«Repeticiones Irrepetibles» Serigrafías de Fernando Cortés en la Pac


Por Cristina Beltrán.

     Sí, él hace sus deberes y nunca se ha “eskakeado” es el caso que nos ocupa, tenemos fotografías de los magníficos montajes a partir de las serigrafías y de las pruebas de artista, las ha elaborado partiendo…

…de lo que en su día hizo en el taller de Bofarull para una exposición y mira por donde siempre se puede aprovechar todo, quedando sin duda alguna un trabajo bonito y asequible, cómodo y fácil de transportar, que hoy en día no es lo de menos.

    A Fernando Cortés no hay que tratar de venderlo porque se vende solo conociendo su recorrido. Hay gente con la que empatizas desde el primer vistazo y este es el caso con él  han sido muchas noches y días a lo largo de los años compartiendo, sobre todo buenos momentos y cuando nos vamos acercando al declive no nos resistimos a seguir estando presentes, a reirnos y a compartir.

   En el estupendo espacio de pac 17 Fernando Bayo nos invita cada 17 de mes a un encuentro de artistas disfrutones que puede terminar quien sabe dónde, con quien o cómo pero siempre agradable. Esta exposición estará visitable hasta el 14 de junio, no se pierdan por los cerros y pasen a ver su obra, vale la pena.

    Fernando ha impreso unas postales muy bonitas para recordar el evento y su hijo Borja Cortés Soria, artista multidisplinar y tesoro que va emergiendo sorprendiéndonos con sus haceres, le ha confeccionado un hermoso texto titulado “La repetición se repite en su repetición” que tampoco se lo pueden perder.

   Así pues pasen y vean, disfruten y después compartan opiniones sobre la muestra.


La repetición se repite en su repetición: Pabellón Municipal de Monzalbarba,  jueves 9 de mayo del año 2024.

Por Francisco de Borja Cortés Soria,

     La repetición se repite en su repetición, pero la repetición, como ya advirtiera Deleuze, se repite en su diferencia. Toda repetición es diferente a la anterior. No existe una repetición idéntica. Todo es, en alguna medida, diferente. La copia exacta es una quimera. Todo está sujeto a interpretación, y la interpretación es una repetición repetitiva que cubre el objeto que interpreta. Lo que interpretamos, aquello que miramos, oímos, degustamos, palpamos, sentimos, es modificado por nuestros ojos, oídos, papilas, manos y cuerpo en general, y en esa interpretación- por qué no, sobreinterpretación- el objeto interpretado, también sobreinterpretado, sufre todo el peso de una repetición tras otra, siendo todas elllas, las infinitas repeticiones en su repetición.

     Me reptio, ciertamente, y mucho, y muy a gusto, y soo para hacerte ver lo repetitivo qu es todo, aunque también diferente, como ya he dicho, y ahora repito: la repetición se repite en su repetición, pero la repetición, da igual si lo dijo o no Deleuze, se repite en su diferencia.  Ahora bien, toda repetición es diferente a la anterior, eso es una certeza, sin embargo no toda repetición repite. Me explico, para más tarde rep11 ptetirlo otra vez, hay repeticiones que repiten, es decir, que dejan mal sabor, que regurgitan, que provocan – y esto no lo repetiré más- el eructo, y otras, por el contrario, que no queremos dejar de repetir y repetir, incluso aunque nos repitan.

     Con estas últimas, con este último tipo de repetición, lo que siempre queremos es repetir; repetimos y repetimos de plato, del mismo plato, aun a sabiendas de que nos repite, y solo porque nos encante; un mismo plato que siempre es, efectivamente, distinto. De igual modo, aunque diametralmente diferente, ocurre con la pintura, vemos un cuadro – una serigrafía- , y eso que vemos (y miramos) lo vemos (y miramos) de forma diferente a como antes lo habíamos visto (y mirado); lo vemos (y miramos)) con otros colores, con otras texturas, con otras formas. Eso mismo, lo mismo resulta ser otro: eso es la repetición, algo diferente. Otra tonalidad, otro color.

     Repito, la repetición se repite en su repetición, siendo ella, la repetición, siempre otra cosa a ella misma. Lo mismo de lo mismo, pero diferente: constante e ininterrumpidamente distinto. Todo se repite, cierto, aunque, como digo, no todo repite, no todo lo que ingerimos, en esta ocasión arte, provoca ardor de estómago; y cuando eso ocurre, cuando el arte ingerido no se nos atraganta, entonces lo que ocurre – la ocurrencia misma, y diferente, del arte, es decir, la obra como tal- ocurre como ocurrencia siempre recurrente.

   “¿Qué ocurrencia!”, te dices; para con ello hacer de esa ocurrencia artística algo recurrente en tu vida; vida que se repite, desde luego, pero que no siempre repite, y todo gracias a la ocurrencia de alguien, gracias a su arte. La vida es repetición, evidentemente, ya lo dijo y puso en práctica Bernhard, pero no repitamos esto, porque si lo hacemos, si repetimos que la vida es repetición, y añadimos a ello que de momentos diferentes y distintos, diversos, especiales, entonces corremos un serio peligro: ue nuestra ocurrencia repita; que sea indigesta debido al alto contenido de azúcar (menudo pastel), no necesitando ya otra cosa que Almax de 500mg.

    Espero que no te haya repetido el texto, efectivamente repetitivo; aunque no sé si en su diferencia, sí una repetición, eso desde luego, repetitiva. Pero lo importante no es esta, esta repetición, esta ocurrencia, desconozco si recurrente, sino las repeticiones que se presentan ante nuestros sentidos siempr con un color diferente, distinto, diverso. Serigrafías: repeticiones que se repiten distintamente.

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