Riego de apoyo en las fincas del ISSIPU.


Por María Sarmiento

   A finales del otoño y dependiendo de cómo han transcurrido las precipitaciones de temporada , conviene someter a las carrascas recién nacidas a un riego de apoyo o mantenimiento. Y así es como se hizo en las fincas que el ISSIPU mantiene en Hinojosas del Campo (Soria)

    Hemos de tener en cuenta que los riegos de arbolado no son en absoluto ajenos al sector forestal. Tanto en jardinería como en viveros, así como en choperas, en plantaciones truferas o en plantaciones de carrasca  son frecuentes, por ser necesarios o por resultar rentables en el caso de las plantaciones truferas.

    Se usa desde el riego a manta  (cuando se puede), hasta riegos por aspersión, microaspersión o goteo. Mucho menos habituales, en cambio, son los riegos de apoyo y de socorro en repoblaciones forestales, tal cual es el caso que nos ocupa.

   En nuestro caso,  los riegos de apoyo, socorro o supervivencia son  esenciales y resultan muy útiles para evitar marras por estrés hídrico, causa principal de los fracasos en la repoblación forestal de áreas críticas en zonas áridas

    Con este mínimo  riego localizado se estimula el crecimiento superficial de algunas raíces (que se concentran en la zona humectada), pero -al mismo tiempo- las especies xerófitas suelen aprovechar el agua sobre todo para enraizar en profundidad. Tienen para ello un activo sistema radicular pivotante, que trata de penetrar sin demora en el subsuelo en busca de reservas hídricas.

   Para ejecutar este riego, empleamos una cisterna de aluminio de 600 litros conectada a una manguera de pequeña sección lo que nos permite realizar diferentes tareas mientras se riegan los incipientes arbolitos, tales como limpiar los alcorque o reparar o sustituir los testigos de caña   que son pintados de azul si  no tienen nacimiento ( y que serán objeto de plantación en la siguiente campaña) y de rojo si tienen planta a su lado. También se pudo comprobar el éxito habido contras los ratones y topillos utilizando los “full pot”

    El crecimiento aéreo del brinzal también se ve favorecido con el riego, aunque en menor medida que el crecimiento radicular. De hecho, en ciertas especies (p. ej.: en quejigos o encinas) puede ser imperceptible durante varios años. La dosis de riego suele relacionarse con la capacidad de retención de agua del suelo

  Así pues, podemos establecer  estos elementales  tipos de riego:

-Riego de establecimiento o arraigo: Es el primer riego (nada más plantar o sembrar; o al poco tiempo de realizada la implantación)

-Riego de apoyo  mantenimiento Son riegos previstos, proyectados y presupuestados (hasta que los brinzales alcancen su autonomía hídrica)

Riegos de socorro o supervivencia : Son riegos imprevistos, excepcionales (actuación urgente de rescate hídrico ante sequías extremas.

      Suerte y éxito con las nuevas plantas nacidas en la explotación