
Por R.M.S.
Ahora que los huevos van caros por la “gripe aviar” y otras cosas, bien vale recordar que un huevo pintado de una forma bucólica invita a entrar a una sala de arte contemporáneo.
Al iniciar la exposición, puede ser que te encuentres un perro disecado y esculturas no formalistas. Recorriendo las estancias te das cuenta que los animales han sido parte importante de la pintura y del arte.
El perro y la gallina hace miles de años que se domesticaron. Uno nos acompaña y la otra nos da proteína. La calle es un espacio público que el turista recorre estoicamente y de vez en cuando no viene mal echarse un bocata para aguantar la jornada.









