Rinconcito latino: ‘El feeling, con un antes y un después de la música cubana’


Por Luis-Felipe Sánchez Ripolles

   Por lo general en la Vieja Trova de comienzos del s. XX vimos que compositor e intérprete coinciden, siendo el autor quien interpreta sus obras, iniciando de esta manera un estilo trovadoresco que continuará en los años cuarenta con el Feeling …

…y en los sesenta con La Nueva Trova de Pablo Milanés y Silvio Rodriguez como figuras más conocidas. Si bien la Vieja Trova representa un referente ya muy avanzado en lo musical por sus innovaciones armónicas y en lo literario por unas letras de amplio temario, no ya solo el sentimiento amoroso, nada que ver con el sentimentalismo tan propio y repetido del bolero, sino incluyendo aspectos más profundamente humanos. Armonia musical y literatura son preocupaciones ambas muy presentes en esos primeros troveros, hasta el punto de influir en el Feeling y en la Nueva Trova. Así que “el antes” del Feeling está en La Vieja Trova y “el después” en La Nueva Trova. De cualquier modo este trio de Trova vieja, Feeling y Nueva trova, es un eje que los mantiene unidos, saltando por encima en el tiempo de  otros géneros musicales, aunque conservando cada uno su carácter diferenciador. Para empezar a diferenciar, decir que el Feeling se libera en el terreno rítmico de la sujeción tan presente en la música cubana del  “cinquillo” y de algo todavía más condicionante como son “las claves y el bongó”.  Se abandona la sujeción al ritmo del compás por una interpretación libre, a gusto del cantante. Fuera también la pista de baile como no sea en versiones aclimatadas al ambiente festivo. Sigue siendo por eso música noturna, pero en locales y clubes  más íntimos donde se va a disfrutar entre copas de una noche con sentimiento, con feeling. 

   Estas novedades alcanzan a la otra música cubana, la de las claves y el bongó. Y los viejos Septetos de las charangas de bulliciosos instrumentos de viento, se sustituyen por la sutileza de violines y flautas de los Conjuntos, dice Helio Orovio en su Diccionario de la Música Cubana (Ed. Letras Cubanas) Al sentimentalismo del bolero, opone sentimiento, buenas maneras (feeling). Recupera la guitarra en la interpretación, pero no olvida la riqueza armónica del piano para la composición. La guitarra era de más fácil adquisición para una generación de clase social baja sin medios económicos para estudiar y menos para comprar un piano. Además estaba más próxima al trovador bohemio. Y es un fenómeno musical que nace sin pretensiones de futuro, no buscan escuela ni teoría, dice Tony Évora, era gente que simplemente les motivaba una música diferente, indagando en el exterior nuevas formas musicales, sin renunciar a valores anteriores como los de la vieja trova. 

   Pero para esto necesitaban teoria musical que aprendían de manera improvisada gracias a algunos expertos en armonía como Ñico RojasFrank Emilio o Frank Dominguez, el único que utiliza el piano como instrumento acompañante, y quien nos dice que lo mejor suyo es  Refugiate en mí, Pedacito de cielo,  Tú me acostumbraste, Mi corazón lloró, Me recordarás, ¿Cómo te atreves?, Página en blanco e Imágenes. Tú me acostumbraste :  https://youtu.be/_D4GLQ3vOhg

   Experta en música fué también  Marta Valdés (1934), que en opinión de Tony Évora supone una buena representación de lo que fue el feeling, aunque no suficientemente valorada en su momento. Sus temas fueron interpretados en todo tipo de formatos musicales del momento y también arreglados por músicos de primera como Bebo Valdés y Pablo Milanés, que la dieron a conocer, y eso que no le hacia falta formación musical pues ademas de hacer estudios universitarios estudió composición con Harold Gramatges y colaboró en el teatro en la parte musical. En los años noventa, en ese revival de música cubana de entonces actuó en España junto a otra compatriota famosa como es Omara Portuondo, así como al lado de artístas españoles como Martirio y Chano Domínguez, con quien hizo un disco aqui en España, y si no me falla la memoria hasta actuó en Zaragoza en ese local multicultural La Vía Lactea de la calle Palomar. Escuchamos uno de los temas más conocidos, que fue interpretado por voces de categoria como Elena Burke, aquí por la misma Marta Valdés : En la Imaginación :                                       https://youtu.be/nApPfaudsCs

   La voz más sobresaliente del Feeling para muchos es Elena Burke (1928). Formó parte de distintos cuartetos vocales en la época del Cha cha cha cuando este género y el filing convivían en los años cincuenta, como en el cuarteto las D´Aida para acabar haciendo carrera en solitario en cabarets de categoría como el Sans Souci y el Salón Rojo del hotel Capri. Fundadora del cuarteto las D´Áida fue Aida Diestro, que sigue una carrera paralela a  Elena Burke pero interrumpida por su fallecimiento relativamente temprano.

