Cuando la función terminó El Horla no había estado allí


Por Javier López Clemente

     Antonio García Ángel afirma en el prólogo de una edición gratuita que ‘El Horla’ de Guy de Maupassant adopta la forma de diario para, más allá de la descripción irónica de la burguesía, contar una historia de terror a partir de la figura del doble.

    Esa idea del ‘otro’ deja al lector en una posición en la que no está seguro si los sucesos que cuenta el narrador son alucinaciones o sucesos verdaderamente paranormales. El texto se mueve en esa ambigüedad hasta crear una criatura emblemática entre lo tangible y lo fantasmal, dos ingredientes indispensables para llevar a sus víctimas hacia los territorios de la locura.

    La versión teatral de Pacific Producciones parte de la premisa de que El Horla es un personaje instalado en la menta de la protagonista, cuya imagen corporal es la locura. El objetivo es «indagar en la demencia desde la conexión entre mente, memoria y pensamiento» De manera que la puesta en escena aspira a retratar esa manera de vivir, sin embargo la dramaturgia y la dirección de Miguel A. Camacho no culmina esos objetivos porque su adaptación esta lastrada de principio a fin por un discurso netamente narrativo.

    La narración es un elemento perfectamente válido para usarlo sobre el escenario cuando se trata de introducir hechos pasados o adornar la acción con relatos y sucedidos. El problema en este caso es que esa forma de exposición es un réplica fidedigna del texto literario original y así, el clásico narrador teatral se sustituye por el protagonista contando lo que le pasó. Todas las acciones que ocurren en el escenario están referenciadas al pasado. Más allá de un par de diálogos, no hay un desarrollo del personaje en primera persona que permita al espectador destruir la ilusión escénica hasta identificarse con el personaje protagonista.

     La energía y la entrega escénica de Elisa Marinas no puede sustituir ese lastre narrativo, que al fin y al cabo, aleja la historia del espectador porque el relato se percibe como una sesión de narración oral donde la tercera persona reina de principio a fin, con algunas gotas de acción dramática y así, cuando la función terminó lo más evidente era que la por allí no había pasado la presencia fantasmal o imaginaria de El Horla, y como esa criatura o ilusión había afectado en primera persona al cuerpo y la mente de la protagonista. La sensación fue de asistir a un relato en diferido de los hechos, exactamente la experiencia que se tiene cuando lees el diario original, y ahí sentí que el texto no se había sometido al proceso propio de una adaptación del lenguaje discursivo al dramático con una consecuencia fatal: el relato se había devorado al personaje escénico.

‘El Horla’

Producción: Pacific Producciones. Autor: Guy de Maupassant. Versión, dramaturgia , iluminacióny dirección: Miguel Ángel Camacho. Intérprete: Elisa Marinas. Escenografía y vestuario: Elisa Sanz.
Domingo 19 de abril de 2026. Teatro de la Estación.

Artículos relacionados :