Austria, Voralberg. Plácidos días en Gurtis

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Por Eugenio Mateo

     Volamos a Munich y camino del sur, llegamos a Austria, a través de uno de sus nueve estados federados, el estado de Voralberg. Tiene como vecinos del norte a los bávaros, del este a sus primos tiroleses, en el noroeste y sur viven los suizos y al oeste, los aristócratas de Liechtenstein.

     El objetivo era una pequeña estación de esquí de la región de Feldkirch, Gurtis; como era verano la nieve no podía ser el pretexto, de manera que lo que buscábamos realmente era prolongar nuestros veranos en el Valle de Tena cambiando de montañas: Pirineos por Alpes. Como cambio es aceptable. Era un viaje de encuentro más que de retiro; unos buenos amigos de Alemania viven allí, en Gurtis y nos habían invitado a compartir su casa unos días. En aquel grupo viajaba una niña de 10 meses, que aguantó el tirón del viaje con una templanza que promete y que tiene nombre que significa protectora.

    Los pueblos de los Alsberg están diseminados por el paisaje como balas de paja; desde la ciudad de Feldkich, donde nos dejó el tren, tomamos la carretera que en seguida asciende sin pudor por praderas de verde esmeralda. Estamos a 900 metros sobre el mar. En invierno el paisaje se viste diferente, ahora es verano y Gurtis es un pueblo pequeño con casas de madera que se arrebuja bajo un sol cristalino. Su visita no lleva más allá de cinco minutos pero flota ese aire conocido de los pueblos de montaña, no importa la cordillera, en el que tiempo se entretiene mirando las nubes ajeno a sí mismo. También, como en nuestras montañas, todas las casas tienen huerto. Las vacas están en los puertos. Solamente los perfiles de las crestas parecen más lejanas, el aire huele a yerba y a resina, el trigo madura en sus espigas con un mecer parecido. La paz ondea libre como el viento, que lleva sin embargo frescura de glaciares. Me recuerda a la vez aquel rotundo título de una película magistral: “Días tranquilos en Clichy”. 

     La estación de esquí tiene una cota máxima de 1400 metros. Yo la llamaría una estación familiar para esquiar sin apreturas, tiene dos pistas negras que permiten alguna alegría a los valientes y un trazado de pistas muy asequibles. En nuestros paseos por los prados al atardecer recorrimos las lineas de llegada, justo en el pueblo, sin “gua-guas” de apréesqui ni tortura de botas. Existe un suficiente entramado hotelero y algunas casas alquilan habitaciones. Apuesto que esquiar aquí tiene que ser una gozada en todos los sentidos.

     Hemos visitado la cercana Feldkirch. En la edad media fue encrucijada que controlaba el estratégico Paso del Alberg y aún se pueden ver las hechuras de su fortificación. Hoy día, es tan grande como Huesca. La gente de esta zona es muy amable, con fuerte acento de un propio dialecto y el aspecto de sus casas es hospitalario. Sorprenden a primera vista las numerosas instalaciones de esculturas LandArt, que consisten en rotundas esferas compuestas de pequeños troncos de madera cilíndricos que son capaces de dominar la geometría. Luego hemos podido saber que fueron becados por el proyecto Leader de la UE y existe una web de una asociación cultural LandArt Gurtis. Una instalación sorprendente que aporta a la vez la iconografía del totem como parte del paisaje.

      Cerca de la villa de Braz, en la zona de Klostertal, existe un espacio de esparcimiento y zonas de acampada conocido como Bärenland (tierra de osos) al que se accede por un telecabina, en el mazizo montañoso de Sonnenkopf. Desde la terraza de la cafetería de la estación del telecabina se pueden los Alsberg en su magnitud e incluso se yergue la silueta del famoso Piz Buin con sus 3.312 m, el más alto de Volalberg, que dió nombre a la más famosa crema protectora del sol de montaña. El hábitat alpino se deja reconocer a la primera en las ramas de sus abetos y en los prados de mil flores. Días tranquilos en los Alpes. Pronto llega la hora de las despedidas, la niña bebé ha conocido a otro bebé, nuestros amigos han sido los mejores anfitriones; cuando pase el verano, los primeros copos vendrán pronto a cubrirlo todo

 Fuente: http://eugeniomateo.blogspot.com.es/2013/12/austria-voralberg-placidos-dias-en.html

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