   El Filing es lenguaje directo, como quien conversa con sus propios sentimientos. La canción es buena cuando letra y música se hacen una sola, dice Frank Dominguez  Y estas armonías nuevas requerían otras letras, otros contenidos temáticos, o por lo menos los viejos temas del amor tratados de distinta manera. Ñico Rojas dice yo llevé a Jose Antonio Méndez al filing, cuando le oí por ahí tocando igual que yo. Yo cuando me casé me dije para qué estas ya diciendo tonterias, porque era malo como letrista, y me dediqué a lo instrumental. Entre sus temas destaca Ahora se que te quiero y Ayer, dedicadas a su mujer.

  Estos jóvenes en su mayoría autodidactas querían expresar ideas y sobre todo vivencias nuevas, sin pretensiones, huyendo del bolero tradicional, diciendo las canciones de otra manera, como José Antonio Méndez (1927-89) cuya forma de decir los temas cautiva tanto como sus innovaciones armónicas.  José Antonio Méndez primero conoce a Frank Emilio con quien se inicia en la mùsica que prefiere a los estudios normales. Ñico Rojas le lleva al Callejon de Hammel, donde coinciden todos los amantes del feeling. Luego se va México a ganarse la vida, en busca de oportunidades. En Novia Mia, tuvo que quitar “desmiento a Dios” por “bendito dios”, por la censura de la época. Con Frank Emilio, Omara Portuondo y Alberto Menendez fundan una editora Musicabana para librarse de la explotación de las disqueras. En su viaje a Méjico llevó consigo las nuevas ideas del feeling, repitiendo lo mismo que hicieron los viejos troveros al exportar a Méjico el bolero cubano. Novia Mía de José Antonio Méndez : https://youtu.be/5_0TLnUksDk

   Decimos que los miembros iniciales del feeling poceden de capas sociales bajas de la sociedad, obreros, operarios, cuando no viven a lo que caiga. Parecen anticipar la rebeldía juvenil de los sesenta, pero no son conscientes ni pretenden ser una movida rebelde que dé ejemplo, no hacen propaganda de nada. Algunos rozan la filiación política como Tanía Castellanos (1920), obrera metalúrgica y textil y militante del Partido comunista. Recibió algunas clases de música y participaba en emisiones musicales de la emisora socialista Mil Diez. Por medio de ella llegó al grupo del Feeling el dirigente comunista Lázaro Peña, quien les instruye en ideas de lucha social y de defensa de sus propios intereses ante los abusos de la patronal musical. Él fue quien les animó a fundar su propia editora de Musicabana. 

   Otro dirigente sindical fue Rosendo Ruiz Quevedo. Su padre Rosendo Ruiz Suárez fue trovero tradicional.  Habla del sincretismo del feeling al seguir la música universal, en concreto la norteamericana. Que Musicabana surgió gracias a Lázaro Peña para combatir los abusos de las editoras comerciales. Pero Musicabana edita otras músicas como el cha cha cha, y grupos de este género musical interpretan bajo ese ritmo algunos temas del filin, como la orquesta Sensación con la Rosa Mustia, emblema musical del filin. Y es que el Cha cha cha, como tal género, ya había iniciado la aproximación a músicas foráneas, a salirse de la norma básica cubana que es el son, la rumba y el ritmo  sujeto al dominio de las claves, bongós y maracas. Principalmente el cha cha cha se basa en el conjunto vocal donde la composición queda armonizada al margen incluso del acompañamiento musical. Rosendo Ruiz compuso también dentro de la música de variedades como el popular  Rico Vacilón y Los Marcianos. Dice que Niño Rivera lleva también el Son al Feeling con una armonización próxima a Debussy,  aunque filtrado por la música norteamericana. De Rosendo Ruiz es éste Hasta mañana vida mia que se cantaba al final de las sesiones del Callejón de Hammel y eso que se hicieron versiones populares como ésta del Conjunto del Niño Rivera, donde vemos que está muy cerca del bolero tradicional :     https://youtu.be/8hnP49g7qic 

