
Por Antonio Pizuelo
Las fiestas navideñas son alegres entrañables: las luces, el calendario de Adviento, el Belén, los Reyes… Sin embargo, si se mira bien, su origen es de lo más extraño.
Al parecer, hace 5780 años, concretamente el 7 de octubre por la tarde, según los textos sagrados, el viejo Jehová terminó su tarea de crear el mundo. Esto le reportó bastantes disgustos que curiosamente parecía no haber previsto, y que le hicieron enrabietar hasta el punto de enviar castigos severísimos: “Yahvé observó que los hombres se estaban multiplicando varias veces sobre la faz de la Tierra y la violencia y la maldad crecía en ellos. De hecho, la violencia era tanta que a los ojos de Yahvé la Tierra estaba arruinada, por lo que decidió destruir esa generación…” y va y envía el diluvio universal; que los hombres quieren construir un rascacielos en Babel, habrase visto, pues a liarla y que se pongan a hablar en distintas lenguas para que no se entiendan e incluso guerreen entre ellos. Sodoma y Gomorra, reos de orgullo, descuido y no haber ayudado a los pobres y a los infelices y por su falta de hospitalidad: pues lluvia de fuego sobre Sodoma y Gomorra. Y a veces, exhibiendo un negro sentido del humor, algún pequeño escarmiento como enviar a unos osos para que devoren a 42 muchachos que se habían burlado de la calvicie del profeta Eliseo. Aunque tenía sus debilidades por el pueblo judío, y castigaba severísimamente a sus enemigos: Faraón, no dejas que los hebreos se vayan a la tierra prometida, pues ¡toma las 7 plagas!, sin por eso perdonar las ofensas que su pueblo elegido le hacía (40 años vagando por el desierto por desobedecerle).
Sin embargo, lo que más le cabreó fue que Adán y Eva comieran del árbol del conocimiento, pues a partir de ahí decidió que los hombres llevarían una marca (el pecado original) que sólo podría ser borrada por el sacrificio de su propio hijo (deporte que había ensayado previamente con Abraham, aunque sólo como simulacro), de tal forma que ¡3761! años más tarde resuelve, mediante una operación surrealista mezcla de mitología (Zeus en forma de cisne fecundando a Leda) y futurismo (fecundación in vitro) engendrar un hijo de virgen y paloma destinado a morir para salvar a la humanidad. Y así celebramos alegremente el nacimiento de un pobre niño que a los 33 años será sacrificado de una forma cruel y humillante.
Y no sólo eso, sino que recordando la matanza de sus coetáneos (matanza de la que por cierto se libró por un aviso de un ángel a su padre putativo, información que el muy canalla no fue capaz de compartir con el resto de padres), celebramos con bromas el día de los santos inocentes.
Todo muy raro, ¿no?








