Washington, District of Columbia


Por Jesús Sainz

    Washington DC es una ciudad reciente, se empezó a construir en 1793, pero con mucha historia. La de los EEUU. En 1770, las malas relaciones con Gran Bretaña, hizo que las hasta entonces colonias, escribieran el borrador de la Declaración de independencia.

En 1775 el Congreso de lo que entonces se llamaban “Estados” declaró las razones de su lucha contra los británicos. Estaban “resueltos a morir como hombres libres antes que vivir como esclavos”. Fueron declarados traidores por el rey de Gran Bretaña George III. Sin armada ni ejército profesional, soldados mal vestidos y con escaso entrenamiento, pero con un líder carismático y hábil en las tácticas de la guerra, George Washington, fueron capaces de derrotar al entonces ejército más poderoso del mundo. En 1783, después de ocho años de guerra, los británicos se rindieron en Yorktown.



    Pocos años más tarde el Congreso de los EEUU decidió buscar una casa permanente. La Constitución de 1788 establecía que un territorio federal no mayor a 10 millas cuadradas (unos 16 km cuadrados) sería la capital de la nación. Tanto los norteños como los sureños la querían en su territorio, así que Jefferson (sureño de Virginia) y Hamilton (norteño de Nueva York) acordaron elegir un territorio en la frontera del norte y el sur. La decisión del lugar le fue encomendada al recién inaugurado Presidente y tremendamente popular George Washington. Éste eligió un lugar a unos 30 km de su casa, un lugar que conocía bien y que le gustaba mucho. Al lado del río Potomac y en la frontera de Virginia y Maryland, estados que que accedieron a ceder territorio para la nueva ciudad. Tomando unas copas en la taberna de Suter en Georgetown, Washington convenció a unos cuantos propietarios de que le vendieran tierras para la ciudad. En 1791 el matemático Benjamin Bannekker hizo mapas del emplazamiento entre los ríos Potomac y Anacostia. Este territorio incluía los puertos de río en Georgetown y Alexandría. Pierre Charles L’Enfant, un oficial francés de la guerra Revolucionaria, hizo los planos de la ciudad inspirado en las grandes ciudades europeas. Una capital monumental con bulevares majestuosos. El lugar se llamó “Territorio de Columbia”, en honor a Colón, y la “Ciudad de Washington”. Aunque L’Enfant fue despedido, sus planes influenciaron mucho lo que sería la ciudad.



    Durante la primera mitad del siglo XIX la ciudad fue poco más que un sitio desolado. En parte debido a la frugalidad de los primeros revolucionarios, es sabido que Thomas Jefferson recibía a los dignatarios extranjeros en zapatillas (imagen muy lejana a la de nuestros políticos actuales). En 1814 la ciudad fue quemada por tropas británicas. En 1860 Lincoln es elegido presidente defendiendo (con limitaciones) la libertad de los esclavos y el sur declara la secesión de la Unión. Al acabar la guerra en 1865 con la victoria de la Unión, cuatro millones de esclavos habían sido declarados libres, y la ciudad había doblado su población pasando a 130.000 habitantes. La mayoría de sus nuevos habitantes eran negros liberados de la esclavitud.



    Pese a ser el centro de la vida política y del poder en los EEUU, en los años 1960-70 entró en una espiral de decadencia. La guerra de Vietnam, las protestas generalizadas de la nueva generación, el escándalo de Watergate, la pérdida de confianza en los políticos, las drogas en la calle, la pobreza, las tasas de crimen, pasaron factura. Al final de los 1980, Washington era la capital del crimen en EEUU. En 1990 su alcalde, Marion Barry, fue arrestado en un hotel junto a una ex-modelo por posesión de crack y de cocaína. El alcalde pronunció una frase memorable, “la zorra esta me tendió una trampa”. Al salir de la cárcel fue re-elegido como alcalde.



    Hoy Washington se ha recuperado y ya no es la capital del crimen. Aunque es recomendable evitar zonas y barrios poco transitados por la noche. De día, y en las zonas más turísticas, es una ciudad muy segura. No hay que olvidar que allí vive el Presidente, en la Casa Blanca, reside el Congreso, en El Capitolio, y es la sede de numerosas instituciones oficiales como el “Federal Bureau of Investigation” (FBI). Un paseo por el Capitolio y la Librería del Congreso revela las discretas, y no tan discretas, medidas de seguridad.



    Aparte del núcleo político y monumental, es una ciudad con muchas cosas que visitar. El barrio más chic se llama Georgetown. Su calle principal está llena de tiendas sofisticadas y de restaurantes de todo tipo. La vitalidad que se puede observar es debida en gran parte a los estudiantes de la Universidad de Georgetown, la primera universidad católica en EEUU, donde estudió el matrimonio Clinton. Un sitio curioso a visitar en Georgetown son las escaleras famosas de la película el Exorcista. El “National Mall” es una enorme zona ajardinada en el centro de la ciudad con el obelisco homenaje a Washington, un enorme estanque, la famosa estatua en memoria de Lincoln y el monumento a los veteranos de Vietnam. En el centro, no muy lejos de la Casa Blanca, se halla un pequeño barrio chino, lleno de restaurantes y calles comerciales. Por esa zona está el museo más interesante de la ciudad: el Smithsonian Art Museum que incluye la Galería Nacional de Retratos.



    Otros lugares interesantes para visitar son la zona cercana al “Dupont Circle”, llena de tiendas y restaurantes de calidad. Una zona con historia artística es la calle U (las calles este-oeste las nombran con letras consecutivas) donde se puede ver el Lincoln Theatre donde actuaron Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Cab Calloway y Billie Holiday entre otros. Es recomendable probar el “chili half-smoke” (una salchicha con chile) en Ben’s Chilli Bowl justo al lado del teatro. Un tugurio extremadamente popular donde hasta los presidentes comen. En el estado de Virginia, muy cerca, se hallan el famoso cementerio de Arlington y el Pentágono. Más al sur está la ciudad de Alexandría, a unos 18 km, también en el estado de Virginia. Allí se puede ver la taberna de Gadsby donde comieron Washington, Jefferson y el Marqués de Lafayette cuando era el centro político, de negocios y cultural de la vida local.

    Washington es un monumento a la primera democracia moderna. El símbolo y lugar de acción de un sistema político que, pese a ser tan denostado en nuestro país, no deja de ser mucho más cercano a los ciudadanos que el español. Un sistema en el que los ciudadanos eligen directamente a sus gobernantes locales y estatales, y semi-directamente, a través de electores, al Presidente.

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