Ribagorza: Mojiganga de Graus

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Por Feli Benítez

             Cada 13 de septiembre, inscrita dentro de la celebración de las fiestas patronales de Graus, se pone en escena el espectáculo de La Mojiganga.

     La palabra Mojiganga, que tiene como antecedente la Boxiganga  medieval y que, con posterioridad, la encontramos como espectáculo teatral callejero en los siglos XVII y XVIII españoles (entre los que destacan las obras de Calderón y Quevedo), hace referencia a una “obrilla dramática muy breve, para hacer reír, en que se introducen figuras ridículas y extravagantes”.

Pregón: Se recupera, después de una década, la representación del pregón anunciador de la Mojiganga. Se lleva a cabo en la Plaza Mayor la mañana del día 13.

            Salvo la brevedad, las demás premisas se mantienen en la Mojiganga de Graus para dar forma a una representación en la que prima el carácter popular, la participación abierta, la condición amateur de los participantes y un alto poder de convocatoria (tanto para su realización como entre el público asistente).

Preparación: Los últimos detalles, el atrezzo, los actores que repasan el texto, la Casa de la Cultura por cuyos balcones asoman extraños personajes, fotos de la Corte antes del desfile…

     La profesora de la Universidad Europea de Madrid, Catalina Buezo (experta en el tema y que ha escrito “El rey y los reyes en la mojiganga dramática” en el que aborda con profundidad el caso de la representación grausina y su simbología) se remonta aún más en el tiempo y establece conexiones entre la Mojiganga actual y las Saturnales romanas. Según la profesora Buezo ” En las leyendas a Saturno se le relacionaba con Jano, y era el dios de las sementeras. Su reinado se recordaba como la edad de oro en la que todos los hombres eran iguales y vivían con poco esfuerzo y gran bienestar. Por ello en esos días se borraban las distinciones entre hombres libres y siervos y se dejaba en libertad a los esclavos, quienes podían criticar a sus amos, subvirtiéndose el orden social imperante”.

Montaje escenario:El escenario que ha ido construyéndose a lo largo de la semana, tiene que ser montado sobre el escenario de la Plaza Mayor. Un equipo entusiasta, que sortea los imprevistos y soluciona contratiempos, con ayuda de la Brigada Municipal, pone en pie el decorado. Cae la noche, se ultiman detalles.

           Es este carácter cómico-burlesco, irreverente -que pone en entredicho al poder así como todos aquellos aspectos de la convivencia que, a lo largo del año, han suscitado debate en la comunidad- lo que define a la actual Mojiganga. Siguiendo con Catalina Buezo: “… como en la Saturnalia, los grausinos durante un día se quejan y burlan de los poderes establecidos. A partir del siglo XIX se generaliza el juicio bufo en la plaza Mayor presidido por los reyes de la mojiganga, quienes atienden a los ruegos y ridículas quejas de sus paisanos”.

            El protocolo se repite, con pocas diferencias, año tras año: unos quince días antes de la representación se cuelgan carteles por toda la localidad invitando a los vecinos a expresar sus quejas. Se facilita una dirección de correo electrónico y se ofrece también la posibilidad de hacer llegar los escritos al Ayuntamiento. En ambos casos se preserva, si así se desea, el anonimato del autor. Una comisión, compuesta por un número variable de miembros, asamblearia y abierta, selecciona los textos cuya dramatización es factible; propone un tema para la ambientación del escenario, los reyes y la corte y elabora un guión vertebrador de los textos que repite la fórmula queja presentada/respuesta de los reyes y/o intervención del ujier. Se crean el resto de comisiones: encargados del escenario, maquillaje, vestuario, etc. (y el resto de las múltiples tareas se solucionan con la buena voluntad de todos).

Maquillaje: Este año, la Mojiganga de Graus contó con la ayuda de dos maquilladores con experiencia, el artista local Miguel Ángel Vicente y Marta Ardanuy, que se desplazó desde la vecina localidad de Estadilla.

