Angélica Morales: Entre escritos y recuerdos.


Por Cristina Beltrán

      Angélica Morales reside en Huesca, aunque nació en Teruel un 14 de agosto de 1970. Es escritora, actriz y directora teatral.

En 2017 su novela Mujeres rotas fue seleccionada entre las diez finalistas al Premio Planeta. Ha sido galardonada con numerosos premios nacionales e internacionales de poesía, como el V Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya 2022 de la Diputación Foral de Guipúzcoa, por Mi padre cuenta monedas; y el XXXIV Premio Santa Isabel de Poesía 2024 de la Diputación de Zaragoza, por el poemario Dolor. Entre sus últimas obras de narrativa se encuentran las novelas “Estás en mis ojos” (Destino, 2025), “La casa de los hilos rotos (Destino, 2023) y el relato ilustrado Las envidiosas (Rasmia Ediciones, 2024). Es licenciada en Historia Antigua por la Universidad de Valencia, diplomada en escritura jeroglífica por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y diplomada en arte dramático por la Escuela del Actor de Valencia.

      Ya bien joven participó en grupos de teatro y en 1988 entró a formar parte de la compañía Teatraco Teatro. Posteriormente fundó su propia compañía, La mujer básica, con la que ha producido y dirigido diversas obras. Entre ellas destaca Más sola que la una, escrita y dirigida por ella, que en 1999 recibió el premio a la mejor actriz y el segundo premio al mejor montaje en el IV Certamen Nacional de Teatro de Bolsillo celebrado en Logroño y en el 2000 el premio a la mejor actriz en el Festival de Teatro de Foyos (Valencia). También ha formado parte de la compañía Donas Móviles y ha dirigido el Grupo de Teatro Universitario En Obras de la Universidad de Zaragoza en el Campus de Huesca. Ha participado como actriz de reparto en los largometrajes de Vicente Aranda (1999) y Juana la Loca (2001) y protagonizando en varios cortometrajes y mediometrajes, como Amante, dirigido por Víctor Lope Salvador (1989) o A la deriva (Treibgut) (2009) de Franziska Löwe (Escuela de Cine de Berlín).

     En 2006 inició su carrera literaria con la publicación de Benedicto XIII, el papa Luna: El hombre que fue piedra, una biografía novelada del Papa Luna. En 2011 publicó su primer poemario Desmemoria, que resultó ganador del Premio Internacional de Poesía Miguel Labordeta otorgado por el Gobierno de Aragón y que fue uno de los finalistas del Premio Ausias March al mejor poemario de 2012. Desde entonces ha cultivado principalmente la poesía, recibiendo diversos premios.

Son prolíficas sus obras de narrativa y poesía desde 2006 a la actualidad.

     Me preparo para la llamada a su teléfono y contesta en su tiempo de relajo para abstraerse de lo negro del mundo, en ese momento estaba viendo la serie del famoso detective Colombo. Me cuenta que está todo muy negro, que vive en Huesca y ha dado cursos de teatro en la Universidad, pero que ya se ha cansado. Lleva desde hace 5 ó 6 años un taller de lectura  de poesía e imparte algún taller de escritura. Me indica que su biografía del blog puedo utilizarla y recortarla por donde quiera. Todo me parece interesante en esta mujer inagotable.

     Todas las semanas cuelga una poesía inédita en su blog y con ese texto, su marido hace un collage de lo que le sugiere. Usa también fotos de Flickr de fotógrafos que le gustan y acompaña la imagen porque le parece una continuación de su poema. Hay algo que las une mínimamente, como una impresión o un fogonazo. Siempre hay una foto que se adapta. No le importa que los autores sean mujeres u hombres, pero sí que sea una poesía visual.

    Habla desde su experiencia y para todas cuando dice que nos cuesta mucho aprender porque estamos supeditadas a ser vistas. Cuando iba a los casting y le decían que era guapa lo llevaba fatal, se casó y lo vió todo más claro. Le habían soterrado la autoestima y su dignidad. Tenía hermosura y talento, entonces se dio cuenta de que podría hacer lo que quisiera. Es una activa feminista que participa en todo lo que le piden las mujeres de colectivos y está con la causa, pero no va a todo porque está en su mundo trabajando.

-Me lanzo para intentar ordenar la conversación preguntando a Angélica algunas cuestiones:

          ¿Qué estás escribiendo ahora?  Responde que tiene que ver con la autoficción sentimental, un puzzle y cosas que tienen que ver con su vida y su universo particular.

