
Por Agustín Gavín
El Pacto sobre Migración Asilo de la Unión Europea va a acelerar las expulsiones de irregulares y retorno de los ciudadanos a los que se niegue el asilo. Las nuevas normas de la mayoría de la Euro Cámara así lo han puesto en marcha este mismísimo mes de junio.

Agustín Gavin
Corresponsal Internacional del Pollo Urbano y Presidente de www.arapaz.org
El objetivo está claro es introducir controles de filtrado previo a la entrada y tramitar las solicitudes directamente en las fronteras.
Un nuevo fantasma recorre Europa, el centro derecha ha caído en el pozo de los pactos con la derecha extrema para poder gobernar. El grito que recorre el antiguo continente es “que se vuelvan a sus países”. Eso da votos a quienes han introducido machaconamente, sobre todo en las redes sociales, el miedo a lo desconocido utilizando la mentira y haciendo apología del ultranacionalismo egoista con lo de “primero los de aquí”.
Esto lo veníamos observando los que estamos trabajando en las organizaciones no gubernamentales desde hace muchos años en Europa en países como Austria, Polonia, República Checa etc que ya se negaban a aceptar refugiados de la guerra de Siria.
En una península de Asia, como llama a Europa con humor el crucigramista de la Vanguardia Jordi Fortuny, una península que envió emigrantes y exiliados después de dos guerras mundiales en el siglo pasado a EEUU y Latinoamérica, sus actuales políticas van encaminadas a cerrar el paso a quienes tienen la esperanza de salir de la miseria o abandonar las casas y las aldeas destruidas por las bombas.
La reacción de Bruselas y Estrasburgo es una consecuencia lógica de las mayorías que se han conformado en muchos países de los que componen la Unión Europea. En los tiempos que corren esas políticas están llevando a un perverso y mezquino antagonismo entre los pobres del primer mundo a los que apenas dejan ya dormir en los cajeros automáticos de las oficinas de los bancos, ni incluso en los bancos de los parques públicos de las grandes ciudades europeas y los miserables y apestados del tercer mundo que pasan el día con un euro, el que lo tiene y se ven obligados a jugarse la vida por llegar a un mundo mejor y salir de la miseria, donde precisamente la falta de solidaridad se está institucionalizando.
Se ha reducido la ayuda a las agencias de Naciones Unidas en casi un 80%. Países como Inglaterra, Francia o Alemania han seguido la estela de Trump en EEUU y en sus presupuestos han priorizado los gastos de defensa. La UNRWA-Agencia para refugiados en Palestina es uno de los casos más dramáticos, apenas reciben fondos. El PMA, Programa Mundial de Alimentos tiene que decidir sobre el terreno a quien alimentar y a quien dejar con hambre. ACNUR, que atiende refugiados en todo el mundo está al 50% de recursos. Todo ello afecta a la salud, la educación etc y obliga a migraciones masivas de gente en estado de necesidad que caen en manos de mafias después de arruinarse sus entornos familiares para pagarles.
En España, las últimas elecciones autonómicas en Aragón, Extremadura, Castilla y León y el seguimiento en Madrid, Murcia, Canarias con la reducción de presupuestos en cooperación internacional aunque no tuvieron que hacer pactos con otros partidos como las CCAA nombradas al principio que han aceptado en su programa máximo la Prioridad Nacional, un anacronismo que rompe la solidaridad entre los pueblos.
La carta escrita por un cooperante del Movimiento Extremeño por la Paz, una organización hermana de ARAPAZ, que publicamos como anexo del artículo del mes, explica claramente el efecto negativo de las políticas de pactos para aprobar los presupuestos a costa cargarse la cooperación internacional y la ayuda humanitaria, una forma de paliar las llegadas de invasores acuciados por el estado de necesidad, bien migrantes o refugiados de guerra. En la carta que trascribimos, se puede sustituir Mali por cualquier país donde trabajamos, como por ejemplo Arapaz en Senegal que, después de quince años, ha tenido que abandonar Kaolack en Senegal y ya no puede hacer el seguimiento de los cientos de huertos de auto abastecimiento que se han hecho en la región por falta de financiación. Sustituyan a la Junta de Extremadura por cualquiera de los gobiernos que han salido de las últimas elecciones autonómicas donde se ha puesto en marcha la Prioridad Nacional.
