


Por Redacción
   Tenemos la suerte de dar a conocer a todos nuestros lectores amantes de la poesía  una serie de poemas poco divulgados del genial Vicente Huidobro.

      Vicente Huidobro, seudónimo literario del poeta Vicente García-Huidobro Fernández, es considerado por la crítica literaria nacional e internacional como el promotor y divulgador del movimiento poético vanguardista en Chile y América Latina en el primer tercio del siglo XX, principalmente producto de la propuesta y desarrollo de su teoría estética conocida como Creacionismo.

   Gracias a la excelente relación de colaboración y amistad  que mantenemos con el que fuera corresponsal del Pollo Urbano  en Chile y gran poeta Mario Meléndez y  a la generosidad de la Fundación Vicente Huidobro publicamos en este número, “El pasajero  de su destino”, poema aparecido en su libro “Últimos poemas” publicado en 1.948, y una colaboración singular: el gran rapsoda Luis Felipe Alegre recita para nuestros lectores el poema: “Arte poética” sirviendnos cono colofón para esta primera parte. Gracias a ambos amigos.

Vicente Huidobro

 

El pasajero de su destino

 

I

 

Es así como somos
Y como nos paseamos hoy sobre la tierra 
Precedidos por los ruidos de nuestros antepasados
y seguidos por el dolor de nuestros hijos 
Aferrados a nuestra edad y cantando cuando las rocas 
lloran la muerte de un velero que han preferido sin 
          razón alguna
O tal vez porque lo vieron jugar en su infancia 
O porque era hermoso todo lleno de viento viniendo 
          del país del viento
No tenemos miedo cuando el viento arranca las 
palabras de nuestra garganta 
No tenemos miedo de las ballenas ni de todos esos 
monstruos que tienen más envergadura que una 
          campanada 
No tenemos miedo de inclinarnos sobre vuestras 
canciones de las cuales pueden saltar un géyser 
amenazador y el vértigo infinito de las brumas 
No tenemos miedo del más allá que se agita como un 
mudo el más allá que va a saltar sobre nuestra razón
Y de ese frío lúcido que vela sobre la constelación 
          de nuestras inquietudes
Más absurdo que el muerto que han enterrado con la 
mitad de una carta en el cerebro 
Con una palabra fabulosa en medio de la lengua 
Con un gran rostro entre dos hilos de lágrimas

          al fondo de sus ojos 
Esos ojos que se convertirán en tiernos guijarros sobre 
          los caminos del más allá 
Todo esto es útil para la formación de la superficie 
Para el interés del fuego impaciente en el fondo 
          de su antro
Y debemos señalar su trabajo y elogiar su ley

 

Es tarde en todos los rincones del mundo 
Es tarde y el tarde va a hundirse en el mar 
Sin soltar el timón del horizonte 
Porque él es el jefe único él guarda el secreto 
Él puede levantar el brazo y desatar de la muerte el 
          cadáver reciente
Ahora que tú tiemblas como el mar
El horizonte va a hundirse para siempre 
Ahora que la selva se pasa al enemigo 
Lánzate sobre el mar
Separando las olas como el cadáver separa la eternidad

 

Hombre tú ves que el mar se amalgama y tienes miedo
Tú bien podrías saltar por encima de la conflagración
          de mentiras unánimes
Invade el terreno sideral sin vacilar
Invade los países del loco que te desprecia y te mira 
          con la parte inferior de su alma
Proclama tu importancia a la tribu sometida que 
empieza a aparecer en el fondo del cielo

 

 

II

 

La tierra está en fiebre a causa de los cantos seculares 
          de los pájaros
Es el despertar inútil de la tribu iluminándose a cada paso
El mar lava sus olas sus olas que deben suavizar el mundo
Y esparcir sus caricias hasta la extinción de la comarca
Es probable que vayan a pulir el cielo como la proa de 
          un gran navío
Tal vez envejezcan antes que los árboles obsesionados 
por fantasmas después de medianoche 
Los árboles sin suerte los árboles perdidos como el 
abuelo que trata de salir de nuestra profundidad
Y hacer gestos de ausencia en el vacío
He aquí el acontecimiento abrupto después de la 
          perdición
He ahí la habitual desdicha del que no puede detener 
          los ríos
Y debe llorar sus muertes como las montañas
En vano él quisiera cerrar el mar
Mañana las espumas emitirán un pensamiento nuevo 
Harán coronas brillantes para mi corazón capaz de rodar

          como vuestros mejores veleros 
La catástrofe memorable huye sin esperar el resultado 
Se hunde a velas desplegadas en las aguas antiguas 
Sin siquiera mirar al rey a la deriva que ha olvidado
          las maniobras de excepción 
He visto como nadie surgir bajo mis pies la abierta 
          soledad
Y he sentido en mis ojos el sobresalto estelar 
El tal vez idéntico a los parajes desconocidos 
La lejanía sin solución

