
Por Marta Notivol
Una nueva escapada a destinos próximos de nuestro lugar de residencia nos inunda de satisfacción y deseo de continuar descubriendo lugares autóctonos y cautivadores no muy remotos.
Esta vez la isla elegida ha sido Sumbawa. Sumbawa es una de las islas de la hilera de las Pequeñas Islas de la Sonda (Bali, Lombok, Sumbawa, Sumba, Flores, Timor, Alor). Éstas junto con las Grandes Islas (Sumatra, Java, Borneo, Célebes) abarcan la mayor parte del territorio de Indonesia. Todas ellas se caracterizan por tener…

Marta Notivol
Corresponsal del Pollo Urbano en Indonesia
…inestabilidad geológica y actividad volcánica.
Sumbawa se encuentra entre Lombok y Flores, a apenas una hora de vuelo de Bali. Es grande y extensa, con muchas bifurcaciones, golfos y cabos, de manera que se necesita tiempo para recorrerla.
Al igual que muchas de las islas de Indonesia, Sumbawa es poco frecuentada y esto la hace más atractiva. Es conocida por la posibilidad de ver tiburones ballena y es la razón que nos empuja a visitarla. No disponemos de mucho más tiempo en esta ocasión y dedicamos la semana a bucear, pero en los preparativos de los viajes hay siempre mucha información previa que puedo compartir con vosotros.
Las playas para el surf y los bodyboaders (técnica con plancha pequeña y el cuerpo sobre ella) son muy seductoras, concretamente las playas de Leyenda, Lawar, Tropical al suroeste de la isla y la de Lakely en centro sur.
Estas playas no son solo el paraíso de los surfistas, sino que poseen una increíble belleza alternando arena con pequeños montes como grandes calas en forma de media luna.
Volviendo al tema que más nos ha ocupado, el buceo, nos vimos sorprendidos por unas inmersiones de ensueño. El centro de buceo del hotel donde nos alojamos (Sumbawa Seaside Resort) estaba gestionado por Fai, un instructor local que nos lideró de forma muy profesional y agradable. Sabemos que las zonas poco habitadas son siempre un tesoro para la vida marina. Así fue, las inmersiones en la isla de Moyo y en el cabo de Menangis fueron espectaculares. Colores a gogo, riqueza coralina y bancos de peces tan frondosos que establecían muros de colores en el agua y animales más grandes, como tiburones de punta blanca y negra nos acompañaron en todo momento.
Encontramos también algo que nos fascina a los buceadores: la sensación de explorar lugares inéditos (que no deja de ser una fantasía, pues existen muy pocos ya). Es la sensación que te invade al no ver a otros grupos buceando al mismo tiempo. Solos en la inmensidad del fondo del mar rodeados de vida es el recuerdo que nos queda de estas inmersiones.
La isla de Moyo nos ofreció también una excursión a unas cascadas muy bonitas con pequeñas piscinas calcáreas. La aproximación en scooter y pequeña caminata después, cumplen el objetivo. Las cascadas son en toda indonesia unas excursiones siempre exitosas. Dan actividad al viaje, refrescan y dan gusto a nuestros sentidos.
La joya del viaje fue como no podía ser de otro modo los tiburones ballena. Acuden a la bahía de Saleh para alimentarse de este grill, zooplancton que adoran. Lo cierto es que, aunque en años anteriores molestaban a los pescadores de la zona, la situación ha dado la vuelta y ahora ven la rentabilidad de atraerlos con grill al amanecer para el deleite de los buceadores, tanto en esnórquel como con equipo autónomo. No es una práctica ecológica, pues interferimos en la búsqueda de alimento de las especies y desequilibra su estabilidad. Sin embargo, reconozco que, al no realizarse de forma excesiva y masificada, ello no empañó nuestra valoración: la interacción con el animal y la hora que pasamos alrededor de ellos fue inolvidable. La fascinación y el temor se mezclaban constantemente. Por un lado, es un animal tranquilo, pero por otro lado su tamaño es impresionante. Se acercaban de forma inquietante, quizá para disfrutar de nuestras burbujas o por curiosidad. El guía nos dijo que no era un comportamiento muy habitual. Esta aproximación, que no se da cuando los encuentras de forma fortuita nos provocaba la necesidad de alejarnos, pues por muy tranquilos que sean un golpe de semejante cola no sería bien recibido. Además, cuando aleteábamos para alejarnos, parecía que nuestro avance era mínimo con relación al suyo y sin embargo desarrollaban un movimiento enérgico. Sentir su mirada y su boca cerca nos embrujó, así como su avance frente a nosotros lento y largo, pues parece que no termina.