Anexo.
Javier Martin. Cooperante extremeño.
Desde Mali, 2 Junio 2026.
Rostros en el Sahel, lo que los recortes presupuestarios borran en Mali.
Cuando desde los despachos de Mérida se decide, con un trazado de bolígrafo, ejecutar un recorte drástico de casi diez millones de euros en cooperación internacional, la discusión suele quedarse en gráficos, porcentajes y justificaciones presupuestarias. Se habla de números para no hablar de vidas.
Sin embargo aquí en el Sahel, donde la realidad no entiende de debates teóricos, ese 0,03% en el que van a dejar nuestro fondo solidario tiene rostros, nombres y apellidos.
Recortar en cooperación no es ahorrar. Es desmantelar proyectos vitales y dar la espalda a personas con las que la ciudadanía extremeña ha adquirido un compromiso ético e histórico. No podemos callarnos y menos en este preciso momento, por tres razones fundamentales que la Junta de Extremadura no debería ignorar.
- Lejanía de los despachos frente a la realidad del terreno. Detrás de los discursos oficiales que intentan enfriar la gestión con macro cifras, la realidad es que se está quebrando el consenso histórico de avanzar hacia el 0,7%. Reducir la ayuda a mínimos históricos nos obliga a los cooperantes a sacar el debate de los despachos y bajar el foco a la tierra.
- Desmonta el falso dilema de lo de aquí frente a lo de fuera. Quienes justifican los recortes bajo la premisa de priorizar los problemas locales olvidan que la cooperación no es caridad mal entendida, sino una inversión estratégica de origen. Atajar las crisis humanitarias en el Sahel es la única forma real y humana de abordar los desafíos globales que luego impactan en nuestras propias fronteras.
- La coherencia política se demuestra sobre el terreno. Una administración no puede enorgullecerse de su pasado solidario mientras asfixia su presente. Retar a los decisores políticos a mirar a los ojos el impacto de sus decisiones es un ejercicio necesario de trasparencia y dignidad democrática.
Para entender la gravedad de lo que está en juego, hay que poner cara a quienes sufren las consecuencias de los tijeretazos.
El rostro del acceso al agua: Fatoumata Diakité y el derecho a no migrar, Fatoumata tiene 35 años y 3 hijas, vive en la comunidad rural de Niemé en el municipio de Gouanan, en Mali. Es una de las cerca de 8.000 personas que se han beneficiado del acceso al agua en estos dos últimos años.
Antes de que la Cooperación Extremeña financiara la instalación de una red de suministro de agua y una bomba solar en su aldea, ella y sus hijas debían de caminar varios kilómetros diarios cargando pesados bidones bajo el sol del Sahel. Hoy, esa infraestructura previene enfermedades hídricas infantiles.
La realidad del recorte: reducir los fondos significa paralizar el mantenimiento y la ampliación de estas redes hídricas. Sin agua, el hambre regresa y las niñas abandonan la escuela para volver a buscar agua a pozos lejanos. Romper esta red condena a los jóvenes a la desesperación y a la migración forzosa,
El rostro de la formación integral: Mariam y las herramientas para el cambio. Mariam Diallo tiene 28 años y es el alma de su comunidad Faraba del municipio Gouanan. Ella como otras 295 mujeres es el vivo ejemplo que la cooperación extremeña no entrega ayuda existencial, sino capacidades autónomas. A través de las formaciones comunitarias financiadas por Extremadura, Mariam y sus compañeras acceden a un ciclo de formaciones clave que sostiene la vida rural, Alfabetización, Aprendió a leer y escribir para poder comerciar y firmar de forma independiente.