 

El sitio de la altura en donde alguien ha dejado la 
          huella de sus pies
La punta extrema del árbol en donde empieza el infinito
Y el mar a lo lejos como el terror de la noche
Silencio os suplico silencio 
Hay un sueño que pasa entre los hombres 
Hay un sueño en marcha entre los hombres y los 
          presagios
Tenemos sed de un sitio sin inquietud y sin cálculo 
En donde el demonio de la tempestad tendrá los ojos

marchitos y los cabellos cortados 
Silencio te suplico
Mira pasar la nave hipnotizada de mi alma
Arrastrando una larga barba de agua
Mira esa estrella en el fondo del cielo
Esa estrella que se aleja con todos sus marineros

 

 

III

 

Es preciso arrojar los números y seguirlos con 
          nuestros ojos 
Verlos tomar su puesto buscar la elevación injusta del 
          humo 
O bien caer al fondo de la memoria 
Te digo que no hay que dejarse enrollar por el viento 
Que es necesario llamar a la puerta del torbellino 
Nunca debes huir al acercamiento del horror
ni de la simple novia que canta la alegría de sus arterias 
Ningún abismo debe perturbar el reír de tus dientes 
          heroicos 
Ningún aliento debe empañar el metal de tu alma 
Ni remecer tus edificios internos
Quiero verlos brillar siempre con el mismo fósforo del 
          tiempo 
Encima del ala viril inmovilizada a causa de su blancura
No esperes ese encuentro prometido en los profundos
          terciopelos eternos 
Es preciso cubrir el naufragio bajo un edredón de lana 
Es preciso saludar los oráculos del mar 
Encadenar el paraíso bajo el fuego de nuestra voz 
Devolver nuestro corazón a su tienda 
No queremos reparticiones gratuitas antes de la vida 
Es preciso tapar el naufragio con un corcho cualquiera 
Olvidar el vuelo de las manos desesperadas 
No hay circunstancias atenuantes para el cielo 
Yo no quiero resbalar sobre las nubes ni caer en trampas
tendidas por el enemigo que no se nombra
Que la muerte desesperada aúlle y que lance su simiente 
Que tambalee entre las piedras de sus abismos 
Que divida los hombres
Que divida los hombres digo en rangos de sombra y de luz
La insinuación del misterio
La alternativa de dos orillas a escoger
Tampoco así me verás temblar
He aquí el polo sin fin he aquí el mar
He aquí el naufragio bajo una tapa de metal
El naufragio es el plato del cielo
No me verás temblar
Ni aun al ras de la medianoche definitiva
De esa virginal medianoche de todo hombre

que nos espera a la orilla de nosotros mismos 
De esa última medianoche que recae a veces con la 
          quilla en el aire 
No me verás temblar
Muy al contrario meceré las sombras en torno mío 
Prepararé yo mismo el viento que deba empujarme 
El gran viento solitario que quiere abrazar el destino 
Tras de la postrera roca en donde se aferra la última 
sirena fatigada bajo el peso de sus cabellos sonoros

 

He aquí la roca sombría o primer semáforo del infinito 
irresistible sólo semejante a los ojos del vértigo
He aquí erguida la roca tenebrosa como la estatua del 
          destino
Más allá está la zona sin frente ni cuerpo 
La zona amarga como el viento después del rayo 
La zona vacía en donde una pluma planea desde el 
          principio del mundo
En donde todo se sepulta y se disuelve en el espesor 
de un manto irrisorio que cubre a los mendigos cósmicos
Los mendigos en agonía milenaria que se arrastran 
atados por la ley de las alucinaciones buscando una 
          evidencia

 

(De Últimos poemas, 1948)

 

Vicente Huidobro (Chile, 1893 – 1948). Padre del Creacionismo y uno de los autores más relevantes de la poesía hispanoamericana del siglo XX. Muy temprano viajó a París donde entró en contacto con las vanguardias. Entabló amistad con artistas de la talla de Pablo Picasso, Juan Gris, Pierre Reverdy, entre otros. De sus poemarios destacan: Adán (1916), El espejo de agua (1916), Horizonte cuadrado (1917), Ecuatorial (1918), Poemas árticos (1918), Altazor (1931), Temblor de cielo (1931), Ver y palpar (1941), El ciudadano del olvido (1941) y Últimos poemas (1948). Su poesía ha ejercido una especial atracción entre públicos jóvenes y ha sido permanentemente objeto de estudio.

-Gentileza Fundación Vicente Huidobro.

Luis Felipe Alegre interpreta “Arte Poética” de Vicente Huidobro:

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