
Por Jorge Álvarez
https://www.facebook.com/elviejoabejorro
Sí, así es. Leyendo los titulares y las noticias en diarios y revistas que acaparan nuestra atención en este comienzo del 2026 uno puede advertir que en un par de minutos puede cambiar nuestra vida ante lo imprevisto.
Y poner patas para arriba lo que creíamos sólido, estable. Para graficarlo le voy a dar un par de ejemplos. No importa donde usted resida en la Península Ibérica porque de seguro vivió más alertas rojas de las que se imaginó porque los fenómenos naturales parecen haber entrado en un estado de agitación frenética por la llegada de Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo y Marta las siete borrascas que dejaron destrucción a su paso. Y ante vientos de 100 km, olas de más de 9 metros, lluvias torrenciales e inundaciones es muy poco lo que se puede hacer. Pero de seguro que con ayuda del Estado o sin ella volverá el Sol y con él la calma para lograr el equilibrio perdido. Podríamos afirmar sin temor a elaborar un diagnóstico equivocado que usted quedó a merced de la furia de la naturaleza en un enero tan húmedo como inolvidable en el peor de los sentidos. Pero fue un mes. Piense por un momento lo que sería estar inmerso en una borrasca que lleva más de 25 meses. Sé su respuesta: sería una tragedia. Y tiene razón. Bueno, le comento que esa hipotética situación es la que se vive en la Argentina desde la llegada de la borrasca Milei.








