Créetelo eres creativo/ aría Dubón


Por María Dubón
https://mariadubon.wordpress.com/

    Desarrollar nuestro pensamiento creativo es crucial. Todos somos capaces de pensar creativamente, pero desde la infancia, nuestros padres primero, en la escuela después y la sociedad entera más tarde…

…se encargaron, eso sí con la mejor intención, de mutilar nuestro talento y ponerle coto a nuestra inspiración.

     Nos pasamos una etapa de nuestra vida intentando encontrar la respuesta «correcta» a un problema o a una pregunta. Sin tener en cuenta que, a menudo, existe más de una respuesta correcta.

     Nos obligaron a tener un pensamiento lógico, pero la vida es ambigua e ilógica, a veces es pura locura. A seguir las reglas, reglas, con frecuencia arbitrarias, que alguien ha establecido no se sabe muy bien por qué. Reglas que no siempre funcionan, pero que defendemos a ultranza. Romper las reglas está muy mal visto.

    Nos aconsejan ser prácticos, evaluar diferentes opciones, evitar las decisiones arriesgadas, las ideas disparatadas. «Trabaja duro», te dicen, solo así llegarás lejos, pero ¿dónde está la meta? Sé una persona «seria y formal», que equivale a ser conformista, coherente, sumiso, a compartir los valores que rigen en la sociedad y a pensar igual que todo el mundo.

     Las cosas claras y el chocolate espeso, o lo que es lo mismo, evita la ambigüedad y la confusión que genera. Nada de medias tintas, las cosas son blancas o negras. Así ganarás seguridad.

    Equivocarte es lo peor que te puede pasar. El error no se acepta porque te convierte en tonto a los ojos de los demás. Aunque si no te equivocas, tampoco aprendes de tus fallos. Hay que probar, intentarlo y ver qué pasa. Thomas Edison falló más de 1000 veces antes de crear la mejor versión de la primera bombilla. Por suerte, Edison no tenía miedo de estar equivocado.

     Algunos se quejan de que no son creativos, sin embargo, todos poseemos una creatividad sin límites. Si crees que no eres creativo, tu pensamiento se vuelve cierto. Habrás levantado una barrera en tu mente y esa barrera te mantendrá encerrado en el redil de lo «apropiado».

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