Rodaje pollero por Aragón: Comarca del Aranda.

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Por Eugenio Mateo

 Para atender un encargo institucional, El Pollo Urbano y su director, Dionisio Sánchez, ha grabado y producido cuatro reportajes audiovisuales en distintas comarcas de la Comunidad Aragonesa. El rodaje por lugares emblemáticos de nuestra tierra a bordo de la Suzuki de Sánchez, persigue una campaña promocional para potenciar el turismo cultural por Aragón entre los moteros.

   Sos y Uncastillo, Albarracín, Mirambel y la Comarca del Aranda fueron los destinos fijados. Como colaborador del Pollo fui invitado a la jornada en la que se visitaba la Comarca del Aranda, Brea, Illueca, Gotor, Jarque, el embalse de Maidevera y Aranda de Moncayo, dejando a Calcena fuera de la ruta por falta material de tiempo.

   Con un esmerado despliegue del equipo de realización, así como del de  logística, la jornada del 14 de julio comenzó en Brea, en el restaurante de las piscinas, lugar moderno y acogedor, y que se ha hecho referente de la gastronomía de la zona. Allí se grabaron unos planos de Dionisio, en los que frente a un contundente plato de “güevos fritos con todo”, servidos con la complicidad del propietario y cocinero, alabó ante los moteros las bondades de un almuerzo aragonés. El rodaje en la población y capital aragonesa del calzado compartió escenario con el mercado semanal. Llegada de Sánchez enfundado en un mono a prueba de cierzos, grabación de rincones urbanos y monumentos. A la voz de: ¡corten! se desmontó el set y salimos hacia la cercana Illueca.

   La familiar silueta del castillo renacentista del Papa Luna, Benedicto XIII, nacido aquí en 1328, domina un paisaje de tejados anodinos y montes que se enriscan. El palacio cumple hoy día las funciones de Sede de la Comarca y Hospederia de la red turística de la DGA. De nuevo los cámaras buscando la mejor luz, de nuevo un motero que llega. Planos, fotos, sol que no derrite todavía. Este lugar, cargado de la memoria de Pedro de Luna, uno de los actores del Cisma de Occidente, está rodeado de un terreno duro y escarpado, sin apenas vegetación salvo en el valle del Aranda. En su fachada izquierda, poco conocida, perduran todavía dos elegantes ventanas góticas y en la explanada de acceso, una imponente tiara papal nos recuerda al hombre que nunca renunció a la silla de San Pedro. El servicio en la Hospedería cumple con la tradición de los paradores en edificios históricos y es un destino ideal para la tribu que viaja en dos ruedas.

    Regresa Dionisio seguido del equipo. Vamos hacia Aranda de Moncayo y pasamos por Gotor y Jarque, en los que también ruedan unos planos, desviándonos por una pista que lleva al embalse de Maidevera, entre la sierras del Tablado y de La Virgen e inaugurado en 1981. Coto de pesca deportiva, en 2014 un siluro de 5 kg. pescado en estas aguas hizo cundir la alarma entre los pescadores y posiblemente, dentro de poco las carpas y las truchas pasarán al recto de este pez invasor y comilón, como ya lo han hecho los barbos, a los que su apetito ha extinguido. De las manos que ayudaron a los primeros siluros a conquistar estas aguas, nunca se sabrá, pero mal rayo les parta. Ciertamente el entorno es moncaíno y existen rutas senderistas que circundan el embalse. Bello lugar por lo austero del monte y la hondura del cielo.

    Cruzamos las dos presas y enseguida llegamos a otro lugar remoto, Aranda de Moncayo, patria del Conde de Aranda, uno de nuestros más ilustres compatriotas. El color a tierra de su caserío lo mimetiza bajo una luz potente e incontenida. Estuvieron aquí los celtíberos, romanos, musulmanes, cristianos y moriscos. Fue paso hacia Castilla y tuvo apogeo importante por su comercio de la lana. Sus 907 metros de altitud garantiza unas noches frescas y el invierno en sus calles es para valientes. Mientras el realizador rodaba en la iglesia, el resto del equipo tomamos al asalto la terraza del bar de la plaza. Entre cervezas y descanso, la costumbre de Dionisio de toparse con conocidos por cualquier parte donde vaya procuró el encuentro con un viejo “sociata” que tuvo peso local en el partido en los años gloriosos y que ahora vive feliz en su pueblo. Charla amena y después de unas cañas, el regreso. Antes, una comida estupenda otra vez en el Restaurante de las Piscinas de Brea. El que avisa no es traidor, y ya en el almuerzo, fuimos avisados de que allí se comía muy bien. Que lo digan, si no, un espectacular salpicón de pulpo y un rollizo calamar del Cantábrico a la brasa al precio módico de un menú de polígono.

   “Nada produce más emoción que viajar en moto por Aragón” Así, con ripio-eslogan incluido, se despedía Dionisio de las cámaras.

   No nos perderemos los videoreportajes de las cuatro rutas. Prometen.

 Fuente: http://eugeniomateo.blogspot.com.es/2016/07/rodaje-pollero-por-aragon-comarca-del.html

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