             Como bien dice el periodista A. Gayúbar ” lo que singulariza al folclore grausino es su pervivencia como un corpus conjunto, la preservación a lo largo de los siglos de buena parte de sus elementos y la especial comunión de los grausinos con este instrumento de auténtica cohesión grupal. Esto es, no tanto la singularidad de los actos tradicionales que se conservan en Graus como la suma de todos ellos para lograr un todo único. O, si se prefiere, la singularidad de un conjunto armónico de referencias tradicionales inusualmente bien preservado, totalmente vivo y plenamente vigente como factor de identidad ciudadana”.

Personajes: Los reyes, la corte, los asistentes, los músicos, los actores, el ujier… muchas piezas, todas imprescindibles para completar el puzle.

             Ahora bien, para mí, que hice de estas tierras mi casa sin haber nacido en ellas, es inevitable resaltar la Mojiganga y singularizarla. No tanto como producto acabado sino como proceso que cuenta con una serie de elementos que la hacen única y que creo que la harían merecedora de un estudio sociológico. Puede parecer una exageración pero, a menos que se participe activamente en ella, hay una serie de elementos que pueden pasar inadvertidos y que reforzarían mi aseveración anterior: el espectáculo, de más de dos horas de duración, se crea desde cero en menos de diez días; está abierto a todo el que quiera participar sin distinción de edad, procedencia, bagaje o ideología (quedan tan sólo excluidos aquellos que ostenten cargo municipal) lo que la convierte en un elemento aglutinador inter generacional, integrador de foráneos y una experiencia compartida para individuos de extracciones sociales y políticas diversas; se pone en escena, a excepción de descalificaciones personales, todo aquello que los vecinos remiten (moleste a quien moleste, guste a quien guste) con la única limitación de que su puesta en escena sea viable (se edita un llibré con posterioridad que recoge todos los textos, también los no representados) y, por último, y no menos importante, es percibida ampliamente como un exponente de la libertad de expresión que, en muchos casos, actúa como válvula de escape para tensiones acumuladas a lo largo del año o para los roces inevitables de la convivencia (a este respecto, recomiendo el video realizado, siempre por no profesionales, dedicado a la figura, controvertida, del nuevo guardia municipal : Se necesita policía municipal. Mojiganga 2013. Graus-Huesca-España )

Plaza: El “Ágora”, el lugar público donde se encuentran los unos y los otros. Los que vienen a decir y los que vienen a escuchar. Plaza que se llena hasta los topes. Público, más de mil personas, que permanece durante toda la representación, a veces de pie, prestando atención y su calor para que el espectáculo funcione.

             Este año, además, se ha recuperado un elemento que ha estado ausente en las mojigangas de la última década: El Pregón. Nos recuerda la profesora Catalina Buezo “que la mojiganga dramática no tiene un origen propiamente escénico. Se trata de un espectáculo que pasa de la calle a los tablados como pieza teatral breve, si bien pervive en la plaza pública como comitiva burlesca de danzantes o pintoresca procesión profana. No obstante, cuando en las comparsas de diversos enmascarados los distintos danzantes tejen una farsa, se trata de mojigangas con argumento, que con pleno derecho se adscriben a la órbita de lo teatral…” El Pregón se realiza la mañana del día 13, en la misma plaza donde esa tarde se representará la Mojiganga.

     De esta forma, hemos podido asistir a los dos elementos de esta representación popular que perviven y que muestran su evolución de espectáculo callejero a pieza teatral.

            No me queda sino invitar a todos y, para quien quiera asistir en persona a la Mojiganga del 2014, recordar que se celebrará el sábado 13 de septiembre, en fin de semana, y que todo el mundo es bienvenido.

Agradecimientos:

  A Esther Naval, Tana Latorre y Andrea Mongay por las fotografías

   A Miguel Ángel Vicente por el cartel anunciador

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