El paisaje en Sumbawa me produjo la misma sorpresa que Sumba. Son islas con un bosque menos tropical que Bali y con bastante sabana. Al parecer hay incluso ciervos y los caballos son también un animal que forma parte de su vida cultural con carreras y competiciones como en Sumba. Para los amantes del trekking Sumbawa ofrece múltiples oportunidades, pero la joya es sin duda la ascensión al volcán Tambora. Los 2.851 metros de altura se consiguen con una aproximación en scooter (método habitual en Indonesia), y dos etapas para un desnivel de 2.000 metros y unas 8 o 9 horas de ascensión, con noche en tienda de campaña. Nuestras condiciones físicas no nos han permitido esta increíble ascensión, pero me consta que vale realmente la pena y que la atención y cuidados de los organizadores están a la altura de la exigente empresa.
Otro ecosistema frecuente en la isla son los manglares. El manglar me resulta un ecosistema muy desconocido. Sé que es de una gran importancia su conservación, pues son más vulnerables que otros ecosistemas como los bosques. Su importancia en el aporte de carbono y la protección de zonas costeras (al igual que los arrecifes de coral) hacen de ellos un elemento importantísimo en la Tierra. La variedad de especies que viven en ellos es otro elemento fundamental para su valor ecológico.
Hay aspectos sociales y culturales también interesantes a comentar en este reportaje. Existen pocos pueblos realmente tradicionales como Uma Lennge Wawo, en el que las costumbres ancestrales se mantienen, aunque muchos de los tejados de uralita hayan sustituido a los vegetales.
La población de Sumbawa es mayoritariamente musulmana, pero como en Sumba, mantienen antiguas creencias, creen en espíritus y en brujería con chamanes con influencia en la comunidad que ejercen como curanderos. A pesar de que el islam se introdujo en el siglo XII, no se instauró de forma más importante hasta la catastrófica erupción del volcán en 1815, cuyas erupciones de cenizas se extendieron y produjeron consecuencias por todo el mundo, provocando cambios de temperaturas, concretamente el año 1816 se denominó el año sin verano. La reconstrucción de la isla humana, económico-social y ecológica fue muy costosa, dado que tras las víctimas de la erupción se sucedieron durante mucho tiempo las de hambruna y enfermedades.
Afortunadamente la naturaleza hace un trabajo ímprobo y ahora su belleza y tranquilidad dominan el paisaje. Sin embargo, no puedo por menos constatar, como en la mayoría de mis reportajes de Indonesia, la catástrofe a que nos enfrentamos con la cantidad de plásticos y basuras que se pueden encontrar en las playas, terrenos y algo en las aguas. Este problema que nos va a afectar a todos, avanza poco a poco en la destrucción de los arrecifes de coral y de los ecosistemas marinos.
Hay muchos aspectos que contribuyen a este desastre. Por un lado, como sabemos existen grandes masas de plástico que circulan en nuestros océanos y por tanto que derivan con las corrientes marinas. A veces acuden a las costas estas corrientes e invaden una zona costera. Pero, he constatado así mismo que en las prioridades de la población indonesia en general, no existe ninguna conciencia del problema. El uso de plásticos de forma completamente innecesaria no ayuda en absoluto: vasos individuales de agua, bolsas de plástico, botellas de agua, pajas, venta de frutas con plásticos por unidad, etc.
Es descorazonador, pero estoy segura que tarde o tempano tomarán conciencia y modificarán sus hábitos, pues revertirá en su propio beneficio.
Tenemos otros proyectos para visitar tanto en Indonesia como en Filipinas de los que sin duda os haré partícipes.
Texto: Marta Notivol
Fotos: Philippe Fleury y Marta Notivol
Colaboración redacción: Elvira Notivol
















































