El declive de un Imperio


Por Raimundo M. Soriano            

      Hay muchos que miran el dedo y no ven la luna. También muchos contemplan el árbol y no perciben el bosque.

     Es una forma de observar lo que hay delante y no lo de atrás. Parece que estamos en una época que lo simple es lo importante para una respuesta y lo complejo se deja para más tarde porque no se sabe resolver.

     Todos los imperios, en su declive, tienen a su bufón de turno. Roma se inclinó por Nerón, que le gustaba el fuego y USA, en segundas elecciones, no tenían bastante con cuatro años, que volvieron a elegir en un nuevo mandato a un señor color naranja, propenso a fanfarronadas, simple como la estupidez y arreglador de “matonadas” infantiles: Donald Trump.

     La religión gasta malas pasadas. Cada uno cree en lo que cree. Pero alejarse de las creencias despeja la cabeza y gobernar con una ley suprema suele traer malas consecuencias; que se lo pregunten al pueblo iraní con los ayatolas y su masacre reciente. Para arreglarlo viene el primo de Zumosol, un hebreo grillado, más nazi que el propio Hitler y que no ha aprendido nada de la historia de la II Guerra Mundial y de las cámaras de gas de sus parientes.

     El judío borde ha dejado Gaza como un solar lleno de plomo y desolación. Buen ejemplo para la reconciliación por siglos de los pueblos palestino y hebreo. Al americano se le ha ocurrido proponer un resort con destellos, casinos, jacuzzis, feria de neones y coches con ruedas de tractor. Todo un invento con luces como un candil apagado.

    Los dos juntos se embarcan y nos embarcan en una guerra que nadie sabe cómo terminará. Los iraníes las pasarán putas, con muchas pérdidas humanas; se cagarán en las madres de estos dos matones y toda la región maldecirá la presencia del oro negro.

     A los europeos, no creo que nos llegue los pepinazos destructivos, pero sufriremos las consecuencias de una economía neoliberal: aumento de los precios de los productos básicos como la cesta de la compra, la gasofa, el trasporte, el esparcimiento turístico, los tipos de interés, las camisetas a rayas y el consumo desaforado y estúpido.

     Parece que no tienen muy claro la ruta seguir. El judío siempre ha querido ser el villano y el tirano de la zona y que los países del Golfo bailen a su son por tener la bomba atómica y ser el amigo del primo de Zumosol. El otro se embarca en una aventura de acompañamiento, pero poniendo la fuerza bruta con las bombas. Parece ser que le interesa el petróleo venezolano e iraní y, en cierta medida, el control del estrecho de Ormuz por donde pasa el 20% de la energía que se consume en el mundo.

     Estados Unidos, en su decadencia como imperio, mira de reojo a la potencia emergente: China. Le quiere poner esquirlas en el zapato, porque una parte considerable de la energía que utiliza procede de Irán. Ha pisado un avispero con consecuencias por descubrir. Parece que ninguna buena para el resto del mundo.

    Bombardear las refinerías es una idea que no se le ocurriría ni al que intentó asar la manteca. Pues ahí los tienes con dos chichones entre la pierna como prueba de masculinidad y haciendo un favor al resto de la humanidad: el gasoil a más de 2 € el litro, la gasolina un poquitín menos, el gas por las nubes, las cosas del comer cada día más caras y lo que te rondaré, morena.

     En la Comunidad Económica Europea (CEE) tocando el violón. A la señora Ursula von der Leyen y al Canciller Alemán les gustaría lamerle el zapato a Trump; aparcar el Derecho Internacional por un rato, hacer la vista gorda ante semejante desvarío y pelitos a la mar. Pero ha surgido un tal Pedro Sánchez, que, con un discurso bien construido, ha puesto los puntos sobre las íes: no se ha respetado el Derecho Internacional, esta guerra es ilegal y se ha rescatado el eslogan de otra contienda nefasta en Irak de hace más de veinte años. El “No a la guerra”.

    El presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, ha sido el primer líder europeo que se ha opuesto a la sinrazón del americano y el hebreo. Una opinión que cada vez cuenta con más adeptos entre los primeros ministros europeos y de otros lugares del mundo.

     La oposición política española, representada por el inane e infumable gallego, a poner zancadillas en Europa a una postura valiente, a hacer seguidismo del más fuerte y a no saber por dónde sopla el aire. Si éste gobierna algún día en España, que Dios nos coja confesados.

    Esta guerra nefasta en Irán, incendiar todo el Golfo Pérsico, cerrar el estrecho de Ormuz, el no tener previsto los acontecimientos, el dar respuestas contradictorias e infantiles, las amenazas de boquilla y el matonismo barriobajero son síntomas del declive de un imperio. Que aún tiene la fuerza de un ejército poderoso que puede crear una catástrofe de difícil solución.

     Porque el judío parece que tiene las ideas más claras en esta guerra. Descabezar la cúpula del poder de los ayatolas con las muertes de sus representantes, invadir Líbano como hizo con la masacre de Gaza y, por lo tanto, como botines de guerra, quedarse con parte de los territorios conquistados.

    Pero a unos dirigentes muertos le sustituyen otros más radicalizados y nosotros, los españoles, tenemos un buen ejemplo en la lucha contra ETA. Sin embargo, los dirigentes israelitas han tomado un camino equivocado en su lucha contra Hamás y contra los ayatolás. Unas guerras crueles no solucionan los problemas. Fabrican unos odios duraderos por siglos y donde se aplicará la ley del talión: ojo por ojo y diente por diente. Y cuando el primo de Zumosol ya no sea imperio, ¿qué hará el jefe del Estado Sionista de Israel?

     A un imperio le sustituye otro imperio. Y parecer ser que el próximo será China. Un país con un dirigente hermético, que cada vez adquiere más poder controlador y que su postura con lo que está aconteciendo en Irán, uno de su gran proveedor de petróleo, no se conoce. El avispero de Oriente Próximo puede ser un juego de niños si China decide invadir Taiwán y EEUU se aferra a la idea de defenderla.

      Todas las guerras tienen su pirotecnia en el uso de nuevas armas. En la de Irán misiles de crucero y sobre todo muchos drones, ya experimentados en la de Ucrania. ¿Qué armas se usarán en el mar de China? Me temo que las más mortíferas.

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