   Pero si con Hasta mañana Vida Mia se terminaban las sesiones filinescas en el Callejón de Hammel, con Rosa Mústia comenzaban. Este tema era de Angel Diaz. Su padre perteneció a la trova tradicional como se nos cuenta en la publicación de Félix Contreras, Porque tienen Filin (Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1989), donde podemos escuchar a los protagonistas del Feeling y en concreto a Angel Diaz diciendo que Luis Yañez introdujo el término filing, se decia entonces  “tú no tienes filing para vestir”, “esa muchacha tiene filing”. Nosotros éramos de zona urbana, la vieja trova de la rural. Lo que nos diferencia de ella es que nosotros consegiamos con facilidad un tocadisco y contacto con lo nuevo, con la radio, etc. También, dice, nos ayudó mucho las vitrolas de bares y cantinas del Puerto de La Habana,  adonde acudía la marineria americana a escuchar su música. La calidad de la voz en el filin, por otra parte, es secundario, lo importante es decir algo sentido, además el micrófono no exige tener una voz potente y buena.  Un día, dice en la presentación de Cd. Sentimiento del Filin (Cuba Soul, 2001), me encontré en la calle tocando a César Portillo de la Cruz y ví que interpretaba igual que yo. Hicimos amistad y él tocaba y yo le hacia el dúo. Así llegó a mi casa del Callejón de Hammel, donde nos reuníamos todos los muchachos del feeling.  Era por el año 1945, y nadie de nosotros le dábamos importancia a lo que haciamos. Tambíen yo descubrí a Aida Diestro, la fundadora del Cuarteto D´Aida, fue en una peluqueria donde ella tocaba el piano. También la invité a venir a mi casa con los del grupo. Ñico Rojas trajo a José Antonio Méndez, y también al tresero Niño Rivera que se había formado en la Vieja Trova, y que nos ayudó en los conocimientos de armonía. Rosa Mustia, https://youtu.be/m-zVd0iIO4Q

   Helio Orovio (Diccionario de la Música Cubana), dice que más que un género es una manera de cantar, vivir, vestir, etc. La casa de feeling era la de Angel Diaz. Su padre, Tirso Diaz, trovador, tabaquero, tenia canciones muy buenas como Entre  Palmeras y la Voz de la Razón. En el filing hay influencias del blues, y del  jazz todo lo que éste asimiló del impresionismo francés, pero todo muy cubano. Incluso hay piezas del feling bailables como El Jamaiquino de Niño Rivera, Rarezas del Siglo, Sabrosón, de Portillo de la Luz, Qué jelengue, Cemento, Ladrillo y Arena. El Conjunto Casino tomaba las piezas y las llevaba a un formato bailable dentro del bolero. José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz fueron los que más trabajaron en esa linea. Niño Rivera, que procede del son, une la canción sonera con el filing. Los más avanzados musicalmente eran Ñico Rojas y Frank Emilio. En este terreno destaca el Conjunto Casino con el cantante Roberto Faz. Con la Revolución el filing tiene más posibilidades al salir de un ámbito cerrado y ser más valorado por sus contenidos más sociales. Pablo Milanés, que sirve de puente hacia la Nueva Trova, es la continuidad del filing en la misma.

   Zoila Gómez, dice  que aunque la guitarra es el instrumento dominante, el instrumento adecuado para las nuevas armonizaciones es el piano, y el arreglista es quien se sirve del mismo para la definitiva conformación del tema musical. Gracias a los arreglos de gente como Bebo Valdés, Niño Rivera, Pedro Justiz “Peruchín” o Frank Emilio las carencias musicales de la mayoría de los autores de feling tuvieron un gran apoyo, además todos ellos eran amantes del jazz en el cual hallaban nuevas armonías para la música del momento y que transmitían a los muchachos del feeling porque éstos por su falta de formación musical las desconocían. Frank Emilio, también lo ví actuar en Zaragoza en alguna sesión improvisada cuando pasó a saludar a un familiar, profesora de violín aqui. Frank Emilio conoce a los intérpretes del feeling en la emisora Mil Diez. Jazz latino y feeling viven hermanados en este tiempo, con el mismo escenario del pequeño club nocturno, como el Sans Souci, El Gato Tuerto, o el Rincón del Feeling del Hotel Saint John´s, que todavía funcionaba en los años noventa cuando yo mismo tuve la oportunidad de ver alguna actuación, luego convertido en un local festivo.  Además hay una aceptación del feeling por parte de la música del momento. Niño Rivera, gran tresista de la trova, pasa a componer en estilo feeling y hace arreglos para el veterano Conjunto Casino de temas de este estilo como Tú mi adoración, Novia Mía, Si me comprendieras, etc.  Otro músico del viejo danzón como Arcaño compone un danzón llamado Feeling Club. Y es que el carácter evolucionista de la música cubana se manifiesta en este aspecto, aún asimilando formas de fuera de la misma música norteamericana melódica o de jazz.                                                                                     

   Estas nuevas formas del feeling afectaba a todos los ordenes de la vida del momento. Cualquier objeto o persona que tuviera el don de conmover, se decía que tenía feeling, o que fuera de buen gusto, una camisa, un caminar, un peinado. Era el término del momento para señalar lo distinguido, lo moderno, el buen gusto, lo guay diríamos ahora, pero propio de las nuevas generaciones, en parte de la clase media.

