
Por Raimundo M. Soriano
En los mercados hay diversos puestos. Uno de los más llamativos es el de los pescados. Por su variedad de piezas, por la frescura -en este caso- de los atunes y por sus utensilios.
El puesto de pescado pertenece a la isla portuguesa de Madeira. Parece que no ha pasado el tiempo. Se conservan intactos la mesa de mármol, la pizarra y la báscula de pesar.
Los clientes aprovechan el instante para comprar y para charlar de lo que acontece a su alrededor.
Una gozada para la vista y demás sentidos. Que no desaparezcan por favor.