     Las últimas obras fueron de mujeres que no tienen que ver con ella y ahora quiere escribir e investigar sobre lo que ya existe en su poesía. Desea encontrar su propia mirada, llevar su poesía a una prosa más experimental, ser más creativa. El final es abierto porque la vida es abierta, no se puede cerrar la vida. Hoy estás aquí, pero no se sabe, el «comerán perdices» y novelas de final feliz no existen, la vida es un animal que respira y nos lleva de un sitio a otro. Es muy fan de dejar las novelas con final abierto.

     Propone que la persona que la lee sea la protagonista. Cuando la vuelves a leer descifras otros enigmas. Y en una segunda o tercera lectura encuentras otros animales díficiles de catalogar.

¿Cómo llevas el sufrimiento familiar? (Lo tiene muy trabajado, responde sin titubear). Creo que, como cualquier niña ahora adulta, cuando hablo de mí y de mí intimidad, hablo de la intimidad de todas las mujeres. Venimos de la oscuridad del silencio y hemos estado atadas al silencio.

    A mi abuela le robaron a una hija, se quedó embarazada del hijo del notario para quien trabajaba y la casaron con un hombre mayor que la violaba, le pegaba y le hizo 5 hijos. ¿Cuantas mujeres habrá como ella? Seguramente la niña pensó que su madre nunca la quiso, y yo sé que sí. Cada una de nosotras tiene su propia información. Yo reivindico a mi abuela, a esa vergüenza. Es hora de que la vengüenza cambie de bando y hablarlo de forma natural porque forma parte de la vida de muchas mujeres.

     El sufrimiento es una herida que jámás se cura, con el tiempo se suaviza, pero hace que seas dura, frígida e insegura toda la vida. No quieres repetir patrones. Yo no tengo hijos porque hay mucho dolor y violencia en mis recuerdos, es complicado de lidiar. No creo que haya que estar traumatizada para escribir, pero si el dolor existe, lo puedes transformar en una historia que puede ser bienvenida para otras. Es una ventana para que las mujeres hablen de sus propias heridas sin miedo y sin vergüenza porque eso hace que nos sintamos infravaloradas. El control que ejerce el patriarcado está en la destrucción de nuestra autoestima. En el momento en el que tenemos el control y sabemos que no tenemos que gustar a nadie se produce el empoderamiento, importa todo y tienes el control de tu vida. Al menos puedes respirar y te alejas de tu familia de origen. Te construyes una nueva identidad.

¿No se te lleva la marea? No, porque soy escritora y sé lo que ocurre, trato de informarme y estoy a favor de causas como el animalismo, contra la guerra y a favor de los derechos humanos. Soy radical en estas cuestiones, mi activismo está dentro de mis novelas, dentro de mis poemas y en mi obra literaria. Lo que yo puedo aportar tiene que ver con mi vena artística, con mi grito literario artístico teatral y en mis libros. Los humanos para mí son una plaga destructora. Pienso que los animales y plantas serán felices si nos destruimos. Ellos, como la tierra, seguirán sin nosotros.

¿Has notado el machismo en tus presentaciones de libros, en el mundo literario? Notarlo como tal no. Siempre me he sentido en mi sitio y nunca he pensado que me hayan tratado mal. Con editoras y editores es verdad que la mirada masculina es más complaciente con ellos que con nosotras. En ciertos sellos de prestigio intentan encasillar a sus autores. Yo soy una escritora y ante todo escribo con dignidad, es mi trabajo. Lo mismo un libro de culto como “Las envidiosas” que un libro comercial como “Estás en mis ojos” o La casa de los hilos rotos”

    Aunque ante todo soy poeta, puedo nadar desnuda entre dos aguas y me provoca tristeza etiquetar para rebajar las formas de escribir. Pienso que a una autora hay que mirarla en su calidad, un best seller puede tener gran calidad y yo he intentado dotar de calidad a mis novelas. Por encima de todo me interesa la emoción. Si un libro o poema no me emociona, no me sirve, soy muy visceral.

¿Cuánto tiempo dedicas a escribir en el día? Por la mañana escribo poesía y leo, y a modo de calentamiento, por la tarde voy confeccionando libros. Si es novela histórica me paso todo el día leyendo y escribiendo, trabajando en un libro de poemas o en un libro. Tengo 8 novelas inéditas en un cajón. Soy muy prolífica, escribo mucho. Y me queda tiempo para ir al gimnasio. Aprendí a nadar a los 50 años y hago entrenamiento de fuerza, es importante trabajar la mente y el espiritu, pero también tener el cuerpo preparado. Hay que cuidarlo.