   El musicólogo cubano Argeliers León dice que el bolero y la cancion decayeron con la presencia del Son de los años 20. Sextetos y Septetos se contrataban para bailes. Los trovadores pasaron a ambientes intimos de peñas y casas de la trova. En los años 40 el bolero se renueva en una linea regular “silábica” que facilitaba el decir del texto, de la letra, en buena parte influencia del disco y del bolero mexicano, que devuelve los favores del influjo musical cubano. Las figuras de Lara, Grever, Cárdenas se reflejan en los boleristas cubanos como Pedro Junco, Orlando de la Rosa o Isolina Carrillo (Dos Gardenias). A esto, añade su mujer Maria Teresa Linares, que ya estos boleros señalan en su terminología su influencia foránea : canción-blue, bolero-beguine o canción-slow, con nuevas armonías que continuaron en el feeling. Pero lo que  diferencia al feeling de estas nuevas modas es la forma de interpretar las canciones, más personal, espontáneo y natural,  llevado esto hasta los contenidos temáticos. Sigue diciendo Argeliers León que estos modos enfrentados a una situación social enajenante, se van a manifestar ya antes del proceso revolucionario. Por un lado el feeling ataca por el único lado posible de momento, la comunicación de lo subjetivo huyendo del cliché del amor lastimero, golfo y cursi. Más adelante, ya en otra situación social más benigna, la comunicación de lo objetivo, la canción con contenido de la Nueva Trova. De momento se recurre a armonías foráneas de la música norteamericana, incluso del simbolismo francés de Debussy, para poco a poco revertir en modos más próximos al musical cubano. Estas influencias de la cancionística norteamericana están en muchos temas, como en este Si me comprendieras, de José Antonio Méndez. Tema éste, que llevó en su viaje a Méjico y que lo hizo universal, interpretándolo figuras importantes de entonces :https://youtu.be/i8IakWL9uH4

   Cesar Portillo de la Luz, a quien tuve la oportunidad de escucharle en los años noventa en una actuación fuera del círcuito comercial y, que quizás por eso, y al conversar con el público asistente en su mayoría cubano,  y quizás sorprendido de ver por alli un turista, me preguntó algo así como qué me habia motivado para asistir a ese concierto. Yo no supe qué decirle, la verdad que entonces yo sabía muy poco del feeling, o nada. Pues bien, habla de la poesía coloquial, la que se produce expontáneamente. Cree en la intuición, en las emociones naturales. Ante las dificultades, ser fieles a uno mismo. Los del filin nos sentiamos pagados con eso, dice, éramos un producto lógico de la evolución del arte musical. César Portillo de la Luz es uno de los más sólidos representantes del feeling cubano, tanto por la calidad de su voz como por las armónias avanzadas de su composición y ejecución en la guitarra, como vemos en este tema poco conocido del mismo : Interludio,  https://youtu.be/84rKz7wUTRw                                                                                                     En el siguiente tema oimos su conocidísimo Contigo en la distancia, por Silvio Rodriguez, ejemplo de la relación entre Filing y Nueva Trova, como vemos en esta toma en vivo, donde la Nueva Trova toma el testigo del feeling llevándolo a contenidos más acordes con los tiempos nuevos de la cancionística universal, de los valores ideológicos de la canción reivindicativa, de la lucha de las naciones iberoamericanas.  Contigo en la Distancia por Silvio Rodriguez, tema de César Portillo de la Luz:  https://youtu.be/_U4YfqB9zRg

   Con esto culmina este proceso evolutivo de la música cubana, fiel a sus propios valores, en donde las influencias de fuera que hemos visto a lo largo de estas seis entregas mensuales en este Pollo Urbano podemos resumir en influencias de los países coloniales, influencias de Africa y de su vecino país norteamericano, influencias que son aglutinadas en el proceso evolutivo musical cubano sin problema alguno. Hemos visto también su influencia en la música universal por medio de sus creaciones originales como son el Bolero, el Mambo y el Cha cha cha, reservándose para sí mismos, como música más de uso nacional el ritmo del Son, y los géneros del Dánzón, el Feeling y la Nueva Trova, para merecer el reconocido título de Isla de la Música.

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