Higiene y salud: Ha adquirido pautas fundamentales para prevenir el contagio de enfermedades comunitarias y asegurar la nutrición adecuada de sus hijos
Lucha contra la ablación: Espacios de sensibilización y derechos donde de forma respetuosa pero firme con la cultura local, se combate la mutilación genital femenina para proteger la salud de las niñas de la aldea.
La realidad de los recortes: Los programas de capacitación social y empoderamiento comunitario son los primeros en desaparecer con el tijeretazo presupuestario.
Recortar aquí es cerrar estas aulas y arrebatarle a Mariam y a sus vecinas el conocimiento técnico necesario para ser las dueñas de su propio desarrollo.
El rostro de los socios y contrapartes locales, El jefe de puesto de salud Gauousou, sostén en la precariedad en Léba, en el municipio de Goouandiaka en Mali.
El enfermero Dembelé es el director de un pequeño centro de salud comunitario en Léba en una zona bajo la constante sombra de la necesidad. El y su equipo de sanitarios malienses se desplazaban cada mañana con sus bidones de agua para poder usarla en sus consultas. Son las personas que se quedan donde nadie quiere ir para garantizar vacunas y atención materno-infantil básica.
La realidad del recorte, Las organizaciones dependemos de la continuidad de los fondos para suministrar servicios esenciales que el centro de salud cuente con agua corriente limpia. Ahogar económicamente este modelo es dejar al Dr Dembelé solo ante la crisis y la miseria sanitaria.
El rostro de los cooperantes extremeños, la dignidad sobre el terreno. El personal cooperante somos los menos importantes en este listado de afectados, pero son ejemplos sobre el terreno. Como tantos otros profesionales de nuestra región, trabajando en contextos de extrema inseguridad para supervisar estas redes de agua, capacitar a los comités locales y liderar los espacios educativos, asegurando que cada uno gestione con la máxima trasparencia y eficiencia.
No somos cooperantes por caridad, sino por justicia.
La realidad del recorte.
La drástica reducción presupuestaria destruye el empleo técnico de los profesionales de la cooperación y asfixia a las organizaciones civiles, que representan la mejor embajada y el mayor orgullo de Extremadura en el mundo.
Una invitación a mirar a los ojos a la realidad.
Frente a las cegueras de las políticas que pretenden levantar muros y recortar en dignidad, la Cooperación Extremeña ha demostrado que financiar proyectos de gestión de agua, alfabetización, sanidad o agricultura es la herramienta más humana y eficaz para atajar los problemas desde su raíz.
Por eso hago un llamamiento a los componentes del gobierno extremeño para que abandonen unos días sus despachos, viajen al terreno y conozcan de primera mano los proyectos financiados por nuestra región y que aquí desarrollamos.
Vengan conmigo a ver como una tubería o una pizarra salvan vidas, vengan a mirar a los ojos a Fatoumata, a Mariam, al Dr. Dembelé y a los equipos cooperantes que se juegan la vida en el Sahel. Vengan a explicarles los motivos de ese tijeretazo ético.
Estamos convencidos de que, si logran ver el impacto directo de la solidaridad extremeña en estas vidas, entenderán que devolver la inversión al lugar ejemplar que históricamente le corresponde no es un gasto prescindible, sino un deber de justicia, memoria y dignidad.
Entiendo que Mali puede ser un destino incómodo y para ustedes casi inviable. Estoy convencido de que en este caso muchas organizaciones extremeñas les invitaran a conocer otros lugares, el rostro de quien recibe la solidaridad de nuestra tierra y la necesita más que nunca.
Menos muros, menos recortes y más inversión en dignidad.
Javier Martín
Cooperante extremeño
Mali, 10 junio 2026.








