
Por Agustín Gavín
Esta es una canción que fue a finales de los años setenta como el segundo himno nacional nicaragüense, refleja la alegría por la caída del dictador Somoza y que el Frente Sandinista se hiciera con el poder en Nicaragua en 1979. Su autor, Carlos Mejía Godoy, como muchos otros tuvo que exiliarse en Costa Rica después de las protestas del año 2018, ante las amenazas recibidas por parte de los partidarios del nuevo dictador.
El motivo fundamental de las mismas fue la bajada de las pensiones y el aumento de impuestos a los trabajadores a lo que se unió el recorte de libertades y acusaciones de corrupción.

Agustín Gavin
Corresponsal Internacional del Pollo Urbano y Presidente de www.arapaz.org
La Comisión Interamericana de derechos Humanos, CIDH, estableció la cifra en unos trescientos muertos aunque otras organizaciones hablaron de más de quinientos. Hubo casi tres mil heridos y muchas detenciones y encarcelamientos.
La maquinaria de la represión por parte de la pareja gobernante, Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo, ha ido aumentando y eso es lo que nos vinieron a contar, entre otras cosas el fin de semana pasado, dos expresas y exiliadas, Ana Margarita Vijil, abogada y defensora de derechos humanos y Dora María Téllez, historiadora, exguerrillera y ministra de salud en los ochenta.
Las dos fueron encarceladas en el 2021, liberadas y metidas en un avión en el 2023 sin saber dónde las llevaban junto a otros más de doscientos presos políticos, después de pasar una larga temporada en penosas condiciones carcelarias. El destino era EEUU y les retiraron la nacionalidad. Posteriormente, como otros presos políticos recibieron la nacionalidad española y viven en nuestro país, como ellas dicen, de paso. En total se calcula que hay unos ochocientos cincuenta mil nicaragüenses exiliados entre Costa Rica, EEUU, Méjico, Panamá y España.
En estos momentos se ha llegado a una bicefalia en el gobierno en lo que llaman una dictadura constitucional. Se ha remodelado la ley fundamental en la cual Rosario Murillo ha pasado de ser vicepresidenta a co-presidenta. Ortega, con una enfermedad crónica, apenas toma decisiones y apenas se le ve en actos oficiales. Murillo con una camarilla de familiares y amigos detenta los tres poderes constitucionales y dirige el país. Fuera de Nicaragua, algunos románticos de izquierdas lo quieren ver como un país en deriva autoritaria aunque, como nos explicaron, es una dictadura de manual.
Se encarcela a disidentes, periodistas e intelectuales, se ha expulsado a las organizaciones no gubernamentales y prohibido los partidos políticos salvo los que existen para justificar las elecciones y decorar el parlamento, llamados allí partidos zancudos, que es como les dicen a los mosquitos de la región que chupan la sangre para sobrevivir.
Se comercia fundamentalmente con Canadá con una especie de doble moral, por un lado se hace negocio y por otro arrecian las críticas y las amenazas al aparato sandinista. Hay otros inversores a menor escala como Panamá, Barbados o los mismos EEUU.
Pero quien desde el 2021 poco a poco y jugando con la ya utopía del Gran Canal que pudiera hacer la competencia al de Panamá, China se está metiendo lentamente en la economía nicaragüense haciendo movimientos geopolíticos cerca de su rival mercantil mundial, EEUU. Están explotando minas de metales preciosos y para la tecnología. Han modernizado Puerto Corinto para que puedan llegar barcos de más calado. Están mejorando el aeropuerto de Punta Huete financiado y construido por empresas chinas y potenciando la energía eólica para no tener que depender tanto del petróleo de EEUU y que no sucedan los apagones como en Cuba
La preocupación máxima del aparato sandinista es la agenda del Pirata del Caribe, últimamente también el Pirata del Indico. Primero fue el secuestro de Maduro para quedarse con el petróleo de Venezuela con un gobierno títere, la siguiente de la lista del Caribe es Cuba con la intención de convertirla en otro resort, alrededor de la base estadounidense de Guantánamo y de momento, Nicaragua es la tercera a pesar de no tener petróleo ni ningún valor estratégico. ¿Quizá para incomodar a China?.
A esto último se refirieron las conferenciantes el pasado fin de semana diciendo que si un día ha de caer la dictadura en Nicaragua será por los propios nicaragüenses y no con las intervenciones bélicas colonialistas de EEUU.
En esas horas que estuvieron en Zaragoza, aprendimos mucho de gente que hizo todo lo posible para acabar con la dinastía somocista. Ahora sus propios compañeros de entonces han mutado ideológicamente como ocurre en otros sitios del planeta y se han enquistado en una dictadura.
Dio tiempo para que se reunieran con la mayoría de los grupos parlamentarios en las Cortes de Argón, que dieran una charla a la comunidad nicaragüense y amigos en Zaragoza y de una visita rápida a nuestro casco histórico como muestran las fotografías que acompañan este trabajo.











