
Por Mina Zapatero
Fotografías: Mónica Bruguera y Luca Bechis
Aforo completo en la sala del centro cívico Delicias el sábado por la tarde para un concierto único: La Oregon A.C. Band y sus artistas invitados deleitaron al público con temas internacionales y clásicos modernos.
La voz desgarradora de Alba abrió el concierto con Back to Black. Y siguió con un repertorio que incluía además de Amy Winehouse, a los Beatles, Led Zeppelin, los Rolling, ACDC – Roja interpretó un Highway to Hell espectacular.
Los 14 miembros de la Band pusieron toda su energía y experiencia en escena: Miguel Angel Camarero (teclados), Rafa a la batería, Miguel Angel Ruesta (bajo), Miguel Angel Sariñena con su harmónica, Tomas Paz a la guitarra, Félix Zapatero (guitarra y clarinete) acompañados por el coro de Rosa Labordeta y Nico, el énergico violín de Teodora Doneva, los saxófonos de los jóvenes talentos de Edu Pons y Borja, y las voces de Paco Fester, Alba, Roja o Teodora Doneva que pasó de la lírica a un blues lleno de emoción, You can have my man.
Fueron recibidos muy calurosamente por el público que cantaba With a little help of my friends junto a ellos, bailaba a los lados del escenario y reía con las intervenciones de Javier Coronas siempre más acalorado. Y cuando parecía que no cabía mas talento sobre el escenario, apareció la Banda del Canal con sus trompetas y trombones, saxos, tubas y trompas para un animadísimo Mustang Sally. Cerró el concierto David Angulo cantando al piano un Hey Jude muy participado y la banda entera interpretó una particular versión de Stairway to Heaven.
No sólo el público quiso inmortalizar el espectáculo con los teléfonos moviles, tambien varias cámeras filmaban con todo lujo de detalle. Y quizás el público estaba entregado de antemano. Cómo explicó Felix antes de entonar Knocking on Heaven’s Door: ayer cumplí 80 años, mi cardióloga que está en la sala dice que está pasando algo especial aqui. Quizás el miedo o quizás la esperanza…Y Paco emocionado: No me gusta dedicar canciones, nunca lo hago, pero está va para mi tía Ines en cuya casa oí por primera vez a los Beatles y está aquí con nosotros. Entre el público un niño se dirige al escenario: ¡Yayo! Una mujer pregunta: Eso de A.C. es por antes de cristo ¿no? Otro: creo que no le dejan cantar más que una, tiene varias válvulas. Y Coronas aclara: Aparte las cantantes, los miembros de la banda juntos tienen mas años que el Pilar.
Un texto aparece en la pantalla como declaración de intenciones: Somos pocos. La vida ha hecho su trabajo, ha cobrado cada deuda. Cánceres. Infartos. Pulmones que se rinden sin negociar. Y sin embargo seguimos, ensayamos, discutimos. No creemos en la victoria. Pero en otra cosa. Más vieja. Más dura. Vivir. El objetivo es sencillo. Un último gesto limpio, un último acto de dignidad. El último vals. Una referencia al famoso concierto de 1976 de The Band que Scorsese convirtió en un largometraje. Esperamos que este vals zaragozano tambien tenga continuación.
Con la buena dosis de humor y de auto-ironia que caracteriza a Oregon, rodeándose de recuerdos en forma de canciones, de un apasionado público de nietos, familia y amigos de toda la vida y de un equipo técnico muy profesional, la Oregon AC Band y sus invitados crearon dos horas mágicas que emocionaron por la calidad de la ejecución y por la ternura que se intuía en la organización de cada detalle. Los más mayores se dieron el lujo de vivir, todos los demás recibieron una lección de vida a ritmo de rock. Gracias tío Félix
