      Me gusta nadar porque te quitas todas las cargas del alma y sales bautizada. Es maravilloso. Emerges limpia de pecado en cuerpo y espíritu. Tambien ahogas las tristezas. Cuando estaba con las novelas mientras nadaba venía la solución y al llegar al escritorio la trasladaba. Debajo del agua aclaraban y fluían perfectamente las ideas.

¿En Huesca eres conocida? Sí. Llevo el club de lectura de poesía en la Biblioteca Municipal Antonio Durán Gudiol. Me he trazado un camino con mis obras, me han conocido a través de mis obras, hago mucho barrio, apoyo a mi ciudad en todo, participo en el periódico, me dan mucha cobertura. Llevo 25 años vivendo aquí, pero soy de Teruel. No eliges donde naces, pero sí dónde vivir. Teruel ha sido mi infancia, muy bonita, en casa de mi abuela. Me criaron en el lado de la luz, y me quisieron en las etapas más importantantes de mi vida. También cuando conocí a mi marido. Valencia era la herida y el drama, pero cuando mueren tus seres queridos, ha sido trágico ir allí. Es muy triste y, para mí, Teruel ahora es una nostalgia muy dura. Procuro no ir mucho porque he perdido otra tía que quería mucho, no conozco a nadie. Sin embargo, en Huesca me conoce todo el mundo y pertenezco a todos enteramente. Aunque lo hermoso también está en Teruel.

¿Qué piensas de la situación actual? Que es un desastre. Siento tristeza de que la testosterona mande en el mundo, de que el poder de unos pocos sea la desgracia de muchas personas y cómo no podemos hacer nada con tanta ley. Estamos asistiendo en vivo a ver a dos Hitler y está ocurriendo a nuestro alrededor, y no hacemos nada. La sociedad no reacciona, estamos tan acostumbrados a la desgracia que no nos levantamos para derrocar a esos gobernantes que lo complican todo para perpetuarse en el poder. En esto soy muy ingenua. Pienso que el mundo se puede arreglar, me gusta la ingenuidad y la utopía me sirve para pensar en algo mejor, es una forma de lucha, no conformarse.

¿Cuándo vendrás por Zaragoza? El 23 de abril. El día más bonito del mundo para los escritores. Mientras, voy visitando clubs de lectura en toda la región. Cuando estás promocionando una novela vas de pueblo en pueblo y de club de lectura en club de lectura, te conviertes en nómada hasta que vuelves a encerrarte para crear otra obra. En ese momento de constantes viajes es cierto que te descontrolas muchísimo, y yo soy muy elefanta, si me quitan mi rutina enloquezco. También soy muy disciplinada y seria a la hora de trabajar. Una escritora de grito continuo y de contarme.

      Te voy a contar algo: tengo un padre adoptivo. A los 50 años conocí a un pintor en internet. Es de la República checa y tiene 78 años. En el libro que trabajo cuento su historia, la nuestra, el contexto de su país, mi infancia, el maltrato… Él tuvo problemas de salud mental, es pintor y poeta. Me permite hablar de nuestro universo y cómo nos relaciona. Encontrar un padre que te quiere y te cuida es increíble. No viene a verme; me escribe, me manda col, me hace regalos. Ambos tenemos gatos y me pinta cuadros de retratos míos maravillosos. La vida te quita pero también te da. Y este es un regalo que quiero escribir, no me importa contarlo, es una forma de hablar de mí y me parece muy interesante desde el punto de vista literario. Los dioses a veces se equivocan y ponen a gente en familias equivocadas y esa es nuestra gran historia de amor. Y las historias de amor hay que contarlas.

Termino con un verso en prosa de Angélica:

       ¿Cuánto dura un partido de fútbol, una falda comprada en el mercado, un hijo en alquiler, unas alas de prostituta, un carmín de sangre de pato, la música del silencio encima del aire, encima del humo, encima de la nalga de una estrella? ¿Cuánto tiempo permanece en su lugar el tiempo, la muerte de una trompa sobre la boca del barro, el espejo en su obscena juventud, el diente en el ojal, el perfume dentro de la garganta de un maniquí? ¿Por qué tarda tanto la noche, la pornografía de un gesto, esa mano que busca otra mano, la palabra bajo la lengua de un muerto, el exilio, la luz de una carta, el hambre de un poema?¿Hacia dónde caminan las preguntas, las mujeres rotas, los soles que amanecen en las fotografías, los espíritus mutilados de un país, las alambradas que comen zapatos de niños, esta soledad, aquella soledad, el plural violeta de la fiebre?

Si no la conocían, ¡DESCÚBRANLA!        

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