La aragonesa Cristina Mayor Ruiz, al frente de una nueva estrategia contra el cáncer (Diciembre 19)

Por Jorge Moreno

    Esta prometedora investigación hace uso de sistemas propios de nuestro cuerpo para buscar y destruir las proteínas dañadas de forma natural

   La degradación de proteínas dirigida (TPD por sus siglas en inglés) es un nuevo paradigma en el descubrimiento de fármacos que podría conducir al desarrollo de nuevos medicamentos para tratar enfermedades como el cáncer de forma más eficaz. La científica Cristina Casamayor Ruiz, nacida en Soria y criada desde los dos años en Zaragoza, está al frente de esta prometedora estrategia que hace uso de sistemas propios de nuestras células para degradar las proteínas que causan cáncer. Las grandes empresas farmacéuticas ya están llevando a cabo los primeros ensayos clínicos.

   La prestigiosa revista Molecular Cell ha publicado este estudio, en el que se describen los mecanismos moleculares que determinan la eficacia de esta nueva estrategia (TDP) terapéutica contra el cáncer.

   La medicina tradicional funciona principalmente con inhibidores, atacando a las proteínas relevantes que causan cáncer. De este modo, solo un 20% de todas las proteínas son dirigidas químicamente, por lo que algunas son inaccesibles para el desarrollo terapéutico. Así pues, la degradación de proteínas dirigida (TDP) es un enfoque novedoso que podría superar esta limitación.

    Esta prometedora estrategia utiliza el Sistema de Proteasoma Ubiquitina (UPS) de la célula, es decir, utiliza lo que ya está en nuestro cuerpo de forma natural para buscar y destruir las proteínas dañadas.

    Hasta ahora, la TDP se había estudiado, principalmente, desde una perspectiva estructural, pero en el Centro de Investigación de Medicina Molecular (CeMM), en Viena, se han centrado en identificar y comprender mecánicamente los determinantes genéticos de la sensibilidad de pequeñas moléculas a los degradadores. “Seleccionamos un conjunto representativo de cinco degradadores, que secuestran diferentes ligasas de ubiquitina E3 para degradar proteínas de relevancia clínica. Al realizar pantallas de resistencia, pudimos identificar genes que determinan la eficacia de la degradación de proteínas dirigida “, explica Cristina Mayor Ruiz, co-primera autora del estudio.

     “Ahora que los degradadores están llegando a la clínica, comprender los posibles mecanismos de resistencia puede informarnos sobre cómo destruirlos. Las redes de genes moduladores que hemos identificado pueden servir como biomarcadores para apoyar la estratificación de los pacientes, pero también nos enseñan mucho sobre aspectos fundamentales de la regulación y la dinámica de la maquinaria de degradación de proteínas ”, afirma Georg Winter, investigador principal del CeMM.

    Así pues, la científica aragonesa, junto al resto de su equipo de investigación, han realizado un avance extraordinario que va a revolucionar la manera en la que se diseñan fármacos contra el cáncer

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