
Por José Joquín Beeme
Lo primero es antes, así que vamos con el arte.
Este es el año Gaudí, primer centenario de su muerte (ay, ese maldito despiste tranviario),y yo no podía faltar: le mando muchos recuerdos. Me fascina de siempre su desbordante fantasía, su entusiasmo colorista y su incesante descomposición-composición de formas delirantes. Por eso le perdono todos sus pecados de católico reaccionario y me abandono a las alegrías de su trencadís soñante. Gaudiamus!








